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Aire artificial: elegía por las desapariciones en Jalisco

Guadalajara, Jalisco — 25 de abril de 2026

I

Por efecto de la memoria que inventa sobre la marcha, siempre he tenido para mis adentros que el advenimiento de la muerte, el hachazo homicida que Miguel Hernández llora en su elegía a Ramón Sijé ( No hay extensión más grande que mi herida / lloro mi desventura y sus conjuntos / y siento más tu muerte que mi vida) como un artefacto de relojería en cuya explosión en mil pedazos ve sus fragmentos multiplicarse por la red arácnida del aire, no tiene su final luego de que sobre la lápida, tras una secuencia de eventos lineales, de episodios que van a dar a la hoguera del olvido, sean inscritos en cincel los dos breves, gozosos bocados de eternidad que a la persona bajo tierra le fueron regalados como una joya de incalculable valor. En su lugar, reguero de papeles que el viento de la calle organiza por el suelo y los muebles según la lógica inescrutable del infinito, otra maquinaria, otra fábrica de tejer entra en operaciones a instaurar el orden que se perdió y es compromiso de los deudos encauzar de vuelta al redil. Como en Emma Sunz, de Borges, que sufre la merma de su equilibrio en las rodillas no bien lee de una nota que su padre falleció, nada, los horarios laborales, las citas de amor para el día siguiente, las juntas de gobierno, las clases en la universidad, nada refrena el curso habitual de las cosas, siendo la muerte de su ser querido uno más entre los engranajes que constituyen la vida en su rumbo a la mar que es el morir. Sucede con los granos de arena fina que hollan nuestros pies descalzos a orillas de este mar de la imaginación, que su número no es concebible para la mente. Igual que los granos cuya inabarcable extensión numérica nos tomaría numerosas vidas contar, el tiempo no conoce los intervalos ni el luto fúnebre. Correr y abandonar son dos verbos que se entrelazan en un nudo que semeja la forma de un listón azabache, brilloso y decisivo, a la cabeza de la puerta. Más aún la muerte de un familiar que nos era tan próximo como solo pueden las espinas a la flor: de su estela se percata el ojo cuando parten. Son las estrellas en el cielo que nos envían su luz desde épocas pasadas al presente. Yo vivo a una casa de donde la muerte vino a cobrarse, el sábado último, un alma que no imagino acompañada por alguien más que Dios. Ahora escribo estas líneas con cargo de conciencia. Ahora es una palabra que respira con aire artificial.

 

II

Cada noche me voy a dormir con la esperanza de ver las estrellas. A modo de esperanza, como el título que da nombre al primer poemario de José Ángel Valente. Muevo arriba de mi cabeza las persianas del dormitorio y lo que obtengo son cucharadas de nostalgia, reclamos a la injusticia de perder un bien tan preciado del que se olvida la memoria sin querer, por costumbre. Es este el precio, entre muchos otros, de vivir lejos, donde la vida apacible está reservada para una minoría con la fortuna de todas las noches tener para su disfrute el cielo inmenso, la oscuridad en su estado más noble, privado de las luces artificiales que nublan lo que sería una tierra donde quienes habitan sus moradas viven en un presente continuo, un decurso de la vida sin intermediarios que a nadie más que a las personas en el poder actualmente comporta verdaderos beneficios. Nunca nuestra, a la noche la posee un dueño invisible y misterioso. Así también lo demás, al coste de sacrificar vidas inocentes, familias.

El cielo no es como lo pinta la memoria. Puntos aquí y allá son la prueba irrefutable de un pasado que la contaminación, que las luces de la ciudad embozan con un manto de esmog. Solas, las estrellas aguardan su momento de reclamar lo que es suyo por derecho, brillar con luz de ayer sobre casas y edificios como en tiempos cuando el transcurso de la vida era diferente al de ahora, apaciguado, permitiendo al ojo curioso detenerse a mirar la belleza de lo inmóvil.

Para adentrarnos en las alturas, es preciso voltear hacia donde menos esperaríamos desentrañar una verdad eterna: el cuerpo. En Nostalgia de la luz (2010), documental que aborda la crisis de desapariciones forzadas cuyas víctimas, al norte de Chile, pueblan el desierto de Atacama y sus costas, Patricio Guzmán, director de “El botón de nácar”, “La batalla de Chile: La lucha de un pueblo sin armas” y “Chile, la memoria obstinada”, practica un ingenioso ejercicio comparativo entre la procedencia de las estrellas y los restos humanos que correspondieron a jóvenes a quienes la dictadura de Pinochet persiguió hasta su captura y posterior privación de la libertad a manos de militares. De entre sus observaciones al respecto, el cineasta elabora una tentativa de análisis que arranca desde lo simple a lo complejo, dicotomía en la dualidad que, mediante el calcio, alía los huesos humanos a las estrellas, los cuales compartirían este elemento de la tabla periódica, el quinto más abundante sobre la Tierra. Así como son de calcio los huesos, advierte Guzmán que las estrellas provienen del mismo género de mineral, que habría hecho un largo viaje por el espacio hasta que, en el día presente, luego de descender a la tierra se incrustó en el amanecer de la humanidad. Somos lo que somos por herencia de las estrellas. Polvo enamorado.

Por las conexiones que traen al presente crisis paralelas, en el contexto de una urbe sumida en el terror, un aspecto sobresaliente del filme permite apreciar que la correlación poder – ciencia tiene el potencial de degenerar al sustrato de la violencia ejercida por el brazo armado del Estado, o cabría mencionar, sus instituciones filiales. Estudiando el comportamiento de los cuerpos celestes a lomos de montículos naturales, los observatorios de Atacama se asientan en un enclave polisémico, en constante reelaboración, marcado por la errancia de viajeros que, con inscripciones y dibujos de familias migrantes, llamas y aún máscaras rituales, tatuaron las piedras allá donde hubiera una historia por contar a los que vinieran después; formaciones rocosas que, según la costumbre gitana de dejar al partir una manzana a medio comer, embalsaman el paso de las diversas agrupaciones sociales sin residencia fija y su transformación a cementerio clandestino. Es un hecho que, en Guadalajara, la dualidad entre violencia y astronomía contiene un oscuro trasfondo debajo del reinaugurado planetario al norte de la ciudad, Lunaria.

Ya hacia el 2014 quedó sepultada bajo los escombros la que fue por casi medio siglo la sede oficial de la FEG (Federación de Estudiantes de Guadalajara), a raíz de un crimen que no afectó en, al pasar los años, promover la rehabilitación del recinto con fines presuntamente divulgativos y decididamente turísticos. Cuatro jóvenes estudiantes de la Preparatoria 8 y un padre de familia muertos.

También es sabido que los cadáveres, inhumados al interior, tras ser descubiertos desataron la polémica alrededor de la Universidad de Guadalajara. Aquí el número no es relevante; en Guadalajara y Atacama, Chile, opera una lógica de exterminio contra actores incómodos de la oposición.

Las desapariciones son una herida abierta a la que interpela una duda sin palabras. El recuento no discrimina municipios: 259 bolsas con restos humanos y 21 cuerpos en Camino a Las Agujas y Lomas de la Capilla, respectivamente, solo por hacer mención de dos casos emblemáticos cuya resonancia atrajo las miradas de innumerables medios periodísticos en el extranjero. No es sino gracias a la constancia de sol a sol, al desinterés humanitario, a las labores infatigables de parte de colectivos de madres buscadoras a la cabeza de los hallazgos (Guerreros Buscadores de Jalisco y Corazones Unidos en Busca de Nuestros Tesoros, entre muchos más) con la participación simbólica de Guardia Nacional y elementos de seguridad locales en Zapopan e Ixtlahuacán de los Membrillos, como también la periferia, Tlajomulco y el corredor de inseguridad que es la arteria única que conecta los fraccionamientos sobre la avenida Adolf Horn; no es sino la participación ciudadana el salvamento que ha reivindicado la dignidad donde las instituciones de protección a las víctimas brillan por su luces.

Signo de presencia y ausencia, la luz persiste: son las estrellas vistas desde las cúpulas ciclópeas en Atacama; son los hijos que gorilas sustrajeron de brazos de sus madres huérfanas y fueron a dar al cementerio marino de las playas; son las desapariciones forzadas en Jalisco.

Como apéndice, en el documental del chileno se refiere que las localizaciones de osamentas en las extensiones del Atacama (huesos rotos en su mayoría, pedazos de pedazos, fragmentos solitarios que la erosión y los rayos solares blanqueaban al grado del desmoronamiento) son producto de reinhumaciones con retroexcavadora, en operaciones ilegales que habrían desaparecido todo rastro de las fosas comunes donde los cadáveres yacían acumulados unos sobre otros. Dichas acciones pudieron ser la consecuencia directa de la prematura descomposición en los ejemplares de huesos que labores conjuntas de arqueólogos y madres buscadoras reunieron sin obtener un muestrario completo que esclareciera, por un lado, el modus operandi durante las excavaciones a cargo de militares con nombre y apellido, y en segundo lugar atara los cabos para dar continuación a las expediciones, en busca de nuevos indicios y una hipotética fosa de mayor tamaño.

Reinciden los patrones en señalar una misma estrategia y un homólogo en el estado de Jalisco: cazar, desaparecer, limpiar el área, destruir las evidencias, dar certezas a la impunidad e inquietudes a la memoria colectiva, la que nos pertenece por derecho de nacimiento.

¿Qué distingue a un gobierno dictatorial de uno democrático, si a la luz de la indolencia y los crímenes que ninguna dependencia procura evitar, el saldo de muertes por desaparición forzada incrementa mes con mes? ¿Quién decide a unos tachar de tiranos y a otros llamar, simplemente, gobernadores, mientras aumentan de número por día las fosas en el país?

 

III

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

 

Amor constante, más allá de la muerte, Francisco de Quevedo

.

Homenaje a Claudio Ptolomeo

Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.

Hermandad, Octavio Paz

 

 

— La Lucha Continúa

Sebastián Rojo

Nuevo Corresponsal de Revista Para Esto!

#ProtegerLaDignidad #PeriodismoEnRiesgo #LaLuchaContinúa

Estado Omiso: La violencia institucional contra mujeres incrementa en Jalisco y México.

25 de abril de 2026 – Guadalajara, Jalisco

Nos gustaría decir que exageramos, pero la situación que enfrentamos es como para indignarse y destruir todo. En México el feminicidio no termina con el asesinato de una mujer. La violencia continúa sobre sus hijas, hijos, madres, padres y familiares, quienes además de enfrentar el dolor de perder a sus seres queridos quedan atrapados en un sistema marcado por la burocracia y la impunidad. La verdad nos llegan muchos casos a nuestras redes sobre cómo es que, aparte de sufrir violencia, quedan atrapadas en un sistema donde exige mucho y da poco, cuando lo mínimo es justicia.

En Jalisco, por ejemplo, también se ha visto un incremento en la violencia vicaria, una forma de agresión donde los hijos e hijas son utilizados para dañar a las madres. No fue poco cuando en Enero de este año vimos que una madre tuvo que mantener un plantón afuera de Casa Jalisco durante semanas para exigir la restitución de su hijo, acompañada por otras mujeres víctimas de la misma violencia. Mientras las autoridades permanecían inmóviles, madres organizaron actividades, instalaron casas de campaña y sostuvieron entre ellas una lucha que el Estado decidió ignorar. Elisa Celis denunció que esperaba una respuesta del gobernador, pero “no ha habido” ninguna acción.

Y no solo sucede en esto. Mario Marlo, para Somos el Medio, escribió que más de 200 familias estas en la espera de que se recobre el programa de “Apoyo Económico para las Hijas e Hijos de Mujeres Víctimas de Feminicidio”, que lleva desde Noviembre de 2025 detenido. Dicho apoyo, operado por la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres este era una de las pocas respuestas institucionales dirigidas a niñas, niños y adolescentes que quedaron en orfandad por feminicidio.

Además, el propio Frente Feminista de Jalisco denunció que la actual administración cortó canales de vinculación con organizaciones acompañantes

 “Actualmente ni siquiera tenemos acceso para poder vincular a las víctimas. Estamos frenadas”.

Esto llama profundamente la atención, porque pareciera no tratarse solo de reorganización institucional, sino de una lógica de centralización del Estado sobre quién puede acompañar, intervenir o canalizar los casos de violencia. En lugar de fortalecer redes sociales, colectivas y organizaciones con experiencia real en el territorio. Esto es por menos decir grave ya que se debilita el acompañamiento integral que muchas mujeres necesitan para salir de círculos de violencia. Porque donde el Estado no alcanza —o no quiere alcanzar— han sido las colectivas, refugios y organizaciones quienes históricamente sostienen la atención. Frenarlas no fortalece las instituciones, deja a las víctimas más solas.

Otro caso, el pasado 23 de abril en el programa Bravas de La Coyotera Radio Comunitaria se contó el caso de Daniela Zabalza, ella sufría violencia por parte de su pareja y acudió al Centro de Justicia para las Mujeres buscando protección, pese a ello según relató su madre, en lugar de recibir respaldo institucional fue presionada por un funcionario que le cuestionó

 “¿Ya pensaste que al que estás denunciando es al papá de tus hijos?”.

Después le advirtieron que tendría que ingresar a un refugio incomunicada de su familia. Daniela desistió y la hicieron firmar. Denunciar no bastó, el propio sistema la empujó de regreso al riesgo.

Meses después el 19 de junio de 2023 fue asesinada. Cuando desapareció, la negligencia continuó. Policías minimizaron la urgencia diciendo que seguramente “andaba con el novio paseándose”, mientras la familia insistía en que estaba en peligro. Horas después encontraron su bolso dentro de un tambo con cal y posteriormente su cuerpo.

Hoy, a casi tres años del feminicidio, el presunto responsable sigue prófugo, muchas veces en Jalisco la violencia no termina en manos del agresor, también continúa en instituciones que desoyen, retrasan y permiten la impunidad.

¿No es suficiente? Un caso más el día de ayer. Una mujer de 30 años, identificada como Lorena N, fue asesinada brutalmente por su expareja dentro del restaurante donde trabajaba como mesera, en Reynosa, Tamaulipas. El agresor, Cándido N, de 38 años, primero la apuñaló y después la decapitó en un acto de violencia extrema que conmocionó al país.

Los hechos ocurrieron dentro del negocio La Gallina Dorada, donde ambos laboraban. Tras cometer el crimen, el sujeto también agredió a paramédicos y policías que acudieron al lugar, por lo que tuvo que ser sometido con disparos. Ahora enfrenta cargos por feminicidio y tentativa de homicidio.

¿Cuántos casos más tienen que ocurrir para que se entienda la gravedad de la crisis? En México entre 10 y 11 mujeres son asesinadas cada día, según cifras oficiales. No son hechos aislados ni “arranques de ira”; son expresiones de una violencia estructural alimentada por la impunidad, la indiferencia institucional y una sociedad que se acostumbra demasiado rápido al horror. Cada nuevo caso confirma que para miles de mujeres ni el trabajo, ni la calle, ni el hogar representan espacios seguros.

— La Lucha Continúa!

Dirección General de Revista Para Esto!

#Feminicidio #Jalisco #NiUnaMenos #ViolenciaDeGénero #JusticiaParaTodas

 

Pega de cédulas en Tlaquepaque Centro: familias siguen buscando mientras la crisis en Jalisco sigue arrojando cuerpos

Tlaquepaque, Jalisco — 20 de abril de 2026

Este domingo, el colectivo Luz de Esperanza Colectivo Luz de Esperanza, realizó una nueva jornada de pega de cédulas en Tlaquepaque Centro. Madres, familiares e integrantes del colectivo salieron a las calles para colocar fichas con nombres y rostros de personas desaparecidas, recordando que en Jalisco que la búsqueda sigue dependiendo, en gran parte, de quienes cargan el dolor directamente.

La actividad ocurrió el mismo día en que otro colectivo, Corazones Unidos GDL reportó el hallazgo de cinco nuevos cuerpos en fincas abandonadas del fraccionamiento Lomas de la Capilla, en Ixtlahuacán de los Membrillos. Con estos nuevos restos, suman ya 19 cuerpos localizados en esa zona desde marzo. Es decir, mientras unas familias pegan cédulas en el centro de la ciudad, otras siguen encontrando fosas y restos humanos en las periferias del estado.

Durante la jornada en Tlaquepaque, integrantes de Luz de Esperanza hablaron del estado actual de las investigaciones. Héctor Cuñado cofundador del Colectivo nos comparte “A nivel federal está de la chinga, está muy mal el asunto. No hay avances”. Por lo que vemos como es verdaderamente el avance en carpetas de investigación, procesos largos y poco eficientes.

Y cuesta contradecirlo cuando la realidad golpea todos los días. Si hubiera voluntad política no serían los colectivos quienes descubren cuerpos en casas abandonadas, brechas o terrenos baldíos. No serían las madres quienes organizan búsquedas con sus propios recursos. No serían las familias quienes tienen que salir a pegar fotos para que la sociedad recuerde que alguien falta.

También se denunció el problema de las cifras oficiales. Mientras el registro nacional ubica a Jalisco con alrededor de 12 mil 400 personas desaparecidas, el registro estatal rebasa las 16 mil. Ni siquiera existe una claridad total sobre cuántas personas faltan y cuando el Estado no puede —o no quiere— ordenar sus propios datos, claramente vemos complicidad del Gobierno de Jalisco.

Lo ocurrido en Lomas de la Capilla refuerza esa sensación. En solo unos meses, una colonia con múltiples viviendas abandonadas se convirtió en sitio de hallazgos constantes. El problema no apareció de la nada, estaba ahí. Lo que cambió fue que un colectivo decidió buscar donde las instituciones no habían actuado con eficacia suficiente.

Además, los restos localizados deberán pasar al @Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, una institución que desde hace años enfrenta rezagos enormes. Eso significa que encontrar cuerpos no siempre se traduce en respuestas rápidas. Muchas veces viene otra espera larga, identificación, confrontas genéticas y procesos burocráticos eternos. Para las familias, la angustia no termina con el hallazgo.

Desde Luz de Esperanza también insistieron en que la desaparición no es un asunto privado. Cuando un estado como Jalisco acumula miles de desaparecidos y fosas clandestinas constantes, el problema ya no pertenece solo a ciertas familias, es una crisis social, política e institucional.

También adelantaron acciones rumbo al Mundial 2026, como las llamadas cascaritas de la memoria, para aprovechar la atención internacional y confrontar la imagen maquillada que se quiere vender del país. Porque mientras se habla de turismo, inversión y fiesta deportiva, en municipios cercanos siguen apareciendo cuerpos en casas abandonadas.

La pega de cédulas en Tlaquepaque y los hallazgos en Ixtlahuacán muestran dos caras del mismo desastre, no basta con discursos, mesas de trabajo o boletines. Si en el mismo día unas familias exigen respuestas y otras encuentran restos humanos, queda claro que la crisis sigue abierta.

— La Lucha Continúa!

Duskmon

Reportero de Revista Para Esto!

#JaliscoResiste #HastaEncontrarles #DesaparecidosJalisco #MemoriaEnLasCalles #FueElEstado

 

Feminicidio y omisión: colecta sorora responde donde el Estado no

Este domingo en la FICG se proyectará Querida Fátima, donde también se realizará una colecta sorora en apoyo a una mujer adulta mayor que, tras el feminicidio de su hija, quedó a cargo de su nieta desde que ella tenía 1 año, actualmente 13.

La colecta surge ante la falta de apoyo institucional. De acuerdo con lo documentado por familias y colectivos, los apoyos económicos dirigidos a hijas e hijos de víctimas de feminicidio no han sido entregados desde noviembre del año pasado. La única respuesta que han recibido es que el apoyo pasaría de ser bimestral a trimestral, sin que hasta ahora exista claridad sobre fechas de entrega.

Ante este panorama, el acompañamiento ha recaído en organizaciones como el Frente Feminista de Jalisco, que ha denunciado la ausencia de respuestas y la desvinculación con las autoridades.

“Las víctimas están siendo acuerpadas por nosotras y por eso estamos haciendo esta colecta, frente a la violencia institucional, la negligencia y la nula información”, señalaron integrantes del colectivo.

El caso de esta mujer no es aislado. Forma parte de una problemática más amplia en la que familias de víctimas enfrentan no solo la pérdida, sino también la incertidumbre económica y el abandono institucional. Ya casi en el marco del Mundial, los ciudadanos de Jalisco nos preguntamos: ¿todo el dinero que se destinó para blanquear la ciudad alguna vez se destinará para nuestro bienestar?

Mientras que el gobierno del estado destina 400 mil pesos al congreso privado Ferless, un evento al que el boleto virtual está en $700 MXN. Un congreso que, según su página de internet, es necesario porque:
“Vivimos una crisis silenciosa: hombres confundidos, vacíos y desconectados de su propósito. La identidad masculina se ha debilitado, dejando preguntas profundas: ¿soy suficiente?, ¿tengo lo que se requiere?”

¿Cuáles son realmente las prioridades del estado? Un congreso que trata de reafirmar un pensamiento sumamente capitalista y patriarcal, apoyado por el Arzobispado de Guadalajara. Estos pensamientos conservadores y sumamente machistas son justamente los que hacen que Jalisco haya finalizado el 2025 con 34 feminicidios denunciados, de los cuales solo se investigaron 9.

Las familias víctimas indirectas de feminicidio no solo sufren la muerte de sus hijas, madres, hermanas. Las familias tienen que tomar la responsabilidad que el gobierno tenía, resisten para poder sobrevivir día a día en un mundo tan hostil, donde la vida cada vez cuesta más, pero el abandono institucional es evidente.

La proyección de Querida Fátima, que aborda la lucha de una madre por justicia tras el asesinato de su hija, se convierte así en un espacio no solo de memoria, sino de acción colectiva.

La colecta se realizará durante la función a las 2:30 pm, esta pretende ser tanto económica, que se puede hacer incluso si no se asiste al evento, sino también con productos de despensa, higiene o alimentos no perecederos.

-Lily Galarza
-¡La lucha continua!

Donde habita la piel: Arte urbano y contradiscursos a la ciudad ideal

Guadalajara, Jalisco — 18 de abril de 2026

I

La pérdida del norte en la ciudad es también una recuperación. No quien avanza con destino fijo a un horizonte surcado por minas de tiendas comerciales, efigies de cemento en ruinas que otrora sus arquitectos bosquejaron para su habitabilidad y las administraciones gubernamentales, en el empeño de domesticar sus libertades, mutilaron, transformándolas en exhibidores de proporciones inmensas, en latas de comida rápida, cajas transportadoras de fayuca y miscelánea; no quien va y compra y no se entera de lo que alrededor suyo, como anaconda visual cuya largueza enredada al cuello sofoca e inhibe, proyecta una delgada franja invisible que acota la movilidad y restringe la imaginación para salirse de la caja negra que es hoy el circuito del Centro; no las personas que se llenan los bolsillos de huecos por llenar con utilidades que favorezcan una saludable digestión estomacal; no el condicionamiento a deglutir comerciales como una hamburguesa con papas al coste de pagar la módica cantidad de tu vida; no la compra compulsiva, el Viernes negro, el Buen Fin, la ganga, el remate, la venta nocturna, sino, plácida, regocijante, alma caritativa que restituye el derecho civil a no hacer nada, la desorientación. Perder el norte: reconciliarse con la ambigüedad, lo incompleto. Pactar un tratado de paz con la brújula sin dial. Estar conforme con las informidades que no reditúan ganancias al mediano y largo plazo ni son criaderos de postores.

En tránsito por la marginalia de los discursos oficiales, cazador de los espacios intermedios, el flâneur, delirante, a caballo entre cascarones de hoteles, pólvora que dinamita los honores a la bandera, rompe con la sintaxis y quiebra los vidrios de las ínsulas extrañas, los diccionarios, los almanaques y, no satisfecho con los daños al patrimonio, quema con cerillos de madera los mapas digitales.

Reconquista de todos los mundos posibles, las atajadas a paraísos artificiales en confinamiento, desenmascara la linealidad vendehumos, la perfección del diamante, la arteria unívoca, la última palabra. Entrevé signos pasionales donde cuelgan del borde extremo los papeles ajados de la mercadotecnia. El arte es una pared copiosa de anuncios publicitarios y rótulos de bandas regionales o candidaturas a las curules del Estado y tiene por admiradoras a las miradas vagabundas, atraídas por el magnetismo del misterio. Un Aleph con lente a un kaleidoscopio del deterioro parpadea, interrogante, al que perdió su rumbo. Perder el norte es darse cuenta. Abrir al exterior los ojos merodeadores y enterarse de lo que acontece mientras, en la ciudad, los coches pitan.

II

A saber, tiene la obra de arte dos marcos; uno, rectangular por convención, aséptico, enfoca el punto de vista del virtual espectador sobre el centro de la imagen expuesta, una valla perimetral que, como manto púrpura que velara el aura de los santos íconos, impone un cerco a la belleza, a los dinámicos balances de las formas;  el segundo, exterior o interior, de una capacidad abarcadora en donde las interpretaciones confluyen, es ligeramente más volátil que su homólogo, pues no depende de ningún aval, galería o museo que autorice su derecho de residencia.

Esta segunda instancia a la que nos referimos es el espacio: el arte en libertad o cautiverio.

Callejero, urbano, independiente, popular, contradiscursivo, antihegemónico: los motes son indicios que acusan semejanzas profundas. El artista, distinto al creador tradicional cuya producción engrosa las colecciones privadas, practica un oficio de gitanos. La trashumancia en la periferia.

Ronda por aceras resquebrajadas que prolongan su distanciamiento marcado por la incomprensión. Su ética de trabajo es a un tiempo la naturalización psicológica de una precariedad que reproduce la perpetuación de las élites en las esferas del poder, más la suma de factores que cortocircuitan la mutua comprensión entre quienes aprueban y aquellos que rechazan las alternativas de un arte que encuentra en las paredes su lienzo.

Relegado a figurar solo con permiso, en la búsqueda de plataformas que den cabida a sus propuestas, el artista, un marginal entre marginales a quien las instituciones constriñen a expresarse de una cierta forma que no contradiga, que no suscite la controversia por la radicalidad de sus posicionamientos estéticos y políticos, luego de fugarse en pos de aires más frescos y sobrevivir a la resistencia que opone el sistema a las y los creadores locales, no encontrando medios de asistencia que suplan las facilidades provistas por el curador, al voltear a sus lados reconoce las numerosas limitaciones a que se debe enfrentar para conseguir sus metas, así el soporte donde plasme su obra sea una simple pared.

O bien puede que su intención descanse en dejar testimonio de su paso a través de una firma que sobre diversos muros repite con obsesión: la marca personal que se incrusta en oleadas de reteritorializaciones emergentes por las calles de la ciudad.

La tónica es de carácter espacial en el cauce de acciones y reacciones, en los entrecruzamientos de lo que diverge y asienta los pilares de esta actividad transgresora.

De antemano es sabido por el artista que infringir la ley conduce por callejones estrechos en los cuales hay un camino de ida, pero no de retorno a casa. Actuar, decimos, bajo la guía no siempre fiable de las corazonadas y la buena suerte, a expensas del error, las puertas falsas detrás de las cuales un dedo en la boca nos pide callar, doblar las manos torcidas.

Son agrios los desencuentros con la autoridad, ora con la apariencia de gas lacrimógeno, ora arrinconando para intimidar al infractor detenido en flagrancia. El lado oscuro, las letras pequeñas que no le es dado al artista leer cuando es todavía tiempo, se revela tras la comprobación de que los rondines policiacos por el Parque Rojo y sus alrededores son resultado directo de una criminalización no exenta de veladuras y eufemismos contra la libertad de expresión y el libre desarrollo de la personalidad.

 

III

A la imagen de la ciudad ideal que los políticos de hoy en día impulsan como la estructura de base de colosales proyectos inmobiliarios, se contraponen grupos minoritarios de la sociedad civil desde la organización colectiva, el arte y la denuncia. Esta ciudad ideal de la que presumen en el templete no representa sino una ficción que se ha ido consolidando conforme las administraciones gubernamentales se apropiaron del discurso dominante acerca de lo que significa habitar la urbe. No es de extrañar, pues, la intransigencia frente a las tomas de decisión más efectivas en cuanto a que logran su objetivo de producir un cambio en las mentalidades, así como captar la atención: son reflejo de las exigencias que no escucharon, el reclamo generacional contra una injusticia que desde el Palacio de Gobierno desciende a la tierra como un río de sangre, de periódicos sucios, de ropa que va como ausente, preguntando a los que pasan si alguien le sabría indicar el paradero de su dueño. Banderas rojas en un campo rojo, las fichas de búsqueda, los carteles, los grafitis que por arte de magia se multiplican como panes. Es notable la campaña de descrédito que engloba a todas las anteriores manifestaciones, no sin la debida nota clasista. El gobierno actual, una tautología masturbatoria, onanismo de butaca, se roe los codos, absorto por el ombligo en donde la pelusa reaccionaria y el cangrejo que sabotea y esconde la tenaza mellada comparten una misma habitación oscura, una sala de interrogaciones en que el poderoso le planta la cara a sus peores miedos, en un interminable y soporífero boxeo de sombras.

 

— La Lucha Continúa

Sebastián Rojo

Nuevo Corresponsal de Revista Para Esto!

#ProtegerLaDignidad #PeriodismoEnRiesgo #LaLuchaContinúa

Búsqueda en campo en el Cerro del Cuatro: localizan resto óseo en el operativo por Héctor Adrián Águila Corona

Guadalajara, Jalisco – 15 de abril de 2026

El pasado martes 14 de abril, integrantes del Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco., llevaron a cabo una jornada de búsqueda en campo en el Cerro del Cuatro, en el municipio de San Pedro Tlaquepaque, como parte de las acciones para dar con el paradero de Héctor Adrián Águila Corona, desaparecido desde el 21 de julio de 2023 en la colonia Haciendas de San José.

La búsqueda se realizó en coordinación con la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco (COBUPEJ), contando además con la participación de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas México, la Vicefiscalía en Personas Desaparecidas, Protección Civil y Bomberos de Tlaquepaque, la Secretaría de Seguridad del Estado —incluido el Escuadrón K9—, la Guardia Nacional y personal del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF).

Durante la jornada, se desplegó un operativo especializado con el uso de herramientas tecnológicas como georradar, drones para reconocimiento aéreo y sondas metálicas tipo T, así como trabajo manual con picos, palas, rastrillos y machetes para intervenir distintas condiciones del terreno en zonas previamente identificadas como puntos de interés.

Tras una búsqueda descrita por las familias como cansada, minuciosa y exhaustiva, no se encontraron indicios directos relacionados con Héctor Adrián. Sin embargo, se registró un hallazgo positivo, de un resto óseo, presuntamente un fragmento de costilla, el cual fue asegurado y procesado conforme a los protocolos por personal del IJCF.

El fragmento localizado apesar de encontrarse en un lugar donde según investigaciones podría haberse encontrado, es poco probable que correspondiera en apariencia a su ser querido, no obstante, se ha solicitado la confronta genética para descartar cualquier vínculo. Será la autoridad ministerial la encargada de continuar con los análisis periciales correspondientes.

A casi tres años de su desaparición, la familia de Héctor Adrián continúa encabezando esfuerzos de búsqueda en campo, acompañada por el colectivo, reafirmando su exigencia de verdad y justicia. Aunque en esta ocasión no hubo resultados concluyentes, las familias destacaron la importancia de intervenir estos espacios, señalando que cada búsqueda permite avanzar en la reconstrucción de lo ocurrido.

Por otra parte este miércoles 15 de abril fueron localizados más restos humanos en una fosa clandestina en la colonia Balcones de Santa Anita, en Tlajomulco de Zúñiga, sumando ya al menos 12 bolsas con restos, cinco segmentos corporales y un lote adicional de fragmentos óseos desde el inicio de las labores el pasado 6 de abril. Este hallazgo, realizado por el colectivo Guerreros Buscadores De Jalisco en conjunto con autoridades, vuelve a poner en duda las declaraciones del gobierno federal que minimizan la magnitud de la crisis de desapariciones en el país.

La recurrencia con la que se siguen encontrando fosas clandestinas en distintos puntos del estado evidencia que la problemática no solo persiste, sino que continúa expandiéndose, mientras son las propias familias son quienes, en campo, terminan confirmando una realidad que desde el discurso oficial desde el Gobierno de México se intenta reducir.

— La Lucha Continúa !

Mario Antonio López Carbajal

Director General de Revista Para Esto!

Y La Grillotina Política

Fotos del Colectivo y la Familia Aguila Corona.

#HastaEncontrarles #BúsquedaEnCampo #FamiliasBuscadoras #LuzDeEsperanza

 

Mitin en Parque Rojo en solidaridad con Palestina y contra la política del Estado de Israel

Guadalajara, Jalisco — 12 de Abril de 2026

Desde el Parque Rojo, se llevó a cabo un mitin pacífico convocado por el Comité de Solidaridad con Palestina GDL en el que alrededor de 120 personas se concentraron para rechazar la reciente aprobación en Israel de una ley que permitiría la pena de muerte contra rehenes palestinos y presos políticos. Durante la jornada, que tuvo una duración aproximada de dos horas, se repartieron volantes, se colocaron lonas y carteles, y se realizó un posicionamiento político que denunció tanto el genocidio en curso en Gaza como la expansión del imperialismo en Oriente Próximo.

Asimismo, se hizo un llamado a participar en la movilización independiente del próximo 1° de mayo, articulando la lucha internacional con las condiciones locales.

Durante el pronunciamiento, las y los asistentes señalaron que la aprobación de esta ley no puede entenderse como un hecho de castigo sin más, sino como parte de una política sistemática de represión y exterminio contra el pueblo palestino. Denunciaron que más de 9,000 personas permanecen detenidas bajo custodia israelí, muchas de ellas sin cargos ni juicio, enfrentando condiciones que ponen en riesgo su vida. En este sentido, afirmaron que la legalización de la pena de muerte representa la institucionalización de la violencia y la normalización de prácticas de tortura, desaparición y ejecución, en un contexto donde la comunidad internacional ha optado por la pasividad o la complicidad.

El posicionamiento también vinculó esta situación con el contexto mexicano, señalando que la violencia ejercida por el Estado de Israel no es ajena a la realidad nacional. Integrantes del comité denunciaron que la relación entre Gobierno de México e @Israel se traduce en la adquisición de armamento que termina en manos del crimen organizado, así como en el uso de tecnologías de videovigilancia y en la capacitación de cuerpos policiales en técnicas de represión. Bajo esta lógica, exigieron al gobierno mexicano romper relaciones diplomáticas con Israel, al considerar que mantenerlas implica una forma de legitimación de crímenes contra la humanidad.

La protesta también enmarcó su posicionamiento dentro de una crítica más amplia donde el Parque Rojo, espacio que ha sido intervenido bajo proyectos de reconfiguración urbana vinculados a eventos internacionales, se denunció el despojo de personas de a pie como parte de una estrategia de “limpieza” de la ciudad. Las y los manifestantes señalaron que estas políticas forman parte de una lógica de gobierno que prioriza la imagen y los intereses económicos por encima de las condiciones de vida de la población, en un estado que, además, arrastra una crisis profunda de desapariciones forzadas y violencia estructural.

Asimismo, se expresó el rechazo a los ataques contra Líbano e Irán, ampliando la denuncia hacia el papel del imperialismo en la región. En ese marco, se manifestó solidaridad con la flotilla internacional Global Sumud Flotilla, que recientemente partió nuevamente como parte de las acciones de acompañamiento al pueblo palestino, destacando la importancia de la articulación internacional de las resistencias.

Durante la jornada se registraron al menos dos agresiones leves por parte de personas identificadas como simpatizantes de Israel, sin que esto escalara a mayores confrontaciones. Pese a ello, la movilización se mantuvo en un carácter pacífico, reafirmando su posicionamiento político y su presencia en el espacio público como forma de denuncia.

A esto el Comité en Solidaridad con Palestina en GDL reiteraron que la lucha por Palestina no es un conflicto lejano, sino parte de una misma estructura de dominación que atraviesa distintos territorios. Insistieron en que la neutralidad no es una opción frente a contextos de violencia sistemática, y que la organización desde abajo seguirá siendo una herramienta central para confrontar estas realidades. La aprobación de la pena de muerte contra rehenes y presos políticos no solo representa un retroceso en términos de derechos humanos, sino que evidencia la profundización de un modelo basado en la violencia como mecanismo de control. Lejos de tratarse de una medida excepcional, forma parte de una política sostenida que ha normalizado la represión como respuesta a la resistencia de los pueblos.

En este sentido, el silencio de los gobiernos y la falta de acciones concretas para frenar estas prácticas reflejan un orden internacional que permite —y en muchos casos respalda— este tipo de políticas. La exigencia de romper relaciones con Israel no se limita a un gesto diplomático, sino que apunta a cuestionar las redes de complicidad que sostienen estas dinámicas a nivel global.

— La Lucha Continúa!

Mario Antonio López Carbajal

Director General de Revista Para Esto!

Fotos: Boris Vólkov

#PalestinaLibre #AltoAlGenocidio #RupturaConIsrael #SolidaridadInternacional #LaLuchaContinua

 

¿Dónde están las personas desaparecidas? Incongruencias en el registro nacional

Guadalajara, Jalisco.- 12 de Abril de 2026

Es de conocimiento popular que Jalisco vive una crisis humanitaria atroz en materia de desapariciones, una crisis que no solo se expresa en la ausencia de miles de personas, sino en la incapacidad —o negativa— del Estado para registrarlas con precisión. Lejos de resolverse, el problema se profundiza a partir de omisiones institucionales que trasladan la búsqueda a las familias, mientras los datos oficiales se fragmentan, se retrasan o simplemente no coinciden.

El investigador Jorge Ramírez ha señalado de manera constante irregularidades en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, evidenciando una disparidad de más de 4 mil personas respecto a bases estatales. Al corte del 23 de enero, el registro nacional reportó 12 mil 565 casos, mientras que Sisovid contabilizaba 16 mil 64. Esta diferencia no es menor, es una fractura estructural. Como ya advertía un análisis reciente, “autoridades han reclasificado casos argumentando falta de información o actividad reciente, lo que reduce artificialmente el número de personas desaparecidas”, evidenciando que la cifra no responde únicamente a la realidad, sino a criterios administrativos.

Sobre esta situación en una entrevista hecha para revista Para Esto! del pasado 4 de Febrero del 2026, Héctor Cuñado, padre buscador, advirtió que el problema no solo persiste, sino que se agrava a nivel federal. “El Registro Nacional no ha sido alimentado por Jalisco desde hace al menos dos años… la forma en que las autoridades lo han manejado raya incluso en lo criminal”. Esta omisión, en un estado como Jalisco —que concentra una de las crisis más profundas del país—, rompe cualquier intento de construir un diagnóstico nacional coherente.

Sin embargo, la crisis de registro no puede entenderse sin observar otro colapso paralelo, como es el forense. De acuerdo con informes especializados, como el de @IDHEAS en CRISIS FORENSE EN MÉXICO: DESAPARICIÓN DE PERSONAS – Estado de la cuestión y propuestas para su abordaje de Febrero, 2025 en México existen más de 72 mil cuerpos sin identificar acumulados en servicios médicos forenses, fosas comunes y cementerios. Como señala un diagnóstico sobre la crisis, “la acumulación de decenas de miles de cuerpos sin identificar refleja una falla estructural del Estado en sus capacidades forenses”, lo que no solo evidencia saturación, sino abandono institucional.

En el caso de Jalisco, la situación es particularmente crítica. El sistema forense ha sido rebasado múltiples veces. “El @Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses ha superado hasta seis veces su capacidad instalada”, documentan reportes recientes, mientras que organizaciones advierten que existen miles de cuerpos sin identificar acumulados durante años. Esta saturación implica que incluso cuando las personas son localizadas sin vida, muchas no pueden ser identificadas ni vinculadas con denuncias existentes.

Aquí es donde ambas crisis —la de registro y la forense— se entrelazan. Si los cuerpos no son identificados, no pueden cruzarse con bases de datos; si las denuncias no se integran correctamente, no se convierten en casos oficiales. Como advierten análisis recientes sobre el tema, “la crisis de desapariciones en México está marcada por fallas estructurales, impunidad y falta de coordinación entre autoridades”, lo que genera un sistema donde la información no fluye, no coincide y no esclarece.

El resultado es un escenario donde miles de personas quedan fuera de toda categoría clara. No están en sus casas, pero tampoco en los registros. No están identificadas, pero tampoco desaparecidas oficialmente. En ese sentido, la cifra deja de ser un reflejo de la realidad y se convierte en un instrumento moldeable.

En contraste, el discurso del Gobierno de México ha insistido en avances en la materia. La propia Claudia Sheinbaum Pardo ha sostenido que existen mecanismos para atender la crisis, sin embargo, los datos muestran otra cosa. Incluso a nivel internacional se ha advertido que “la crisis de desapariciones en México es generalizada y persistente”, señalando la incapacidad del Estado para responder de manera efectiva.

Héctor Flores lo resume con una pregunta que atraviesa toda esta problemática: “¿Dónde están esas más de 3 mil personas? ¿Por qué no hay una explicación?”. La respuesta, cada vez más, parece encontrarse en la propia estructura institucional.

Porque lo que emerge no es solo negligencia, sino un patrón. La falta de actualización de registros, la saturación de los SEMEFOS, la exclusión de casos por criterios burocráticos y la fragmentación entre niveles de gobierno configuran un proceso donde la desaparición no termina con la ausencia física.

Se prolonga en los datos, por ello hablar de una desaparición de los desaparecidos no es una victimizacion, sino una descripción precisa. Porque cuando el Estado no nombra, no cuenta y no identifica, también desaparece.

Lily Galarza

Direccion General de Revista Para Esto!

#DesaparecidosJalisco #MemoriaEnLasCalles #GuadalajaraResiste #HastaEncontrarles #FueElEstado

 

Jornada de memoria frente al borramiento: colectivos denuncian manipulación de cifras, crisis forense y simulación institucional en México

Guadalajara, Jalisco — 12 de abril de 2026

Este 12 de abril, el Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. llevó a cabo su jornada semanal de pega de cédulas en el Parque San Jacinto, sobre la avenida Javier Mina, en Guadalajara. La acción, que forma parte de una práctica constante de visibilización ante la desaparición de personas, en un momento de gran tensión con los diferentes poderes del Estado. Esto en un momento nacional marcado por la disputa sobre las cifras, la negación institucional y la profundización de una crisis que no solo es de seguridad, sino también forense, política y ética. La jornada ocurre además en un momento particularmente significativo, tras la restauración del memorial destruido en la Ciudad de México el pasado 10 de mayo de 2025, lo que evidencia que incluso los espacios de memoria son objeto de violencia y borramiento.

Lo que está en juego no es únicamente la memoria de quienes faltan, sino la manera en que el Gobierno de México construye —o desmantela— la verdad. En este sentido, resulta fundamental recuperar la reflexión del profesor de la Universidad de Guadalajara, Jorge Ramírez, quien advierte sobre la lógica detrás de la revisión del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Según señala, “parece que la revisión se hizo bajo la idea equivocada de que todos los casos deberían ser desapariciones forzadas o cometidas por particulares”, lo que lleva a interpretar erróneamente la existencia de actividad posterior en algunos casos como simulación o falsedad. Esta postura no solo revela una incomprensión profunda del fenómeno, sino que abre la puerta a la deslegitimación de víctimas. Como él mismo explica, existen múltiples situaciones —como la evasión de menores bajo custodia estatal o la sustracción por parte de familiares— donde puede haber actividad posterior sin que ello elimine la condición de desaparición ni su gravedad. La insistencia en depurar cifras bajo criterios rígidos no responde a la complejidad del problema, sino a una necesidad política de reducirlo, algo no raro para cualquier gobierno de México desde los años 70´s.

Esta lógica se refuerza con la postura oficial expresada en el comunicado conjunto de la Secretaría de Gobernación y la @Secretaría Relaciones Exteriores del 2 de abril de 2026, en el que el gobierno mexicano rechaza el informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la @ONU por considerarlo “tendencioso” y alejado de la realidad actual del país. En dicho documento se afirma que “el Gobierno de México no tolera, permite ni ordena desapariciones forzadas” y se enumeran una serie de avances institucionales desde 2019, particularmente reformas legales y la creación de nuevas herramientas como la Base Nacional de Carpetas de Investigación. Sin embargo, esta narrativa institucional contrasta fuertemente con los testimonios de familias, colectivos y análisis independientes, que no solo cuestionan la eficacia de estas medidas, sino que las interpretan como mecanismos de contención política más que de búsqueda efectiva. La negación del carácter estructural del problema, así como el señalamiento de supuestos sesgos en organismos internacionales, parece más una estrategia de defensa que un ejercicio de autocrítica.

Un ejemplo contundente que desmiente la narrativa oficial es el caso de Carlos Maximiliano Romero Meza, desaparecido el 22 de octubre de 2020. Tras años de lucha por parte de su madre, Liliana Meza —cofundadora del colectivo Luz de Esperanza—, el 17 de abril de 2024 se obtuvo una sentencia que reconoce no solo su desaparición, sino la participación o aquiescencia de agentes del Estado. Este caso evidencia que, aunque el discurso oficial niegue la sistematicidad de las desapariciones forzadas, existen elementos probatorios que vinculan directamente a instituciones estatales. Sin embargo, para que estos casos sean reconocidos como tales, se requiere un nivel de evidencia que rara vez es alcanzable, lo que deja fuera a cientos —o miles— de desapariciones con indicios similares, pero sin resolución judicial.

En paralelo, la construcción de nuevas herramientas como la Base Nacional de Carpetas de Investigación ha sido presentada como un avance significativo. No obstante, el análisis de Jorge Verástegui González (17 de marzo de 2026) desmonta esta narrativa al señalar que dicha base excluye todos aquellos casos que no están clasificados bajo los delitos de desaparición forzada o desaparición cometida por particulares. Esto implica que miles de casos investigados como secuestro, trata o privación ilegal de la libertad quedan fuera del conteo, a pesar de tratarse, en la práctica, de desapariciones. Verástegui es claro al afirmar que “no se puede dar como cierta una cifra que se trata sobre dos delitos y no sobre personas que han sido desaparecidas”, lo que pone en evidencia una falla metodológica grave.

Los datos oficiales refuerzan esta preocupación. De las más de 393 mil personas registradas como desaparecidas, solo 89 mil cuentan con un delito vinculado, y de estas, apenas una fracción se investiga bajo las categorías que alimentan la nueva base de datos. A esto se suma la declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el 27 de marzo de 2026, en la que reconoce que únicamente 3 mil 869 personas desaparecidas cuentan con carpetas de investigación formales. Esta cifra no solo es alarmante, sino que evidencia un vacío estructural en el acceso a la justicia. ¿Qué ocurre con el resto de los casos? ¿Cómo se puede hablar de avances institucionales cuando la mayoría de las desapariciones ni siquiera han sido investigadas formalmente?

A esta crisis de registro y clasificación se suma una dimensión aún más cruda, en la crisis forense. Según información publicada por Lauro Rodríguez en NTR Guadalajara el 4 de febrero de 2026, el @Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) enfrenta un rezago significativo, con aproximadamente 1,300 cuerpos completos y más de 8 mil segmentos humanos u osamentas sin identificar. Esta situación no solo refleja una sobrecarga institucional, sino una incapacidad estructural para dar respuesta a la magnitud del problema. El propio titular del IJCF Dr. Alejandro Axel Rivera Martínez reconoce que la complejidad de los casos, especialmente aquellos con alto nivel de descomposición, puede retrasar la identificación durante meses o incluso años. Mientras tanto, los cuerpos siguen acumulándose, y con ellos, la incertidumbre de miles de familias.

La respuesta del Estado ante esta crisis ha sido, nuevamente, técnica y administrativa que no resuelve nada, entrega de vehículos, adquisición de equipos, fortalecimiento de áreas operativas. Sin embargo, estas medidas, aunque necesarias, resultan insuficientes frente a una problemática que requiere voluntad política, coordinación efectiva y, sobre todo, reconocimiento de la magnitud del desastre. La existencia de panteones forenses, donde se inhuman cuerpos no identificados o no reclamados, no puede normalizarse como parte del paisaje institucional.

La pega de cédulas no es solo un acto de memoria, es una forma de confrontar el intento sistemático de reducir, clasificar y, en última instancia, borrar a las personas desaparecidas de las estadísticas oficiales. Frente a un Estado que responde con cifras, reformas y comunicados, las familias responden con nombres, rostros y exigencias.

Aquí no hay confusión metodológica, hay intención. Cuando se reducen las desapariciones a ciertos delitos, cuando miles de casos quedan fuera por cómo fueron clasificados, cuando la mayoría ni siquiera tiene carpeta de investigación, lo que se construye no es verdad, es una mentira institucionalizada. Nos quieren vender orden donde hay abandono, nos hablan de avances mientras los cuerpos siguen sin nombre y las familias sin respuestas.

Y lo más grave es que no es nuevo. Ya sabemos cómo funciona esto, ya lo hemos visto antes. Cambian los discursos, cambian las plataformas, pero la lógica es la misma, solo es contener, minimizar, deslegitimar. Por eso la decepción pesa distinto, porque no viene de la ingenuidad, viene de entender perfectamente lo que están haciendo.

Por ello esto no es solo una crisis de desapariciones, es una crisis de Estado, cuando la respuesta es maquillar cifras en lugar de buscar personas, cuando se cuida más la narrativa que la vida, lo que queda en evidencia no es incapacidad, es decisión. Y frente a eso, no hay espacio para matices.

— La Lucha Continúa!

Mario Antonio López Carbajal

Director General de Revista Para Esto!

Fotos: Lily Galarza

Direccion General de Revista Para Esto!

#DesaparecidosJalisco #MemoriaEnLasCalles #GuadalajaraResiste #HastaEncontrarles #FueElEstado

 

El derecho a la ciudad: máscaras y nostalgias de lo urbano

 

Guadalajara, Jalisco — 10 de abril de 2026

 

Entre semana, los senderos del Parque Rojo – para algunos recalcitrantes, Parque Revolución; por metonimia, “El Rojo” a secas – confluían en el mutis de las fuentes apagadas, al centro de las secciones que dividen por norte y sur las calles Pedro Moreno y López Cotilla. A extremos de la avenida Juárez, las esculturas de los próceres Venustiano Carranza y Francisco I. Madero. Con la salvedad de los aficionados a la historia de México, la chispa de interés que despiertan equipara en cantidad a las personas que, ahora, ocupan el tianguis del Rojo. Eran, antes que el derecho al libre intercambio de productos fuera cosa de prófugos y transacciones mercenarias en la clandestinidad, sobre todo estudiantes que los días sábados por la tarde se daban cita en las áreas verdes del parque.

Comenzaba desde tempranas horas el horario de trabajo para las vendedoras, algunas de ellas madres o trabajadoras a tiempo completo que los sueldos precarios orillaban a diversificar sus fuentes de ingresos en la informalidad. Los precios, accesibles, justos, eran la respuesta material, la réplica a una serie de necesidades no satisfechas en los aparadores de la Zona Centro. A nadie asombra que fuera este sector de la población uno de los más afectados por el cierre temporal del parque durante el lapso que comprendió 2025 y casi la mitad de 2026. Los negocios, a pesar de inicialmente haber mostrado resistencia, al cabo de los meses cedieron a la imposición de las mallas ciclónicas, bajo la promesa de parte del gobierno a los vendedores que sus puestos habrían de reubicarse en los mercados y tianguis de la AMG.

 

II

Por las noches, de vuelta de la Arena Coliseo, me he visto caminando en la Plaza de Armas y ver una escena pasmosa que pone sobre la mesa de debate un tema de fondo.

Debajo de los portales, con apenas calzado que no elimina pero sí modera el frío imperante, personas en situación de calle, cubiertas por bolsas de basura que suplen la escasez de cobijas para mal pasar el rato, o bien, los más afortunados, tendidos a lo largo de la acera frente a las cortinas de acero, bajo una manta de lana que no los salva de las plagas de roedores sueltas por las jardineras a escasos metros, rápidas, tan solo advertidas de soslayo. Idénticas imágenes reproducen el camino por aceras colmadas de gentes sin reposo, aquejadas por el hambre. ¿Qué porción del presupuesto anual destinan los gobiernos locales a erradicar esta crisis, si no es mediante el ejercicio sistemático de la violencia policial? En sus miradas perdidas, en sus cuerpos estragados que el Poder desestima como instrumentos desechables, se fraguan historias de indignación que, sin embargo, a plena luz, uniformados en bicicletas de lujo pagadas con el erario mutilan y ahuyentan por orden de arriba, mientras no deja de correr el reloj del Mundial.

A ellos y ellas el Estado les paga el olvido en que los tiene con la represión. Puede ser cualquier persona la siguiente víctima. No otro nombre merecen como título de existencia que les otorgue una pizca de visibilidad ante la insensibilidad general. Demasiado cerca de los palacios de gobierno, de las tiendas y la cruz de plazas, por mencionar a quienes habitan el Centro. Si bien no hay novedad, hilo negro que analizar en detalle, de cara al despliegue de cuerpos de seguridad en contra de peligrosos agentes alteradores del orden que incurren en el oprobioso delito de no tener acceso a una vivienda digna, no cae la denuncia en saco roto: urge atender no una, decenas de crisis ocurriendo a la vez, empalmadas una sobre la otra, aunque las autoridades hayan hecho a todas luces evidente que, de ningún tipo, por muy graves que sean las crisis, la prioridad es de índole estética.

La museificación de la ciudad.

 

III

En religión, el documentalista Chris Marker apunta que las deidades e íconos que son sustraídas de su contexto atraviesan una muerte simbólica, sin posibilidad de retorno al lugar de origen, al tiempo mítico que, como una momia tras siglos de conservación inalterada, desaparece, y en el espacio vacante que mantenía a resguardo se genera un vacío que nada llena, en perpetuo estado de apertura, como el enigma de la Esfinge pero sin la sucesiva resolución. Como agua estancada. Benjamin coincidiría con Marker en lo relativo a la pérdida, a la súbita evacuación de todo símbolo primigenio. Postula el alemán que la fase aurática de una pintura descubierta en fechas patronales queda expuesta a inevitables tergiversaciones – cabría utilizar la voz “malversaciones” para efectos de evocar el interés económico subyacente a la extracción de recursos por arbitrariedades que atentan contra la cultura tradicional – que, luego de ser sometidas a un proceso de reproducción en serie o serialización, cambian de apariencia por una más digerible que las masas entiendan e inspire el deseo por consumirlas.

Más aún, las urbes con ínfulas de alta cultura replican este fenómeno de parálisis inducida. Coma etílico en donde la Historia en letras mayúsculas y doradas es una serpiente que se muerde a sí misma la cola, canibalizando sus órganos vitales desde dentro, la ciudad, en un ombliguismo no carente de ironía, mistifica los acontecimientos, encumbra personajes anodinos, se regocija en las victorias militares, los avances tecnológicos, las aportaciones al humanismo clásico que hicieron patria de la provincia. En una palabra que redondee el trazo, el urbanismo programático, inconsciente y atemporal según propone Henri Lefebvre en “El derecho a la ciudad”, libro publicado hacia 1978 que da título e inspira las ideas principales aquí expuestas, además de la imposición inherente a un modelo de arquitectura urbana sin sustento en la realidad cotidiana, funge como benefactor ideal del turismo, el cual, por añadidura, conlleva la explotación de los recursos naturales, la gentrificación, entre un largo etcétera de consecuencias en el plano inmediato que el gobierno, en un acto de benevolencia y ecuanimidad, deroga al pueblo soberano.

 

IV

En los pequeños actos de desobediencia brota el germen contestatario que anima las rebeliones. Lefebvre añadiría que, aun tratándose de un reformismo cuyas pretensiones y alcances en política no transgreden los márgenes de la ley en vigor, las disidencias propositivas, la reflexión y praxis de segundas y terceras opciones a los fundamentalismos, con participación directa en el devenir de la sociedad civil en su conjunto, atentan de tal modo la bases que cimientan a las instituciones, los edificios públicos, desde Mexicaltzingo hasta el Cabañas y más lejos, que no pueden si no ser consideradas por su carácter revolucionario. De ahí que lugares como el Parque Rojo sean representativos de la lucha por los espacios, en tanto que la disputa por su valor de cambio, su comercialización a los visitantes por el Mundial 2026, está en peligro de un retorno a las dinámicas previas, donde la jurisdicción del Estado únicamente desempeñaba un papel secundario de mediador entre las partes, simpatizantes y opositores en riña por el derecho a la ciudad según dos perspectivas opuestas, dos formas de habitar que bifurca el sentido de uso en sus dimensiones histórica y funcional.

V

En lo concerniente a las acciones concretas, que no las elaboraciones teóricas de la “ciencia de la ciudad”, el arte, medio expresivo que se apodera de la materia y la reconfigura y orienta a placer desde una soledad y un silencio que no están peleados con la calle, es en Guadalajara un asidero fecundo para el ejercicio activo de la libertad como derecho de piso. Desviados de las rutas, los corredores comerciales bajo la protección en armas de un Estado que improvisa sobre la marcha, los grafitis, los stickers, los carteles que artistas independientes pegan con engrudo a las paredes sin permiso de nadie se inscriben dentro de lo que Lefebvre reconoce como estrategias de apoyo a la lucha obrera. Por un lado, el arte de los museos, aún si los contenidos expuestos en las obras critican la ideología que articula nuestro actual sistema político; por el otro, verdadera praxis de una lucha en acto que mediante la continuidad establece vasos comunicantes con otras visiones de lo que entendemos por ciudad, el arte urbano, el arte callejero, el arte – planta trepadora que escala hasta subir al techo de lo permisible. Subversiones que resuenan por la familiaridad con que se dan las interacciones humanas con el entorno. Cristalización de los discursos antihegemónicos en la técnica, fundidos a través de un objeto, un pedazo de papel, el fondo y la forma.

Aunque ineficientes cuando de lo que se trata es combatir las desigualdades más profundas, como heridas que heredamos al nacer, las soluciones, teóricas o prácticas, son parciales, endebles, de corta duración, pero del producto restante que sobra de su pérdida, hallaríamos, convertida en raíz, una pieza de varias para construir, ladrillo a ladrillo, el panorama completo: la ciudad renovada.

Como en el poema de Eduardo Langagne, no tenemos la casa todavía./ tenemos piedras; algunas./ trozos de pan, algo de vino tenemos/pero la casa no.

 

VI

No tenemos la casa todavía.
tenemos piedras; algunas.
trozos de pan, algo de vino tenemos
pero la casa no;
sin embargo tenemos oscuridad,
porque luz no tenemos todavía;
tenemos algunas lágrimas y besos.
otras cosas igualmente ridículas tenemos,
pero la casa no. quizá
paredes que se levantan muy despacio,
mas no tenemos casa todavía
donde encontrar el frío, la soledad,
la lluvia,
pero arriba,
un cielo como sábana tenemos
y abajo un infierno delicioso
por donde deambulamos
recogiendo piedras.
‘hoy no me llevas, muerte, calavera,
no me voy, no quiero ir.
hoy no voy ni entrego mi barco de papel,
mi brazo, mi guitarra, hoy no,
hoy solamente tiro piedras,
poemas,
muchas piedras contra tu rostro
-no niego, dulce rostro-
tiro piedras,
me arranco el corazón y te lo arrojo.
hoy no, muerte, hoy no voy, no quiero,
necesito hacer la casa.’
y estoy vivo
cuando arrojo palabras, muchas palabras.
fuego.

De Donde habita el cangrejo

— La Lucha Continúa

Sebastian Rojo

Nuevo Corresponsal de Revista Para Esto!

#ProtegerLaDignidad #PeriodismoEnRiesgo #LaLuchaContinúa

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