El día 6 de mayo, a tres días del aniversario del movimiento CUCSH, CNSM, estudiantes de la Asamblea CUCSH organizaron un mitin y plantón en la Rectoría del campus aniversario. El problema sucedió después que días anteriores la administración de la rectora Dulce María Zuñiga obligará a la comunidad estudiantil a pagar las cuotas pendientes forzosamente, de lo contrario no podrían obtener calificaciones en el sistema ni mucho menos agendar materias el siguiente semestre violando la educación gratuita promulgada por la Ley Orgánica de la UdeG y la el articulo 3 de la Constitución Mexicana. Es comer, estudiar o vivienda. No todos y todas tenemos las mismas condiciones materiales.
La Federación de Estudiantes Universitarios, FEU, solo aplazó a través de una simulación una solución una semana anterior a cargo de Fabricio López Limón presumiendo resoluciones supuestamente concretas, sin embargo, la Asamblea mediante la acción directa y posteriormente el diálogo logró suspender tal agravio a la educación pública. Un duro golpe para el padillismo y los intereses económicos de la hegemonía universitaria porril.
Después de la trifulca del mitin y el plantón, la rectora en compañía de Nallely Guadalupe Robles Ortiz (secretaria administrativa), Patricia Córdova Abundis (secretaria académica) abrieron una mesa de diálogo con la disidencia en el auditorio Rosario Castellanos. No les quedaba de otra. Ellas trataron de justificar la decisión mediante diapositivas y discursos conciliatorios, pero su flauta solo convence a feuistas hueseros, no ha asambleístas de clase trabajadora y popular. Estudiar es un derecho y no un negocio. Tampoco un juego aplastante de discursos y narrativas del bienestar estudiantil para la administración del centro universitario.
El día 6 de mayo de 2026 queda marcado como una victoria legítima de la disidencia estudiantil, esto no solo es un fin, sino un medio para seguir peleando por la democratización de la UdeG. Falta mucho por trabajar y apenas es una pequeña probada de la resistencia y lucha de la Asamblea. Ya tocaron golpes el 10 y 11 de septiembre de 2025 ahora tocan pelear, pelear y seguir peleando para erradicar el padillismo de la Universidad y democratizar la UdeG un día a la vez.
Que la juventud vuelva a confiar en la revolución.
La administración del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades quiso meter miedo. Lo llamaron “suspensión temporal por adeudo”, pero en realidad era una amenaza directa contra estudiantes que no podían pagar su orden de pago. Otra vez la universidad pública funcionando como empresa de cobranza y no como espacio de formación.
El pasado 16 de abril, desde Control Escolar del CUCSH se publicó el calendario de trámites donde aparecía programada la aplicación de esta medida para los días 4 y 5 de mayo. Bajo la lógica de quien no pagara, quedaba suspendido temporalmente, haciendo que el alumno no pudiera cursar su semestre de manera normal. Aunque después intentaran suavizarlo diciendo que “había mecanismos para condonar”, el mensaje ya estaba dado. Si no tienes dinero, tu permanencia se vuelve negociable.
Y eso detonó la organización. La Asamblea Estudiantil CUCSH comenzó a realizar saloneos y convocó a estudiantes a una asamblea general. La resolución fue ir directamente a rectoría y exigir la firma de un pliego petitorio que pedía algo básico, que la falta de recursos no fuera castigada dentro de la universidad.
Con esto además de las demandas revocar cualquier suspensión por adeudo, garantizar reinscripciones y continuidad académica sin condicionamiento económico, transparentar el manejo de recursos universitarios y abrir un diálogo real con participación estudiantil autónoma. A la una de la tarde comenzaron las tensiones frente a rectoría. Mientras estudiantes leían el pliego petitorio, funcionarias administrativas hablaban entre ellas y revisaban sus celulares. Afuera y dentro del espacio hubo presencia de seguridad privada y sujetos sin uniforme, algunos encapuchados, identificados por compañeros como “porros”.
La respuesta institucional fue la de siempre, desgaste, burocracia y evasivas. Como lo ya antes visto en CUCS y CUCEI. Primero dijeron que la rectora Dulce María Zúñiga Chávez estaba “indispuesta”. Luego que tenía incapacidad. Después que no había nadie delegado para asumir sus funciones. Mientras tanto, estudiantes mantenían el plantón y realizaban una cadena humana para impedir que rectoría siguiera ignorando el conflicto.
“Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, que la pinche rectora tiene que venir”, se escuchaba afuera del edificio.
Y terminó viniendo.
La mesa de diálogo comenzó entre las 3:30 y 4:00 de la tarde en el Auditorio Rosario Castellanos. Ahí la administración justificó las cuotas diciendo que el dinero servía para construir comedores, gimnasios, salas de descanso y espacios universitarios. Pero las cifras públicas cuentan otra historia.
Según la investigación, de cada cien pesos que recibe el CUCSH, noventa y cuatro terminan destinados a nómina y apenas seis pesos van al gasto operativo real del centro. Es decir, mantenimiento, limpieza, biblioteca, laboratorios, jardines, materiales, equipo y servicios básicos. Todo lo que el estudiante usa diariamente se sostiene con apenas el 6% del presupuesto total.
¿QUIÉN SE LLEVA EL PESO?
Eso significa que para cada estudiante se destinan menos de 300 pesos al mes para sostener absolutamente todo el funcionamiento material del centro universitario.
“Trescientos pesos al mes. Eso es lo que la estructura presupuestal del CUCSH le asigna a cada estudiante para sostener su aula, su baño, su biblioteca, su laboratorio, su jardín, su escalera, su pasillo, su escritorio, su silla, su pizarrón, su proyector, su cable, su bote de basura, su jabón, su papel, su agua. Todo. Trescientos pesos”, escribe Guzmán.
Y mientras el discurso administrativo habla de austeridad, las cifras muestran otra realidad. El presupuesto total de la Universidad de Guadalajara para 2026 será de más de 19 mil millones de pesos. Pero casi el 42.5% de ese dinero se concentra fuera de los centros universitarios, en rectorías, coordinaciones, vicerrectorías y administración general.
Ósea casi la mitad del presupuesto universitario no se ejerce directamente donde están los estudiantes. La investigación también señala que existen bolsas multimillonarias etiquetadas para programas como “Aulas Dignas”, “Baños Dignos”, “Laboratorios Dignos” y renovación tecnológica. Recursos que administra la burocracia central universitaria y que no aparecen asignados directamente al CUCSH.
“Existe el dinero. Existen los programas. Tienen nombre”, señala.
Y mientras se dice que no alcanza para mantenimiento o servicios básicos, durante el Primer Informe de Actividades CUCSH 2026 la universidad otorgó un bono de 2 millones 369 mil 386 pesos “por sustentabilidad”. Un contraste que no pasó desapercibido entre estudiantes, sobre todo cuando dentro del mismo centro siguen existiendo fallas eléctricas, áreas deterioradas y carencias materiales cotidianas.
Mientras tanto, estudiantes siguen tomando clases entre proyectores dañados, baños colapsados y edificios sin mantenimiento suficiente.
En medio del diálogo, la propia administración reconoció que el adeudo acumulado estudiantil ronda los 60 millones de pesos. Una cifra que utilizaron para justificar la amenaza de suspensión temporal. Sin embargo, el mismo reportaje desmonta ese argumento, aun cobrando cada peso adeudado, los estudiantes apenas cubrirían una fracción menor de la operación del centro y prácticamente nada de la nómina universitaria.
Además, gran parte de esos adeudos corresponden a aportaciones que legalmente pueden ser condonadas. La propia Ley Orgánica de la UdeG establece que la carencia de recursos no puede ser motivo para negar el ingreso o permanencia de ningún estudiante.
Y aun así decidieron presionar por ahí.
Más todavía, la rectora reconoció abiertamente la intención detrás de la medida.
“Por supuesto que la amenaza fue un polvorín que lanzamos porque no había forma… metimos mucho calambre y bueno, era la intención”, declaró en entrevista citada por el reportaje de Isaac Guzmán.
Es decir, la suspensión temporal nunca fue una necesidad académica. Fue un mecanismo de presión económica. En medio de la mesa de diálogo también aparecieron integrantes de la Federación de Estudiantes Universitarios, quienes fueron rechazados por estudiantes organizados que señalaron no sentirse representados por una estructura históricamente alineada con las autoridades universitarias.
“Qué feo, qué feo, qué feo debe ser, ser feusita y arrastrado para poder comer”, gritaron estudiantes dentro del auditorio.
Después de horas de presión, modificaciones y discusiones, la rectora terminó firmando el documento donde se aprobaban las principales demandas de la Asamblea. La suspensión temporal por adeudo fue revocada y se garantizó que ningún estudiante sería sancionado por razones económicas.
No fue una concesión institucional. Fue presión organizada.
Y como si todo hubiera estado acomodado desde antes, justamente en abril el CUCSH Belenes movió las fechas de las órdenes de pago hasta junio, dejando el terreno perfecto para que la Federación de Estudiantes Universitarios saliera a jugarle a la salvadora del estudiantado con sus campañas de “condonación” y gestión milagrosa. La misma FEU que cuando se trata de represiones, cuotas o condiciones miserables dentro de los centros universitarios normalmente anda desaparecida, ahora sí tenía soluciones rápidas, formatos, oficinas abiertas y discurso de apoyo estudiantil.
Qué conveniente. Y más todavía cuando apenas unos meses antes, en diciembre, su presidenta Fernanda Romero ya había sido señalada por recibir cerca de 450 mil pesos en pagos por “movilidad”. Todo mientras miles de estudiantes andaban viendo si podían completar para su orden de pago o para el camión. Después vino también aquel numerito donde la FEU apareció celebrando como triunfo histórico la reducción “casi inmediata” del transporte a cinco pesos tras el tarifazo. Y claro, todo salió rápido, sin desgaste, sin semanas de movilización, sin tomas, sin plantones largos, sin que les aventaran granaderos o los acusaran de violentos. Porque curiosamente cuando las luchas nacen desde abajo, desde estudiantes organizados de verdad, las autoridades siempre responden con burocracia, desgaste y meses de “mesas de diálogo”. Pero cuando la FEU se sentaba a negociar, todo fluía bonito, rápido y hasta con conferencia de prensa. Parecía que no hacía falta pelear demasiado. Aunque bueno, quizá no era porque fueran muy buenos negociando… quizá simplemente nunca estuvieron peleando contra el mismo poder que dicen enfrentar.
Porque mientras la administración hablaba de conciencia y solidaridad, estudiantes cuestionaban por qué sí hay millones para vigilancia, reconocimiento facial y torniquetes biométricos —como los más de 2.7 millones destinados a sistemas contratados con Enlaces y Servicios de Computo S.A. de C.V.— pero nunca alcanza para mantenimiento real, limpieza o condiciones dignas dentro de las aulas.
Y quizás ahí está el verdadero fondo del conflicto.
No solamente quién paga la universidad.
Sino quién se lleva realmente el peso del presupuesto universitario mientras las y los estudiantes siguen sosteniendo la precariedad cotidiana del CUCSH.
¡Por una Universidad pública, gratuita y científica!
— La Lucha Continúa!
Redacción:
Mario Antonio López Carbajal
— Director General de Revista Para Esto!
Ayer hubo pega de cédulas en la Glorieta de las y los Desaparecidos por parte del Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. Nada nuevo en una ciudad donde la memoria se sostiene a base de papel pegado y nombres que no dejan de aumentar día a día, pero esta vez hubo algo que, aunque siempre está, pocas veces se pone al centro, las infancias, las niñas y niños que viven con la perdida que aún no entienden muchas veces.
Una acción que, aunque pueda parecer sencilla, tiene un peso enorme en medio de la ausencia. Como mencionaron integrantes del colectivo, muchas veces la lucha se centra en la búsqueda, en el vacío y en el dolor, dejando en segundo plano a las infancias que también viven estas ausencias. Desde lo institucional, señalaron, tampoco existen los apoyos suficientes ni la atención especializada que estas niñas y niños necesitan. Porque mientras todo gira en torno a la ausencia, hay quienes crecen dentro de ella.
“Estamos envueltos en la búsqueda… y a veces olvidamos que ellos también”, Dijo Héctor Cuñado
La búsqueda absorbe todo. El tiempo, la energía, el cuerpo. Y en ese proceso, las niñas, niños y adolescentes quedan al margen, incluso dentro de sus propias familias. No por descuido, sino por lo que implica sostener una búsqueda en este país. Las infancias no solo acompañan, también participan. En muchas ocasiones ayudan en las pegas, quieren formar parte, quieren sentirse incluidos dentro del proceso de búsqueda. Y aunque siempre existe el cuidado de no exponerlos a más violencia, su participación también es una forma de resistir y de no sentirse relegados.
Estas actividades buscan justamente eso, hacerlos sentir parte, reconstruir un poco de comunidad en medio de la ruptura, y regalar, aunque sea por un momento, algo de alegría.
Todo esto mientras las cifras siguen ahí, sin necesidad de repetirse demasiado. Más de 700 infancias y adolescencias desaparecidas en Jalisco. Y detrás de eso, lo de siempre, violencia vicaria, reclutamiento forzado, entornos que expulsan. Y un Estado que sigue trasladando la responsabilidad hacia la “prevención” individual, mientras las condiciones que permiten la desaparición permanecen intactas.
“…no estamos obligados a encerrarnos, a modificar la vida cotidiana para sobrevivir. La seguridad tendría que estar garantizada. Pero no lo está.” Dijo Héctor Cuñado
Por eso estas jornadas terminan siendo más que actos simbólicos. Son formas de sostener la memoria, sí, pero también de señalar lo evidente: que incluso en medio de la búsqueda, hay vidas que están creciendo entre la ausencia.
Cuando la tosca llave enmohecida tuerza la chirriante cerradura, en la añeja clausura del zaguán, los dos púdicos medallones de yeso, entornando los párpados narcóticos, se mirarán y se dirán: «¿Qué es eso?»
Y yo entraré con pies advenedizos hasta el patio agorero en que hay un brocal ensimismado, con un cubo de cuero goteando su gota categórica como un estribillo plañidero.
Ramón López Velarde
Las crisis personales son reveladoras de un trasfondo que activa sus alarmas a la menor provocación. Sin embargo, de una utilidad transformadora donde opera un criterio que suaviza el malestar por las lesiones, su irrupción propulsa eventos sin los cuales seríamos una perpetua promesa de mejoría que no se cumple. Justificando el porqué de esta clase de sondeo inicial, debo aclararme: fue por un reel de @marmareaurbana que me replantee la preservación del patrimonio cultural. En el video al que hago alusión, la creadora de contenido apela al usuario de redes sociales con la siguiente pregunta: ¿vale la pena velar por la inalterabilidad del Parque Rojo, pese al desplazamiento de lxs asistentes al tianguis de cada sábado, vendedoras y comerciantes? La finalidad es, de parte de los gobiernos municipal, estatal y federal, muy clara: limpiar las calles de tribus urbanas – término connotativamente resbaloso pero eficaz. No hay siquiera botes de basura, pues donde hubo una zapata sobre el pavimento de la acera hay, tras su desaparición, una base decapitada desde la raíz. El propósito de la denuncia: ¿qué nos detiene de demoler el Hospicio Cabañas? O en un caso más próximo a la realidad de todos los días, ¿qué frena a las autoridades de levantarse con el pie izquierdo y ordenar su destrucción? Nada en lo particular ni en lo general abunda en claridades. Disponemos de tan solo pistas: un modelo para armar. Una pregunta que formular a nuestro yo que el espejo devuelve por rebote: ¿Qué importancia damos a las edificaciones antiguas, a las fuentes o a las piezas escultóricas, y cuál es su función, el interés social de destinar un porcentaje de los presupuestos anuales a sacudir el polvo del olvido en sus hombros? Sería un reduccionismo aventurar conclusiones. ¿Tener o no tener? ¿Qué habría detrás de los muros blancos?
El peso verdadero que vuelve a un edificio insoportable (soportar: una fuerza de tensión que opone resistencia al empuje de otra fuerza proporcionalmente opresiva) es la historia que debajo de sus cimientos albergan los sustratos más profundos de la memoria colectiva. Hemos visto este mismo caso repetirse en las artes plásticas: perturba la pulcritud higiénica del lienzo. La limpieza enmascara fracturas de un resquebrajamiento paulatino que se viene dando desde que, en América, México se batía en guerra con Francia y Estados Unidos por su independencia. A la conformación del poder en grupo dirigente y del grupo dirigente en clase alta, las secciones inferiores de la pirámide tienen como elección cerrar filas en virtud de, según se cree, favorecer a los victoriosos, quienes asimismo son portadores de la verdad oficial, o abiertamente saltar del barco, declararse opositores, renegados, tránsfugas. Negarse a toda costa. Una constante son los atributos en juego. No un objeto, ni siquiera una obra en sí misma vale el empeño, si no son, letra por letra, los significados. El derecho intransferible a explotar los signos que constituyen la historia. Por ello que un edificio, una plaza, un centro de culto religioso atraigan la polémica es síntoma de una lógica precisa. No está en discusión única y exclusivamente el espacio. De lo que en verdad se trata es la amalgama de símbolos que sellan la pertenencia y la propiedad. En pocas palabras: los edificios pesan en la medida que lo deseen la población y sus gobernantes.
Paseándose cualquier persona por las calles del Centro de Guadalajara, basta con elevar la mirada para corroborar el estado de decadencia en que los edificios históricos permanecen como recordatorio del olvido transgubernamental. Abandonadas a su suerte, salas de cine que revistieron de lujo a los alrededores, hoy, con pliegues de costras que nadie en sus ocupaciones advierte si no se obliga a comprobar el deterioro, demuestran que la priorización de las remodelaciones depende de algo más que un abanico de grietas sobre la pared. Monumentos a la indiferencia, estas ruinas que vemos calan a una profundidad que el funcionario desestima por descarte. Mas no es por un azar que se escapa al entendimiento la verdadera causa de transitar rodeados por escombros futuros.
Quienes durante la infancia tuvieron oportunidad de iniciarse en el miedo a los payasos, al desplazarse entre vacilaciones y espejos hechizos en la Casa de los sustos de las ferias de pueblo, sabrá identificarse con la linealidad a través de los pasadizos que conducen a la puerta de salida, cuando se ha vuelto la ciudad un parque temático con una fuerte debilidad por la obediencia. Si a nuestros representantes pidiéramos recostarse en el diván del analista clínico, hallaríamos una declaración por cada fuente cegada, cada glorieta y parque en el día cero de la novedad más irrisoria. Seríamos capaces de, al fin, responder a la Pregunta por la Cosa. Pero ni siquiera entonces sería suficiente la satisfacción de obtener, a cambio de efectuar con éxito una intensísima terapia de choque, las otras cosas, los bienes inmateriales que hizo perder en el fuego la ambición desmedida de unos cuantos. Del Parque Agua Azul a las edificaciones coloniales que monstruosas máquinas demoledoras echaron por tierra y en su lugar se erigieron locales en renta, los hematomas, las laceraciones que no cura un arreglo floral.
Un atenuante que agrava la pertinencia de la conservación es el fetiche en el que un espacio público de renombre se transforma por acriticismo e idolatría. Cede su lugar la historia de libro y consulta bibliográfica a un anquilosamiento prematuro que fosiliza las de por sí escleróticas esculturas ecuestres. La toponimia, inaprensible, se funde con el granito. Se priva de concordancia con la memoria al sentido de pertenencia. Orgánica no es la palabra que mejor describe al despojo de segundas opciones, de alternancias en la línea de sucesión que es el parámetro para hacer constar que el nombre de un personaje de la Guerra de Reforma – por un ejemplo que se dé a entender por sí solo con independencia de si esta columna la lee o no la lee una persona que resida en Jalisco – sea quien posea la titularidad de las calles. Con el respeto que se merecen (o no) los Padres de la Patria, el rótulo indeleble que son las marcas de origen en lo alto de las esquinas es, más que el producto de la unanimidad, un paradigma de lo arbitraria que puede ser una legislación tomada sin un consenso a priori, consulta ni participación de la ciudadanía. Una muy necesaria lección de humildad histórica nos la dan las haciendas. Feudos esclavistas que practicaban la tortura física y psicológica del peonaje analfabeta, de su rancia gloria subsiste el adobe. Pululan por las aulas universitarias, por los pasillos y aún los sanitarios, neo porfiristas de extrema derecha que sin razón aparente lloran lágrimas de cocodrilo por los regímenes autoritarios, quienes edípicamente añoran cuando el Padre simbolizaba la castración del falo: el poder en el hogar.
A todo nicho lo suelen integrar dos bandos en pugna. Ahora imaginemos a estos dos bandos multiplicarse en cientos de miles. El orden al cual se someten las ideologías es histórico, e implacable el escrutinio moral que con microscopio juzga y examina. Quetzalcóatl, en el mito, huyó engañado por el humo. Entre las nubes se perdió su figura, allí donde amanece pero también cae la noche. Pero también el cielo no destella con sus luces si no es al avanzar el reloj hacia la hora y el sitio para la reflexión y la mesura. Hacia la contención: guardar el aire cuando el grito clama por salir. Hacia la contemplación: esto que ves, las direcciones, las directivas, los desencuentros, endebles como la fragilidad de un vaso a punto de quebrarse, retiene la clave para descubrir lo que, detrás de los muros, al derribar los palacios emerge triunfante: la dignidad. Quizá, antes que las obras negras del poder reconquistado finalicen, la belleza tenga para ofrecernos una última clase de actuación, la que nos enseñará a desprendernos de los bienes, el amor a las estatuas. O cabe la gran posibilidad contraria de restituir su valor original, no especulativo, a los museos en aumento. Mientras no ocurra lo anterior, nada, ni el nombre de las calles ni el derecho a intervenir el patrimonio de templos a la memoria de bronce, nos pertenece.
Con un olor que cala en la garganta, ojos y piel; el tour del horror y la esperanza, dirigido
por Un Salto de Vida, nos sumerge en la zona de sacrificio en que convirtieron los
municipios de El Salto y Juanacatlán, revelando la realidad de lo que hoy es el patio trasero
donde la ciudad deposita sus desechos.
Nos encontramos con un cuerpo de agua que despide más metano del que puede
almacenar, la presa “Las pintas” es el punto de descarga de los residuos de la zona sur de
la ciudad. Una manta verdosa que mezcla lirio, residuos y gases se extiende ante nuestros
pies, exhibiendo las descargas de aguas negras que recibe diariamente y que la convierte
en el primer punto de contaminación del municipio de El Salto. El agua de esta contaminada presa representa un riesgo para la salud de quienes habitan sus alrededores, sobre todo en temporada de lluvias, donde el nivel del agua sube en ocasiones al mismo que el de las casas, causando inundaciones infectadas con aguas fecales.
Después de tres décadas sin una intervención de limpieza profunda, el gobierno del estado
hizo pública la inversión de 23 millones de pesos en el saneamiento de la presa, el cuál
consistió, según el informe oficial, en la limpieza de lirio, maleza acuática y azolve, con el
propósito de que este cuerpo de agua aumente su capacidad de almacenamiento para la
próxima temporada de lluvias, disminuir el mal olor y la reproducción de mosquitos
causantes de enfermedades.
Sin embargo, diversos colectivos ambientales y vecinos, sostienen que este saneamiemto
ha sido insuficiente, ya que se ha limpiado la superficie, pero el fondo sigue lleno de
contaminantes y lodos tóxicos. Señalan que el lirio retirado se abandonó en las cercanías
de la presa y que no han parado las descargas de residuos en este lugar, por lo que se
vuelve a contaminar rápidamente. Vecinos del lugar persisten en que se sigue despidiendo
un olor fétido a pesar de las acciones de saneamiento.
Nacido de la presa de las pintas, el arroyo “El ahogado” va llevando la contaminación hacia
el humedal y presa con el mismo nombre. Aquí se vierten los residuos de más de 600
industrias pertenecientes al corredor industrial de El Salto, industrias que no cuentan con la
regulación y supervisión necesaria, ya que existen sólo 2 inspectores de la CONAGUA
encargados de las labores de vigilancia en toda la cuenca Lerma – Santiago.
Aquí, el olor se vuelve metálico, químico, inundado de ácido sulfhídrico y una basta variedad de sustancias dañinas para la salud. En este punto, es evidente ante nuestro ojos la ineficiencia de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales “El ahogado”, ya que no fue
diseñada para eliminar metales pesados y sólo trata 2,250lts/s, mientras recibe muchos
más.
Esto nos deja un cuerpo de agua lleno de coliformes fecales y metales pesados.
Lo que fue la 7ma cascada más grande del mundo, el “Niágara mexicano” fue nuestro tercer punto de encuentro con la realidad. Una cascada sacrificada y convertida en un vertedero donde convergen las aguas residuales de la ZMG y los desechos industriales. Podemos observar esta convergencia en forma de espuma blanca que despide un olor que arde físicamente, y que su caída eleva los contaminantes que terminan lloviendo sobre los
municipios de El Salto y Juanacatlán.
La lluvia de contaminantes está compuesta por plomo, arsénico, cadmio, mercurio, y una
amplia lista de sustancias identificadas a lo largo de los años de trabajo por la organización
Un Salto de Vida. La inhalación de estos contaminantes son causa de enfermedad y muerte
para quienes habitan este territorio, manifestándose en forma de insuficiencia renal, cáncer
y hasta alteraciones en el ADN que se heredarán a las generaciones futuras.
En el punto final del tour del horror, aparece la esperanza. Manos trabajando la tierra,
colectividad, resistencia; una comunidad que construye de a poco El Bosque del Fin del
mundo, nos da la bienvenida al vivero de Un Salto de Vida, lugar que nace desde la
resistencia para romper “la dictadura de la normalidad”, como nos dijeron. El vivero busca
recuperar el ecosistema local, siendo un refugio para la biodiversidad y un símbolo de los
años de lucha de Un Salto de Vida, nos enseña que la vida se defiende sembrando,
educando y resistiendo.
En este tour, el horror no es una metáfora. Según los registros que Un Salto de Vida ha
documentado por años, en este cauce corren más de mil sustancias dañinas para la salud y
la vida, muchas de las cuales ni siquiera existen en los manuales de regulación mexicana
No dejemos de hablar del Río Santiago.
No dejemos de hablar de las empresas que envenenan a nuestro pueblo.
No dejemos de hablar del ecosistema que se está extinguiendo por la contaminación.
La defensa del territorio y la colectividad son lo único que tenemos contra un sistema que
mercantiliza todo, incluso si pone en riesgo la vida de las personas y los ecosistemas.
— La Lucha Continúa!
María Gutiérrez
Nueva Corresponsal de Revista Para Esto!
Fuente: Recorrido del tour del horror el día 18 de abril de 2026.
La apatía sobre las problemáticas sociales, culturales, políticas y económicas son parte de la memoria instantánea de la juventud presente. No es indispensable estrictamente ser marxista, anarquista o cristiano para realizar organización colectiva con el prójimo en organización en contra de las injusticias del Estado y el crimen organizado.
La juventud es heterogénea y con memoria de teflón. Hay universitarios fijados en deambular acríticamente su posición dentro de la sociedad y en la política estudiantil. Existen jóvenes con la posición de involucrase más en el narco y hacer dinero que transformar su cotidianidad para el bien de todos y todas. Caminamos por los senderos donde la política no interesa, sin embargo los factores que conlleva de ella sí importa para las clases dominantes o hegemónicas.
Desaparecidos por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en conciliación con el gobierno regional de Movimiento Ciudadano (MC) diariamente, educación precaria a niveles básicos y universitarios, sueldos bajos en todos los rublos productivos, tarifazos del transporte público, el sueño americano imperialista está cayendo, gente en situación de calle y el hambre campesina en zonas periféricas de Jalisco. Abre los ojos estamos hipnotizados y drogados con medios construidos de veneno para las conciencias.
Pisemos la realidad. En cada barrio y pueblo de Jalisco hay puntos de venta y compra de drogadicción. La juventud es el motor para ese modelo de distribución. Supuestamente la comunidad universitaria debería establecer la línea de transformaciones de la sociedad, no obstante, están preocupadas en convertirse en modelos y maniquís de reproducción del sistema que tratarlo de cambiarlo o en el peor de los casos no encuentran trabajo para alimentarse.
Nosotros los jóvenes no somos el futuro de Jalisco, sino el presente pronto, el de hoy y ahorita. Quitémonos las vendas de los ojos no vivimos igual que las clases dirigentes universitarias y gobernantes. Dejemos de ser objeto de ellos y organicemos una realidad donde quepamos todos y todas. La revolución juvenil íntimamente está congelada solo falta la mecha ardientemente feroz para volverla encender.
La prueba de cualquier hecho hay que buscarla no en las palabras, sino en las condiciones reales, el narco no es aliado, el gobierno no solucionará nada si no hay dinero de por medio. La juventud popular pronto será la transformación solo necesitamos romper esquemas de éxito tradicionalista.
¿Quién diría que la organización que se da por el transporte digno empiece a configurar nuevas formas de lucha? El movimiento social que ahora se empeñan entre los colectivos en Guadalajara no deja indiferente a nadie, aunque es pequeño en sí mismo, llegando a no ser un movimiento conformado por veces entre 500 a unas 1000 personas, empieza a tomar fuerza en un llamado por dignificar su vida en Guadalajara.
La llamada “Asamblea Popular de Jalisco” representa más por lo que ha estado formando que por sus acciones directas, y esto se ve reflejado en su idea de participación social, donde se busca generar bases con las cuales empezar a llevar sus luchas en otro plano. Ayer 1 de mayo empieza una nueva etapa de lucha donde en México pareciera que las condiciones de los trabajadores se vuelven sobre sí mismas no pareciera, pero la búsqueda por las 40 horas y dos días de descanso parece que está apenas por iniciar.
La lucha de los trabajadores sindicalizados y de la Nueva Central de Trabajadores parece ser bajo la cual muchos empiezan su organización sindicalizada. Con esto también se vio una marcha a la cual se unieron trabajadores, muchos de ellos jóvenes, de diferentes agrupaciones como lo es la UJRM Jalisco y la JCM Jalisco, donde nuevamente se tomó las calles. Desde la Glorieta de las y los Desaparecidos, partieron los contingentes independientes que caminaron por avenida Chapultepec hasta llegar a la Plaza Imelda Virgen.
Ahí entre las consignas se dejó claro que las condiciones materiales de vida y a la violencia estructural que atraviesa el estado de Jalisco. Todo forma parte del mismo sistema. En los discursos se retomó la memoria de los Mártires de Chicago, recordando que la jornada de 8 horas fue una conquista arrancada con sangre. Hoy, más de un siglo después, la reducción de la jornada laboral sigue siendo una deuda pendiente en México, uno de los países donde más se trabaja y peor se vive.
Se señaló también que la precarización laboral, el charrismo sindical y la sobreexplotación no son fenómenos aislados. Se conectan con el racismo, la discriminación, la situación de los migrantes y, en su forma más extrema, con la desaparición forzada. Todo responde a un mismo entramado de opresión.
El posicionamiento leído por trabajadores de la industria electrónica, el Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. y el movimiento por las 40 horas se dijo:
“este no es un día de fiesta, es un día de lucha.”
Se reivindicó el carácter internacionalista del primero de mayo, recordando la masacre de Haymarket y la necesidad de organización global de la clase trabajadora. Así como la necesidad de construir organización independiente, sin partidos, sin patronal y sin estructuras sindicales corruptas.
Las demandas siguen siendo las mismas
Pan, Paz y Tierra
Se habló de la precariedad como base de múltiples opresiones. De cómo la explotación laboral se cruza con el patriarcado, con la violencia contra mujeres y disidencias, con la exclusión de personas con discapacidad, con la criminalización de migrantes y con el abandono de quienes viven en la calle. También se denunció la guerra que el Estado sostiene contra los pueblos, la desigualdad estructural y la forma en que se administra la vida y la muerte de la clase trabajadora.
En ese sentido, la lucha por las 40 horas no es solo una reforma laboral. Es parte de algo más grande una disputa por el tiempo, por la vida y por el derecho a existir con dignidad.
El 1 de mayo en Guadalajara dejó claro que, aunque el movimiento aún es pequeño, hay algo que empieza a moverse. Y cuando eso pasa, ya no es tan fácil detenerlo…
Las protestas en Nayarit se intensifican debido a la expansión de proyectos de lujo en lugares como Punta Mita. (Emmanuel Appiah/Unsplash)
En México, la privatización, el extractivismo y el despojo de las costas es un problema que existe desde que se convirtieron en el lugar perfecto para construir resorts de lujo y condominios con vistas al mar, con un público objetivo muy claro. Y unas consecuencias igual de claras: la pérdida del territorio. Estos espacios no son defendidos por las autoridades; el orgullo de ser el 5.º país en la lista de multidiversidad mundial parece estar solo en papel y en discursos que se venden al mejor postor. ¿Pero qué esperar de un gobierno corporativista? Un gobierno en el que el funcionario en turno vende de manera totalmente anticonstitucional nuestras playas a los grupos inmobiliarios, sin importar si los habitantes ya no tienen un libre acceso a las playas que les pertenecen, sin estudios de impacto ambiental debidos y permisos que o no existen o nunca debieron ser autorizados.
En este contexto extractivista, los habitantes de Nayarit se organizaron en un colectivo para defender su territorio, la última playa sin privatizar que les queda de ese lado de la bahía Banderas. El colectivo Defensa por la Playa, desde noviembre de 2025, reporta el uso de maquinaria pesada en la zona federal marítimo-terrestre, PROHIBIDA debido a que la playa de Las Cocinas es una zona de nidación de tortugas.
Los miembros del colectivo pidieron a las autoridades los estudios de impacto ambiental y los permisos correspondientes para poder construir en un área federal.
“De parte de ellos no existe, nos han dicho que sí, que sí, pero desde el primer día que tenemos la primera reunión con las autoridades fue como el 22 de marzo y han estado tratando de, pues, de darnos largas también. En sí, como tal, no nos han entregado ningún permiso de trabajo en la zona federal marítimo-terrestre, mucho menos el estudio de impacto ambiental.” Eduardo Huerta (parte del colectivo Defensa por la Playa).
El día 27 de abril el colectivo realizó una protesta pacífica cerrando la carretera La Cruz de Huanacaxtle, impidiendo el acceso a hoteles de lujo y al corredor turístico rumbo a Sayulita; esta acción, por parte de las autoridades, fue reprimida totalmente con una brutal agresión física, en la cual Eduardo Huerta salió herido con la necesidad de realizarse una tomografía; la manifestación fue recibida con un discurso del gobernador.
“Yo no puedo dejar que sea la delincuencia mediante un amedrentamiento que pudiera estar atrás de personas que se manifiestan y que hay que analizar las razones, porque no podemos hacer procesos disruptivos en Nayarit”. Gobernador Miguel Ángel Navarro.
Cuestionemos las palabras que el gobernador dio el mismo día de la manifestación: “yo no puedo dejar que sea la delincuencia mediante un amedrentamiento que pudiera estar atrás de personas que se manifiestan”. ¿De verdad la “delincuencia”, como lo menciona, se preocuparía por proteger territorio y fauna local? Los pobladores que se oponen a que el espacio público sea destruido y privatizado, ¿son realmente delincuentes? Esto no es raro: siempre que aparece una organización popular, el primer recurso siempre es la criminalización de la sociedad organizada. Claramente, un peligro para los negocios desde los ojos corporativistas, donde la pérdida no es una opción; ojos de aquel que solo espera extraer ganancia sin importar cómo o de dónde la obtenga.
La empresa Dine es la que está realizando la construcción que terminaría por privatizar todas las entradas a las bahías, que a pesar de que el tránsito sea “libre”, para poder acceder a las playas hay que cruzar por establecimientos y hoteles. ¿Esto realmente es un libre tránsito? Esto es privatización descarada encubierta de libertad.
“Porque ellos dicen y perjuran que una vez que el lugar esté, va a ser público, pero esa historia ya la conocemos porque esa empresa tiene aquí más de 30 años desde que llegaron y han estado haciendo lo mismo”. Eduardo Huerta.
La segunda frase a cuestionar de las palabras del gobernador: “hay que analizar las razones, porque no podemos hacer procesos disruptivos en Nayarit”. ¿Realmente esto no es una razón válida de protesta? El colectivo inició el diálogo desde el año pasado, pero la respuesta nunca fue clara ni lleva a ningún lado. Ya basta de procesos de simulación. Si un proceso disruptivo es romper el silencio ante el despojo tan común de las costas, parece ser que el gobernador tiene que darse cuenta de que la defensa del territorio no solo no es un delito, es un derecho.
“Playa Las Cocinas, que es un lugar muy popular para nosotros y un lugar prácticamente sagrado, porque ahí tenemos muchas memorias, muchas historias… ese dolor inmenso de tener algo que amas con todo el corazón y un día no lo ves y estás desesperado y quieres saber dónde está, quieres saber qué va a pasar con él. Así estamos nosotros con esa playa. Sabemos que vamos a poder pasar, que vamos a seguir pudiendo ir a esa playa, pero ya va a ser más privatizada, ¿no? Y cuando la marea suba no hay acceso, ya no va a haber forma de estar ahí.” Eduardo Huerta.
El día 28 de abril hubo una segunda manifestación en la que hubo 3 personas que hasta el día de hoy siguen en calidad de detenidas:
Sandra Fabiola Navarro Cano
Marco Antonio Benavides de la Cruz
Benjamín Yáñez Fonseca
Las cuales fueron golpeadas y sacadas por las autoridades por predios privados, durante esta reiteradamente pacífica manifestación. Informan que no han podido ponerse en contacto con ellas.
Este mismo día, la Semarnat informó que habrá supervisión técnica y acciones de verificación, con la participación de las autoridades ambientales competentes, “a fin de asegurar que cualquier obra o intervención en la zona se realice con apego a la ley en beneficio de la comunidad”.
“La inversión deberá desarrollarse bajo criterios de legalidad, diálogo social y respeto al entorno, al tiempo que contribuya a la generación de empleos y al desarrollo económico local”.
Eso nos hace preguntarnos por qué hay necesidad de que una situación de este tipo sea mediatizada para que el gobierno realmente trabaje. ¿Por qué estas acciones no se realizaron antes de que esta fuera la última playa sin privatizar? ¿Por qué estas acciones no se realizaron desde que las denuncias burocráticas sucedieron?
¿Hasta cuándo nos seguirán despojando de nuestros espacios? Las acciones preventivas son mejores que la restauración. Y un gobierno que solo obstaculiza y se vende no descansará hasta no tener nada que explotar.
Integrantes del Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco., denunciaron la cancelación de último momento del apoyo solicitado a la Guardia Nacional para brindar acompañamiento y seguridad perimetral durante una jornada de búsqueda programada para este 27 de abril en el municipio de Guadalajara.
La decisión generó inconformidad entre las familias buscadoras, quienes señalaron que una jornada de búsqueda implica organización previa, coordinación institucional, movilización de recursos y el esfuerzo físico y emocional de madres, padres y familiares que continúan recorriendo calles, predios y espacios públicos en la esperanza de obtener información sobre sus seres queridos, además de mostrar una clara irresponsabilidad ante el compromiso ofrecido por esta misma.
A esta situación se suma que las búsquedas en vida también enfrentan diversos obstáculos en la zona metropolitana. Personas en situación de calle, quienes frecuentemente representan una fuente importante de información para la localización de desaparecidos, denunciaron hostigamiento y presión para retirarse de espacios públicos.
Uno nos contó:
“Sí me han dicho que debería de desocupar y saber qué se hace, pero en realidad sí me han estado diciendo buen rato.”
Otra persona nos contó como funciona el hostigamientos: “No puedo juntar cartón y bote… ya si junto más, se lo llevan, me lo quitan.”
Otra forma de hostigamientos: “Sí se ha vuelto más recurrente ahorita con lo del mundial… hasta me han encerrado.”
Ellos reflejan cómo el desplazamiento de personas vulnerables no solo agrava la precariedad social, sino también rompe redes de contacto esenciales para las búsquedas en vida, donde muchas veces estas poblaciones poseen información relevante sobre personas desaparecidas.
Familiares y acompañantes cuestionaron que mientras se prioriza la imagen urbana (Como quitar los botes de basura de todo el centro de Guadalajara, no puede ser Verónica Delgadillo ) y grandes proyectos, continúe existiendo abandono hacia quienes buscan a miles de personas desaparecidas en Jalisco. Recordaron que cada búsqueda suspendida o limitada representa tiempo perdido en una crisis humanitaria que sigue sin respuesta suficiente por parte del Estado.
La búsqueda en vida y en campo continúa siendo una herramienta fundamental impulsada principalmente por las propias familias, quienes ante la omisión institucional sostienen con esfuerzo la exigencia de verdad y localización.
Este domingo 26 de abril, el Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. llevó a cabo una nueva jornada de pega de cédulas en el Parque San Jacinto, sobre la avenida Javier Mina, en Guadalajara. La actividad reunió a familias de personas desaparecidas, voluntarios y solidarios que, además de colocar aproximadamente 3 mil fichas de búsqueda, realizaron una cascarita de futbol como forma de convivencia y apropiación del espacio público.
Durante la jornada también se informó sobre la próxima movilización a la Ciudad de México los días 10 y 11 de Junio, donde colectivos de distintas partes del país acudirán para exigir a la presidenta que reconozca la dimensión real de la crisis de desapariciones, los reclutamientos forzados y la simulación burocrática que atraviesa a las fiscalías y comisiones de busqueda como la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco. Las familias señalaron que asistirán con pancartas unificadas con los rostros de sus desaparecidos, para que desde lejos se vea aquello que el poder intenta ocultar.
La protesta nacional ocurre en un contexto alarmante. Apenas el día de ayer, medios nacionales difundieron la denuncia de Indira Navarro, integrante del colectivo Guerreros Buscadores De Jalisco, quien advirtió que los protocolos de búsqueda han cambiado de facto. Hoy ya no basta con presentar una denuncia y solicitar una ficha de búsqueda, ahora las familias deben presionar para que se abra una carpeta de investigación, aportar pruebas, indicios y hasta líneas de localización para que las autoridades actúen.
El caso de Yahel David Carmona Báez, joven de 16 años desaparecido el 9 de abril en Zapopan, exhibe esa lógica perversa. Sus padres denunciaron que no se abrió de inmediato una carpeta de investigación ni se realizaron diligencias básicas. Solo después de advertir que harían público el caso y con acompañamiento colectivo comenzaron a moverse las autoridades. En México, muchas veces no basta con denunciar, ya que hay que exhibir, presionar y gritar para ser escuchado.
Durante la actividad en San Jacinto, integrantes del colectivo también informaron sobre nuevas búsquedas en campo y recorridos nocturnos en Guadalajara, señalando obstáculos constantes como la falta de seguridad suficiente, la descoordinación entre instituciones y el desplazamiento forzado de personas en situación de calle del centro de la ciudad, lo que dificulta las labores humanitarias y de localización.
Incluso en medio de la crisis, las familias continúan organizando actividades solidarias, como la entrega de juguetes y zapatos para niñas y niños por el día del niño, así como capacitaciones jurídicas sobre carpetas de investigación y mecanismos de denuncia ante omisiones ministeriales. Porque mientras las instituciones producen abandono, los colectivos producen comunidad.
La cascarita jugada este domingo no fue un simple partido. Fue un acto político. Fue demostrar que incluso entre el dolor se puede construir vínculo, fuerza y vida colectiva. Frente a un sistema que apuesta al desgaste emocional y al aislamiento, las familias responden con organización.
Las autoridades han llevado la irresponsabilidad a un nivel absurdo. esperan que las familias les entreguen todo en bandeja de plata. Quieren la ubicación, los nombres, los indicios, los testigos, las rutas, las pruebas y hasta la presión mediática para entonces moverse apenas lo indispensable. Pretenden que madres, padres y colectivos hagan la investigación, el rastreo y la denuncia, mientras ellos se reservan el papel de firmar papeles, tomarse fotos y presumir resultados ajenos. Han invertido la lógica básica de la justicia en lugar de que el Estado busque a las personas desaparecidas, son las víctimas quienes tienen que empujar, rogar y demostrar por qué merecen ser buscadas. Y aun cuando se les entrega información precisa, muchas veces responden tarde, mal o con total apatía. No estamos frente a simple negligencia, sino ante una comodidad institucional sostenida sobre el dolor de miles de familias.
Las 3 mil cédulas pegadas hoy no son papel en los muros. Son rostros que regresan al espacio público. Son nombres que se niegan al olvido. Son la prueba de que la búsqueda sigue viva pese a todo.