Tlaquepaque, Jalisco — 20 de abril de 2026
Este domingo, el colectivo Luz de Esperanza Colectivo Luz de Esperanza, realizó una nueva jornada de pega de cédulas en Tlaquepaque Centro. Madres, familiares e integrantes del colectivo salieron a las calles para colocar fichas con nombres y rostros de personas desaparecidas, recordando que en Jalisco que la búsqueda sigue dependiendo, en gran parte, de quienes cargan el dolor directamente.

La actividad ocurrió el mismo día en que otro colectivo, Corazones Unidos GDL reportó el hallazgo de cinco nuevos cuerpos en fincas abandonadas del fraccionamiento Lomas de la Capilla, en Ixtlahuacán de los Membrillos. Con estos nuevos restos, suman ya 19 cuerpos localizados en esa zona desde marzo. Es decir, mientras unas familias pegan cédulas en el centro de la ciudad, otras siguen encontrando fosas y restos humanos en las periferias del estado.
Durante la jornada en Tlaquepaque, integrantes de Luz de Esperanza hablaron del estado actual de las investigaciones. Héctor Cuñado cofundador del Colectivo nos comparte “A nivel federal está de la chinga, está muy mal el asunto. No hay avances”. Por lo que vemos como es verdaderamente el avance en carpetas de investigación, procesos largos y poco eficientes.

Y cuesta contradecirlo cuando la realidad golpea todos los días. Si hubiera voluntad política no serían los colectivos quienes descubren cuerpos en casas abandonadas, brechas o terrenos baldíos. No serían las madres quienes organizan búsquedas con sus propios recursos. No serían las familias quienes tienen que salir a pegar fotos para que la sociedad recuerde que alguien falta.
También se denunció el problema de las cifras oficiales. Mientras el registro nacional ubica a Jalisco con alrededor de 12 mil 400 personas desaparecidas, el registro estatal rebasa las 16 mil. Ni siquiera existe una claridad total sobre cuántas personas faltan y cuando el Estado no puede —o no quiere— ordenar sus propios datos, claramente vemos complicidad del Gobierno de Jalisco.
Lo ocurrido en Lomas de la Capilla refuerza esa sensación. En solo unos meses, una colonia con múltiples viviendas abandonadas se convirtió en sitio de hallazgos constantes. El problema no apareció de la nada, estaba ahí. Lo que cambió fue que un colectivo decidió buscar donde las instituciones no habían actuado con eficacia suficiente.
Además, los restos localizados deberán pasar al @Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, una institución que desde hace años enfrenta rezagos enormes. Eso significa que encontrar cuerpos no siempre se traduce en respuestas rápidas. Muchas veces viene otra espera larga, identificación, confrontas genéticas y procesos burocráticos eternos. Para las familias, la angustia no termina con el hallazgo.
Desde Luz de Esperanza también insistieron en que la desaparición no es un asunto privado. Cuando un estado como Jalisco acumula miles de desaparecidos y fosas clandestinas constantes, el problema ya no pertenece solo a ciertas familias, es una crisis social, política e institucional.

También adelantaron acciones rumbo al Mundial 2026, como las llamadas cascaritas de la memoria, para aprovechar la atención internacional y confrontar la imagen maquillada que se quiere vender del país. Porque mientras se habla de turismo, inversión y fiesta deportiva, en municipios cercanos siguen apareciendo cuerpos en casas abandonadas.
La pega de cédulas en Tlaquepaque y los hallazgos en Ixtlahuacán muestran dos caras del mismo desastre, no basta con discursos, mesas de trabajo o boletines. Si en el mismo día unas familias exigen respuestas y otras encuentran restos humanos, queda claro que la crisis sigue abierta.
— La Lucha Continúa!
Duskmon
Reportero de Revista Para Esto!
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