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Mitin en Parque Rojo en solidaridad con Palestina y contra la política del Estado de Israel

Guadalajara, Jalisco — 12 de Abril de 2026

Desde el Parque Rojo, se llevó a cabo un mitin pacífico convocado por el Comité de Solidaridad con Palestina GDL en el que alrededor de 120 personas se concentraron para rechazar la reciente aprobación en Israel de una ley que permitiría la pena de muerte contra rehenes palestinos y presos políticos. Durante la jornada, que tuvo una duración aproximada de dos horas, se repartieron volantes, se colocaron lonas y carteles, y se realizó un posicionamiento político que denunció tanto el genocidio en curso en Gaza como la expansión del imperialismo en Oriente Próximo.

Asimismo, se hizo un llamado a participar en la movilización independiente del próximo 1° de mayo, articulando la lucha internacional con las condiciones locales.

Durante el pronunciamiento, las y los asistentes señalaron que la aprobación de esta ley no puede entenderse como un hecho de castigo sin más, sino como parte de una política sistemática de represión y exterminio contra el pueblo palestino. Denunciaron que más de 9,000 personas permanecen detenidas bajo custodia israelí, muchas de ellas sin cargos ni juicio, enfrentando condiciones que ponen en riesgo su vida. En este sentido, afirmaron que la legalización de la pena de muerte representa la institucionalización de la violencia y la normalización de prácticas de tortura, desaparición y ejecución, en un contexto donde la comunidad internacional ha optado por la pasividad o la complicidad.

El posicionamiento también vinculó esta situación con el contexto mexicano, señalando que la violencia ejercida por el Estado de Israel no es ajena a la realidad nacional. Integrantes del comité denunciaron que la relación entre Gobierno de México e @Israel se traduce en la adquisición de armamento que termina en manos del crimen organizado, así como en el uso de tecnologías de videovigilancia y en la capacitación de cuerpos policiales en técnicas de represión. Bajo esta lógica, exigieron al gobierno mexicano romper relaciones diplomáticas con Israel, al considerar que mantenerlas implica una forma de legitimación de crímenes contra la humanidad.

La protesta también enmarcó su posicionamiento dentro de una crítica más amplia donde el Parque Rojo, espacio que ha sido intervenido bajo proyectos de reconfiguración urbana vinculados a eventos internacionales, se denunció el despojo de personas de a pie como parte de una estrategia de “limpieza” de la ciudad. Las y los manifestantes señalaron que estas políticas forman parte de una lógica de gobierno que prioriza la imagen y los intereses económicos por encima de las condiciones de vida de la población, en un estado que, además, arrastra una crisis profunda de desapariciones forzadas y violencia estructural.

Asimismo, se expresó el rechazo a los ataques contra Líbano e Irán, ampliando la denuncia hacia el papel del imperialismo en la región. En ese marco, se manifestó solidaridad con la flotilla internacional Global Sumud Flotilla, que recientemente partió nuevamente como parte de las acciones de acompañamiento al pueblo palestino, destacando la importancia de la articulación internacional de las resistencias.

Durante la jornada se registraron al menos dos agresiones leves por parte de personas identificadas como simpatizantes de Israel, sin que esto escalara a mayores confrontaciones. Pese a ello, la movilización se mantuvo en un carácter pacífico, reafirmando su posicionamiento político y su presencia en el espacio público como forma de denuncia.

A esto el Comité en Solidaridad con Palestina en GDL reiteraron que la lucha por Palestina no es un conflicto lejano, sino parte de una misma estructura de dominación que atraviesa distintos territorios. Insistieron en que la neutralidad no es una opción frente a contextos de violencia sistemática, y que la organización desde abajo seguirá siendo una herramienta central para confrontar estas realidades. La aprobación de la pena de muerte contra rehenes y presos políticos no solo representa un retroceso en términos de derechos humanos, sino que evidencia la profundización de un modelo basado en la violencia como mecanismo de control. Lejos de tratarse de una medida excepcional, forma parte de una política sostenida que ha normalizado la represión como respuesta a la resistencia de los pueblos.

En este sentido, el silencio de los gobiernos y la falta de acciones concretas para frenar estas prácticas reflejan un orden internacional que permite —y en muchos casos respalda— este tipo de políticas. La exigencia de romper relaciones con Israel no se limita a un gesto diplomático, sino que apunta a cuestionar las redes de complicidad que sostienen estas dinámicas a nivel global.

— La Lucha Continúa!

Mario Antonio López Carbajal

Director General de Revista Para Esto!

Fotos: Boris Vólkov

#PalestinaLibre #AltoAlGenocidio #RupturaConIsrael #SolidaridadInternacional #LaLuchaContinua

 

¿Dónde están las personas desaparecidas? Incongruencias en el registro nacional

Guadalajara, Jalisco.- 12 de Abril de 2026

Es de conocimiento popular que Jalisco vive una crisis humanitaria atroz en materia de desapariciones, una crisis que no solo se expresa en la ausencia de miles de personas, sino en la incapacidad —o negativa— del Estado para registrarlas con precisión. Lejos de resolverse, el problema se profundiza a partir de omisiones institucionales que trasladan la búsqueda a las familias, mientras los datos oficiales se fragmentan, se retrasan o simplemente no coinciden.

El investigador Jorge Ramírez ha señalado de manera constante irregularidades en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, evidenciando una disparidad de más de 4 mil personas respecto a bases estatales. Al corte del 23 de enero, el registro nacional reportó 12 mil 565 casos, mientras que Sisovid contabilizaba 16 mil 64. Esta diferencia no es menor, es una fractura estructural. Como ya advertía un análisis reciente, “autoridades han reclasificado casos argumentando falta de información o actividad reciente, lo que reduce artificialmente el número de personas desaparecidas”, evidenciando que la cifra no responde únicamente a la realidad, sino a criterios administrativos.

Sobre esta situación en una entrevista hecha para revista Para Esto! del pasado 4 de Febrero del 2026, Héctor Cuñado, padre buscador, advirtió que el problema no solo persiste, sino que se agrava a nivel federal. “El Registro Nacional no ha sido alimentado por Jalisco desde hace al menos dos años… la forma en que las autoridades lo han manejado raya incluso en lo criminal”. Esta omisión, en un estado como Jalisco —que concentra una de las crisis más profundas del país—, rompe cualquier intento de construir un diagnóstico nacional coherente.

Sin embargo, la crisis de registro no puede entenderse sin observar otro colapso paralelo, como es el forense. De acuerdo con informes especializados, como el de @IDHEAS en CRISIS FORENSE EN MÉXICO: DESAPARICIÓN DE PERSONAS – Estado de la cuestión y propuestas para su abordaje de Febrero, 2025 en México existen más de 72 mil cuerpos sin identificar acumulados en servicios médicos forenses, fosas comunes y cementerios. Como señala un diagnóstico sobre la crisis, “la acumulación de decenas de miles de cuerpos sin identificar refleja una falla estructural del Estado en sus capacidades forenses”, lo que no solo evidencia saturación, sino abandono institucional.

En el caso de Jalisco, la situación es particularmente crítica. El sistema forense ha sido rebasado múltiples veces. “El @Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses ha superado hasta seis veces su capacidad instalada”, documentan reportes recientes, mientras que organizaciones advierten que existen miles de cuerpos sin identificar acumulados durante años. Esta saturación implica que incluso cuando las personas son localizadas sin vida, muchas no pueden ser identificadas ni vinculadas con denuncias existentes.

Aquí es donde ambas crisis —la de registro y la forense— se entrelazan. Si los cuerpos no son identificados, no pueden cruzarse con bases de datos; si las denuncias no se integran correctamente, no se convierten en casos oficiales. Como advierten análisis recientes sobre el tema, “la crisis de desapariciones en México está marcada por fallas estructurales, impunidad y falta de coordinación entre autoridades”, lo que genera un sistema donde la información no fluye, no coincide y no esclarece.

El resultado es un escenario donde miles de personas quedan fuera de toda categoría clara. No están en sus casas, pero tampoco en los registros. No están identificadas, pero tampoco desaparecidas oficialmente. En ese sentido, la cifra deja de ser un reflejo de la realidad y se convierte en un instrumento moldeable.

En contraste, el discurso del Gobierno de México ha insistido en avances en la materia. La propia Claudia Sheinbaum Pardo ha sostenido que existen mecanismos para atender la crisis, sin embargo, los datos muestran otra cosa. Incluso a nivel internacional se ha advertido que “la crisis de desapariciones en México es generalizada y persistente”, señalando la incapacidad del Estado para responder de manera efectiva.

Héctor Flores lo resume con una pregunta que atraviesa toda esta problemática: “¿Dónde están esas más de 3 mil personas? ¿Por qué no hay una explicación?”. La respuesta, cada vez más, parece encontrarse en la propia estructura institucional.

Porque lo que emerge no es solo negligencia, sino un patrón. La falta de actualización de registros, la saturación de los SEMEFOS, la exclusión de casos por criterios burocráticos y la fragmentación entre niveles de gobierno configuran un proceso donde la desaparición no termina con la ausencia física.

Se prolonga en los datos, por ello hablar de una desaparición de los desaparecidos no es una victimizacion, sino una descripción precisa. Porque cuando el Estado no nombra, no cuenta y no identifica, también desaparece.

Lily Galarza

Direccion General de Revista Para Esto!

#DesaparecidosJalisco #MemoriaEnLasCalles #GuadalajaraResiste #HastaEncontrarles #FueElEstado

 

Jornada de memoria frente al borramiento: colectivos denuncian manipulación de cifras, crisis forense y simulación institucional en México

Guadalajara, Jalisco — 12 de abril de 2026

Este 12 de abril, el Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. llevó a cabo su jornada semanal de pega de cédulas en el Parque San Jacinto, sobre la avenida Javier Mina, en Guadalajara. La acción, que forma parte de una práctica constante de visibilización ante la desaparición de personas, en un momento de gran tensión con los diferentes poderes del Estado. Esto en un momento nacional marcado por la disputa sobre las cifras, la negación institucional y la profundización de una crisis que no solo es de seguridad, sino también forense, política y ética. La jornada ocurre además en un momento particularmente significativo, tras la restauración del memorial destruido en la Ciudad de México el pasado 10 de mayo de 2025, lo que evidencia que incluso los espacios de memoria son objeto de violencia y borramiento.

Lo que está en juego no es únicamente la memoria de quienes faltan, sino la manera en que el Gobierno de México construye —o desmantela— la verdad. En este sentido, resulta fundamental recuperar la reflexión del profesor de la Universidad de Guadalajara, Jorge Ramírez, quien advierte sobre la lógica detrás de la revisión del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Según señala, “parece que la revisión se hizo bajo la idea equivocada de que todos los casos deberían ser desapariciones forzadas o cometidas por particulares”, lo que lleva a interpretar erróneamente la existencia de actividad posterior en algunos casos como simulación o falsedad. Esta postura no solo revela una incomprensión profunda del fenómeno, sino que abre la puerta a la deslegitimación de víctimas. Como él mismo explica, existen múltiples situaciones —como la evasión de menores bajo custodia estatal o la sustracción por parte de familiares— donde puede haber actividad posterior sin que ello elimine la condición de desaparición ni su gravedad. La insistencia en depurar cifras bajo criterios rígidos no responde a la complejidad del problema, sino a una necesidad política de reducirlo, algo no raro para cualquier gobierno de México desde los años 70´s.

Esta lógica se refuerza con la postura oficial expresada en el comunicado conjunto de la Secretaría de Gobernación y la @Secretaría Relaciones Exteriores del 2 de abril de 2026, en el que el gobierno mexicano rechaza el informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la @ONU por considerarlo “tendencioso” y alejado de la realidad actual del país. En dicho documento se afirma que “el Gobierno de México no tolera, permite ni ordena desapariciones forzadas” y se enumeran una serie de avances institucionales desde 2019, particularmente reformas legales y la creación de nuevas herramientas como la Base Nacional de Carpetas de Investigación. Sin embargo, esta narrativa institucional contrasta fuertemente con los testimonios de familias, colectivos y análisis independientes, que no solo cuestionan la eficacia de estas medidas, sino que las interpretan como mecanismos de contención política más que de búsqueda efectiva. La negación del carácter estructural del problema, así como el señalamiento de supuestos sesgos en organismos internacionales, parece más una estrategia de defensa que un ejercicio de autocrítica.

Un ejemplo contundente que desmiente la narrativa oficial es el caso de Carlos Maximiliano Romero Meza, desaparecido el 22 de octubre de 2020. Tras años de lucha por parte de su madre, Liliana Meza —cofundadora del colectivo Luz de Esperanza—, el 17 de abril de 2024 se obtuvo una sentencia que reconoce no solo su desaparición, sino la participación o aquiescencia de agentes del Estado. Este caso evidencia que, aunque el discurso oficial niegue la sistematicidad de las desapariciones forzadas, existen elementos probatorios que vinculan directamente a instituciones estatales. Sin embargo, para que estos casos sean reconocidos como tales, se requiere un nivel de evidencia que rara vez es alcanzable, lo que deja fuera a cientos —o miles— de desapariciones con indicios similares, pero sin resolución judicial.

En paralelo, la construcción de nuevas herramientas como la Base Nacional de Carpetas de Investigación ha sido presentada como un avance significativo. No obstante, el análisis de Jorge Verástegui González (17 de marzo de 2026) desmonta esta narrativa al señalar que dicha base excluye todos aquellos casos que no están clasificados bajo los delitos de desaparición forzada o desaparición cometida por particulares. Esto implica que miles de casos investigados como secuestro, trata o privación ilegal de la libertad quedan fuera del conteo, a pesar de tratarse, en la práctica, de desapariciones. Verástegui es claro al afirmar que “no se puede dar como cierta una cifra que se trata sobre dos delitos y no sobre personas que han sido desaparecidas”, lo que pone en evidencia una falla metodológica grave.

Los datos oficiales refuerzan esta preocupación. De las más de 393 mil personas registradas como desaparecidas, solo 89 mil cuentan con un delito vinculado, y de estas, apenas una fracción se investiga bajo las categorías que alimentan la nueva base de datos. A esto se suma la declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el 27 de marzo de 2026, en la que reconoce que únicamente 3 mil 869 personas desaparecidas cuentan con carpetas de investigación formales. Esta cifra no solo es alarmante, sino que evidencia un vacío estructural en el acceso a la justicia. ¿Qué ocurre con el resto de los casos? ¿Cómo se puede hablar de avances institucionales cuando la mayoría de las desapariciones ni siquiera han sido investigadas formalmente?

A esta crisis de registro y clasificación se suma una dimensión aún más cruda, en la crisis forense. Según información publicada por Lauro Rodríguez en NTR Guadalajara el 4 de febrero de 2026, el @Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) enfrenta un rezago significativo, con aproximadamente 1,300 cuerpos completos y más de 8 mil segmentos humanos u osamentas sin identificar. Esta situación no solo refleja una sobrecarga institucional, sino una incapacidad estructural para dar respuesta a la magnitud del problema. El propio titular del IJCF Dr. Alejandro Axel Rivera Martínez reconoce que la complejidad de los casos, especialmente aquellos con alto nivel de descomposición, puede retrasar la identificación durante meses o incluso años. Mientras tanto, los cuerpos siguen acumulándose, y con ellos, la incertidumbre de miles de familias.

La respuesta del Estado ante esta crisis ha sido, nuevamente, técnica y administrativa que no resuelve nada, entrega de vehículos, adquisición de equipos, fortalecimiento de áreas operativas. Sin embargo, estas medidas, aunque necesarias, resultan insuficientes frente a una problemática que requiere voluntad política, coordinación efectiva y, sobre todo, reconocimiento de la magnitud del desastre. La existencia de panteones forenses, donde se inhuman cuerpos no identificados o no reclamados, no puede normalizarse como parte del paisaje institucional.

La pega de cédulas no es solo un acto de memoria, es una forma de confrontar el intento sistemático de reducir, clasificar y, en última instancia, borrar a las personas desaparecidas de las estadísticas oficiales. Frente a un Estado que responde con cifras, reformas y comunicados, las familias responden con nombres, rostros y exigencias.

Aquí no hay confusión metodológica, hay intención. Cuando se reducen las desapariciones a ciertos delitos, cuando miles de casos quedan fuera por cómo fueron clasificados, cuando la mayoría ni siquiera tiene carpeta de investigación, lo que se construye no es verdad, es una mentira institucionalizada. Nos quieren vender orden donde hay abandono, nos hablan de avances mientras los cuerpos siguen sin nombre y las familias sin respuestas.

Y lo más grave es que no es nuevo. Ya sabemos cómo funciona esto, ya lo hemos visto antes. Cambian los discursos, cambian las plataformas, pero la lógica es la misma, solo es contener, minimizar, deslegitimar. Por eso la decepción pesa distinto, porque no viene de la ingenuidad, viene de entender perfectamente lo que están haciendo.

Por ello esto no es solo una crisis de desapariciones, es una crisis de Estado, cuando la respuesta es maquillar cifras en lugar de buscar personas, cuando se cuida más la narrativa que la vida, lo que queda en evidencia no es incapacidad, es decisión. Y frente a eso, no hay espacio para matices.

— La Lucha Continúa!

Mario Antonio López Carbajal

Director General de Revista Para Esto!

Fotos: Lily Galarza

Direccion General de Revista Para Esto!

#DesaparecidosJalisco #MemoriaEnLasCalles #GuadalajaraResiste #HastaEncontrarles #FueElEstado

 

El derecho a la ciudad: máscaras y nostalgias de lo urbano

 

Guadalajara, Jalisco — 10 de abril de 2026

 

Entre semana, los senderos del Parque Rojo – para algunos recalcitrantes, Parque Revolución; por metonimia, “El Rojo” a secas – confluían en el mutis de las fuentes apagadas, al centro de las secciones que dividen por norte y sur las calles Pedro Moreno y López Cotilla. A extremos de la avenida Juárez, las esculturas de los próceres Venustiano Carranza y Francisco I. Madero. Con la salvedad de los aficionados a la historia de México, la chispa de interés que despiertan equipara en cantidad a las personas que, ahora, ocupan el tianguis del Rojo. Eran, antes que el derecho al libre intercambio de productos fuera cosa de prófugos y transacciones mercenarias en la clandestinidad, sobre todo estudiantes que los días sábados por la tarde se daban cita en las áreas verdes del parque.

Comenzaba desde tempranas horas el horario de trabajo para las vendedoras, algunas de ellas madres o trabajadoras a tiempo completo que los sueldos precarios orillaban a diversificar sus fuentes de ingresos en la informalidad. Los precios, accesibles, justos, eran la respuesta material, la réplica a una serie de necesidades no satisfechas en los aparadores de la Zona Centro. A nadie asombra que fuera este sector de la población uno de los más afectados por el cierre temporal del parque durante el lapso que comprendió 2025 y casi la mitad de 2026. Los negocios, a pesar de inicialmente haber mostrado resistencia, al cabo de los meses cedieron a la imposición de las mallas ciclónicas, bajo la promesa de parte del gobierno a los vendedores que sus puestos habrían de reubicarse en los mercados y tianguis de la AMG.

 

II

Por las noches, de vuelta de la Arena Coliseo, me he visto caminando en la Plaza de Armas y ver una escena pasmosa que pone sobre la mesa de debate un tema de fondo.

Debajo de los portales, con apenas calzado que no elimina pero sí modera el frío imperante, personas en situación de calle, cubiertas por bolsas de basura que suplen la escasez de cobijas para mal pasar el rato, o bien, los más afortunados, tendidos a lo largo de la acera frente a las cortinas de acero, bajo una manta de lana que no los salva de las plagas de roedores sueltas por las jardineras a escasos metros, rápidas, tan solo advertidas de soslayo. Idénticas imágenes reproducen el camino por aceras colmadas de gentes sin reposo, aquejadas por el hambre. ¿Qué porción del presupuesto anual destinan los gobiernos locales a erradicar esta crisis, si no es mediante el ejercicio sistemático de la violencia policial? En sus miradas perdidas, en sus cuerpos estragados que el Poder desestima como instrumentos desechables, se fraguan historias de indignación que, sin embargo, a plena luz, uniformados en bicicletas de lujo pagadas con el erario mutilan y ahuyentan por orden de arriba, mientras no deja de correr el reloj del Mundial.

A ellos y ellas el Estado les paga el olvido en que los tiene con la represión. Puede ser cualquier persona la siguiente víctima. No otro nombre merecen como título de existencia que les otorgue una pizca de visibilidad ante la insensibilidad general. Demasiado cerca de los palacios de gobierno, de las tiendas y la cruz de plazas, por mencionar a quienes habitan el Centro. Si bien no hay novedad, hilo negro que analizar en detalle, de cara al despliegue de cuerpos de seguridad en contra de peligrosos agentes alteradores del orden que incurren en el oprobioso delito de no tener acceso a una vivienda digna, no cae la denuncia en saco roto: urge atender no una, decenas de crisis ocurriendo a la vez, empalmadas una sobre la otra, aunque las autoridades hayan hecho a todas luces evidente que, de ningún tipo, por muy graves que sean las crisis, la prioridad es de índole estética.

La museificación de la ciudad.

 

III

En religión, el documentalista Chris Marker apunta que las deidades e íconos que son sustraídas de su contexto atraviesan una muerte simbólica, sin posibilidad de retorno al lugar de origen, al tiempo mítico que, como una momia tras siglos de conservación inalterada, desaparece, y en el espacio vacante que mantenía a resguardo se genera un vacío que nada llena, en perpetuo estado de apertura, como el enigma de la Esfinge pero sin la sucesiva resolución. Como agua estancada. Benjamin coincidiría con Marker en lo relativo a la pérdida, a la súbita evacuación de todo símbolo primigenio. Postula el alemán que la fase aurática de una pintura descubierta en fechas patronales queda expuesta a inevitables tergiversaciones – cabría utilizar la voz “malversaciones” para efectos de evocar el interés económico subyacente a la extracción de recursos por arbitrariedades que atentan contra la cultura tradicional – que, luego de ser sometidas a un proceso de reproducción en serie o serialización, cambian de apariencia por una más digerible que las masas entiendan e inspire el deseo por consumirlas.

Más aún, las urbes con ínfulas de alta cultura replican este fenómeno de parálisis inducida. Coma etílico en donde la Historia en letras mayúsculas y doradas es una serpiente que se muerde a sí misma la cola, canibalizando sus órganos vitales desde dentro, la ciudad, en un ombliguismo no carente de ironía, mistifica los acontecimientos, encumbra personajes anodinos, se regocija en las victorias militares, los avances tecnológicos, las aportaciones al humanismo clásico que hicieron patria de la provincia. En una palabra que redondee el trazo, el urbanismo programático, inconsciente y atemporal según propone Henri Lefebvre en “El derecho a la ciudad”, libro publicado hacia 1978 que da título e inspira las ideas principales aquí expuestas, además de la imposición inherente a un modelo de arquitectura urbana sin sustento en la realidad cotidiana, funge como benefactor ideal del turismo, el cual, por añadidura, conlleva la explotación de los recursos naturales, la gentrificación, entre un largo etcétera de consecuencias en el plano inmediato que el gobierno, en un acto de benevolencia y ecuanimidad, deroga al pueblo soberano.

 

IV

En los pequeños actos de desobediencia brota el germen contestatario que anima las rebeliones. Lefebvre añadiría que, aun tratándose de un reformismo cuyas pretensiones y alcances en política no transgreden los márgenes de la ley en vigor, las disidencias propositivas, la reflexión y praxis de segundas y terceras opciones a los fundamentalismos, con participación directa en el devenir de la sociedad civil en su conjunto, atentan de tal modo la bases que cimientan a las instituciones, los edificios públicos, desde Mexicaltzingo hasta el Cabañas y más lejos, que no pueden si no ser consideradas por su carácter revolucionario. De ahí que lugares como el Parque Rojo sean representativos de la lucha por los espacios, en tanto que la disputa por su valor de cambio, su comercialización a los visitantes por el Mundial 2026, está en peligro de un retorno a las dinámicas previas, donde la jurisdicción del Estado únicamente desempeñaba un papel secundario de mediador entre las partes, simpatizantes y opositores en riña por el derecho a la ciudad según dos perspectivas opuestas, dos formas de habitar que bifurca el sentido de uso en sus dimensiones histórica y funcional.

V

En lo concerniente a las acciones concretas, que no las elaboraciones teóricas de la “ciencia de la ciudad”, el arte, medio expresivo que se apodera de la materia y la reconfigura y orienta a placer desde una soledad y un silencio que no están peleados con la calle, es en Guadalajara un asidero fecundo para el ejercicio activo de la libertad como derecho de piso. Desviados de las rutas, los corredores comerciales bajo la protección en armas de un Estado que improvisa sobre la marcha, los grafitis, los stickers, los carteles que artistas independientes pegan con engrudo a las paredes sin permiso de nadie se inscriben dentro de lo que Lefebvre reconoce como estrategias de apoyo a la lucha obrera. Por un lado, el arte de los museos, aún si los contenidos expuestos en las obras critican la ideología que articula nuestro actual sistema político; por el otro, verdadera praxis de una lucha en acto que mediante la continuidad establece vasos comunicantes con otras visiones de lo que entendemos por ciudad, el arte urbano, el arte callejero, el arte – planta trepadora que escala hasta subir al techo de lo permisible. Subversiones que resuenan por la familiaridad con que se dan las interacciones humanas con el entorno. Cristalización de los discursos antihegemónicos en la técnica, fundidos a través de un objeto, un pedazo de papel, el fondo y la forma.

Aunque ineficientes cuando de lo que se trata es combatir las desigualdades más profundas, como heridas que heredamos al nacer, las soluciones, teóricas o prácticas, son parciales, endebles, de corta duración, pero del producto restante que sobra de su pérdida, hallaríamos, convertida en raíz, una pieza de varias para construir, ladrillo a ladrillo, el panorama completo: la ciudad renovada.

Como en el poema de Eduardo Langagne, no tenemos la casa todavía./ tenemos piedras; algunas./ trozos de pan, algo de vino tenemos/pero la casa no.

 

VI

No tenemos la casa todavía.
tenemos piedras; algunas.
trozos de pan, algo de vino tenemos
pero la casa no;
sin embargo tenemos oscuridad,
porque luz no tenemos todavía;
tenemos algunas lágrimas y besos.
otras cosas igualmente ridículas tenemos,
pero la casa no. quizá
paredes que se levantan muy despacio,
mas no tenemos casa todavía
donde encontrar el frío, la soledad,
la lluvia,
pero arriba,
un cielo como sábana tenemos
y abajo un infierno delicioso
por donde deambulamos
recogiendo piedras.
‘hoy no me llevas, muerte, calavera,
no me voy, no quiero ir.
hoy no voy ni entrego mi barco de papel,
mi brazo, mi guitarra, hoy no,
hoy solamente tiro piedras,
poemas,
muchas piedras contra tu rostro
-no niego, dulce rostro-
tiro piedras,
me arranco el corazón y te lo arrojo.
hoy no, muerte, hoy no voy, no quiero,
necesito hacer la casa.’
y estoy vivo
cuando arrojo palabras, muchas palabras.
fuego.

De Donde habita el cangrejo

— La Lucha Continúa

Sebastian Rojo

Nuevo Corresponsal de Revista Para Esto!

#ProtegerLaDignidad #PeriodismoEnRiesgo #LaLuchaContinúa

Policía de Guadalajara restringe pega de cédulas de desaparecidos en Parque Rojo

Guadalajara, Jalisco — 5 de abril de 2026

Esta mañana presencié la intervención de elementos de la Policía de Guadalajara durante una jornada de pega de cédulas de búsqueda organizada por el Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. en las inmediaciones del Parque Rojo. La actividad, que reunió a cerca de 90 personas entre familiares, voluntarios y colectivos solidarios como el Comité de Solidaridad con Palestina GDL y la Asamblea Popular de Jalisco (antes Asamblea Popular contra el Tarifazo) , tenía como objetivo visibilizar los rostros de personas desaparecidas en el estado. Sin embargo, la presencia policial modificó el desarrollo de la jornada. ¿Bajo qué criterios se interviene una acción de carácter pacífico y de visibilización social?

De acuerdo con lo observado, seis elementos de la corporación de proximidad social, encabezados por el mando identificado como CMTE. Marentes, establecieron un diálogo con integrantes del colectivo para indicar que estaba prohibido colocar cédulas en cualquier punto visible del parque. Aunque la instrucción fue presentada como parte de una “negociación”, la disposición de los elementos —en posición activa y atentos a las indicaciones de su superior— generó un ambiente de presión. ¿ Pablo Lemus Navarro puede considerarse una negociación cuando una de las partes carece de margen real para decidir?

Las restricciones impuestas fue que no se permitió la colocación de cédulas en postes, bolardos ni estructuras visibles dentro del Parque Rojo, delimitando la actividad únicamente a un tramo sobre avenida Federalismo en dirección hacia Palacio del Gobierno de Guadalajara. Esta delimitación no fue acompañada de una explicación clara sobre su origen o justificación. ¿ Secretaría de Seguridad Jalisco qué normativa define los límites de visibilización en el espacio público y bajo qué criterios se aplica en contextos de búsqueda de personas desaparecidas?

Durante la jornada también se registraron momentos de tensión. Un elemento policial alzó la voz contra un integrante del colectivo tras la colocación de una cédula en un poste cercano al Café Córdoba. Asimismo, algunos agentes en bicicleta señalaron que darían seguimiento a la actividad “para evitar que coloquen en lugares prohibidos”. Esto solo nos hace cuestionarnos sobre el papel de la autoridad en este tipo de situación ¿se trata de garantizar seguridad o de supervisar y restringir la acción colectiva?

Al ser cuestionado sobre los fundamentos legales de las restricciones por nuestro Director Mario, el mando policial reconoció no contar con claridad sobre el sustento jurídico en ese momento, limitándose a referir que se trataba de una recomendación previamente acordada. La ausencia de una base legal explícita abre dudas sobre la legitimidad de la intervención. ¿Puede una autoridad limitar una acción de carácter social sin precisar el marco normativo que la respalda?

Tras la intervención, las familias y colectivos decidieron trasladar la actividad hacia avenida Federalismo, donde continuaron la pega de cédulas acompañada de consignas. El desplazamiento no implicó la suspensión de la jornada, sino seguir apropiando espacios en otro punto del espacio público. En un lugar como Jalisco marcado por miles de personas desaparecidas, la restricción de acciones de visibilización plantea interrogantes de fondo sobre la relación entre autoridad, espacio público y memoria. ¿ Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco qué lugar se le concede a las víctimas cuando su presencia en el espacio público es condicionada?

Lo de hoy no fue un simple “ordenamiento” del espacio, fue un intento claro de decirnos dónde sí y dónde no se puede ver la realidad. Porque al final no estaban regulando postes o bolardos, estaban regulando los rostros de los desaparecidos. Y eso es lo que incomoda. En una ciudad como Guadalajara, donde la desaparición ya es parte de la vida cotidiana, querer esconder esas caras bajo el argumento de la “imagen urbana” no es otra cosa más que una forma de negación.

Lo más absurdo es que ni siquiera pudieron sostenerlo con algo sólido. Se les preguntó directamente por los fundamentos legales y no supieron responder. Entonces, ¿desde dónde hablan? ¿desde qué ley prohíben? Porque si no hay sustento, lo que queda es puro criterio, pura orden al momento. Y eso es peligroso, y pendejo (Y si se lo digo a usted comando que hablo conmigo) porque hoy fue impedir pegar cédulas, mañana puede ser cualquier otra cosa que incomode.

También quedó claro el papel que asumieron ya que no estaban ahí para cuidar a las familias ni para garantizar que todo se hiciera en paz, estaban ahí para vigilar, para seguir, para ver que no se “salieran” de lo que ellos mismos impusieron. Esa frase de que iban a seguirnos “para evitar que colocaran en lugares prohibidos” lo dice todo. ¿Ese es el trabajo de la policía ahora? ¿vigilar dónde se pega la memoria? y esto nos recuerda a la propuesta de Norma Lopez Ramirez… y sus espacios no prohibidos, ¡Por Dios! ¡Son seres Humanos!

Pero aún con todo eso, hay algo que no pudieron controlar, que la gente no se quedó callada. Se movieron, sí, pero gritando, señalando, dejando claro que esto no se trata de permisos ni de zonas autorizadas. Porque cuando hay más de miles de desaparecidos, el problema no es dónde se pega una ficha, el problema es que existen. Y eso, aunque lo quieran mover de lugar, no lo van a poder esconder.

— La Lucha Continúa!

Mario Antonio López Carbajal

Director General de Revista Para Esto!

#DesaparecidosJalisco #MemoriaEnLasCalles #GuadalajaraResiste #HastaEncontrarles #FueElEstado

El pateo del pueblo contra el tarifazo

El día 1 de abril de 2026 la Asamblea Popular Jalisco celebró su primera marcha contra el tarifazo del trasporte público en el estado acompañado de colectivos populares disidentes y autónomos. Se dice a voces que el problema ya se solucionó con el precio de 11 pesos, eso no es más que una conformidad y un dedazo de atole para el pueblo jalisciense. Las condiciones materiales y las unidades vehiculares no cumplen con el precio establecido. Debe mantenerse el precio por obligación moral, ética y responsabilidad política.

El gobernador Pablo Lemus acompañado de su gabinete tarifario presumen que es justo el precio, de hecho ellos piensan que debe ser de 14 pesos ¿eso será cierto? ¿será que el sistema de transporte público en Jalisco es de primer mundo como ellos presumen? Podría a burlas en la zona central, no obstante en las periferias de la ciudad no es así. Inclusive unidades cobran la cantidad de 15 pesos, ejemplo de ello es la línea Exprés Valle de los Molinos (Zapopan y Mesa Colorada) ¿cómo es posible eso? ¿acaso habrá empresas privadas dentro de los parámetros políticos que deben ser públicos?

Además de lo anterior, atemorizaron a la población con la supuesta Tarjeta Única con el temor de no pagar más, ese descarado proyecto cayó por la presión del mismo pueblo. Las masas populares echaron atrás aquella decisión no fue Lemus ni su caridad conciliadora. Entonces ¿si el pueblo sigue luchando conseguirá realmente sus derechos?

Sabemos la importancia del mundial para Jalisco, es un hecho histórico, pero los que verdaderamente saldrán beneficiados por millones de pesos serán las clases dirigentes y el sector privado. Es injusto y hasta incluso violento presentar una ciudad de “primer mundo” cuando los mundanos pagan con su fuerza de trabajo las pantallas de humo de los reventadores de cuello blanco.

Cáncer.

 

El cacique que hicieron mártir

Un día como hoy Raúl Padilla López decidió quitarse la vida mediante una bala, un artefacto tan simple que no terminó con todo el imperio que construyó en la Universidad de Guadalajara. Dice el viejo dicho que muerto el perro no está exterminada la rabia. Lo mismo hizo su padre Raúl Padilla Gutiérrez.

Raúl Padilla es de esos personajes míticos, fantasiosos y martirizados en la historia del tiempo presente. La UdeG fue su cuento de hadas, su negocio y su imperio al mismo tiempo. Era conocido como el famoso “licenciando”, historiador del camino político de la negativa Federación de Estudiantes de Guadalajara, FEG, llegó a ser presidente de 1977 a 1979. Su carrera política la hizo mediante el nepotismo y la charola que le otorgó la familia Ramírez Ladewig, quienes terminó traicionando y adueñándose de la Universidad cuando fue rector de 1989 a 1995.

Él entregó la UdeG al neoliberalismo de la mano del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari y convirtió la educación pública en un negocio caciquil. Incluso, creó su propia agrupación estudiantil para mantener a raya al estudiantado: la Federación de Estudiantes Universitarios de la mano del eterno secretario José Alfredo Peña Ramos “El Atengillo”. Hoy son días que ex integrantes de la FEU son administrativos y rectores de la Universidad acompañados de ex fegosos como Tonatiuh Bravo Padilla y su hermano Trinidad Padilla López, por mencionar los más destacables.

Se le recuerda como un catedrático a favor de la cultura, sin embargo, se olvida que utilizó y culminó con el Partido de Revolución Democrática, PRD, para su propio beneficio político. Inclusive creó su propio partido llamado Hagamos para ganar aún más terreno de poder dentro de Jalisco. También apoyó la candidatura de Ricardo Anaya Cortés integrante del Partido Acción Nacional, PAN, en 2018, lo cual le costó ser señalado nacionalmente por actos de corrupción antes de su autoasesinato.

Mucho hay que hablar de este personaje. Su padillismo sigue vigente aun en la UdeG y actualmente es una figura que hay que seguir de cercas para comprender nuestro presente universitario. Su cacicazgo no ha terminado tampoco su fantasma de mártir. El tiempo dará respuestas y caerán fanatismos ciegos de la doctrina padillista.

Cáncer.

 

Los derechos del recuerdo: Sobre la caza punitiva de las cédulas de desaparición y baúles familiares

Guadalajara, Jalisco — 03 de abril de 2026

En casa, antes de abandonar la periferia, mamá había creado un archivo cuyas desmesuradas proporciones nos dimos a la tarea de compartimentar en sobres y sobres de la Kodak según el dictamen de categorías al vapor, a medida que transcurrieron mis primeros años de infancia.

Fiestas de cumpleaños, viajes al mar. Planos generales que eran el retrato de una época irrepetible. Pero la creación de aquel archivo data de su juventud. Como un tributo a la esperanza, asomándose por rendijas invisibles que dejaban entrever su futuro, los novios de ayer posando delante de un vocho ante la cámara desechable son, tras una breve etapa de matrimonio joven, mis padres. Memorias reducidas a un instante donde convergen el extrañamiento y la nostalgia, aquellas fotografías guardan para mí un significado que rebasa lo anecdótico. Convierten una playa de Jalisco a la vez cuando, en compañía de parientes a quienes jamás tuve oportunidad de conocer o bien sus nombres quedaron para siempre borrados de mis clasificaciones mentales, ella, con menos de veinte, conoció el mar. De tal modo, a partir del reconocimiento, es como funciona la memoria colectiva: a través de reflexiones, de intersecciones y disyunciones con raíces en polos opuestos que a paso de tortuga atrae, magnética, la curiosidad, la zozobra como un aliento cálido de nuestros antecesores. La sangre en común. Existió en las familias mexicanas -la violenta irrupción en el quehacer cotidiano de las redes sociales anuló este proceso- una tentativa museística por las colecciones mediante la acumulación. Dentro de sus corazones de latón y fantasía, objetos de la más diversa índole, siempre a punto de liberarse como en el mito de Pandora, contuvieron el enigma de un tiempo recóndito que nos acecha desde su no-lugar.

En sí misma un centro neurálgico, hoyo negro que todo lo devora, la imagen presupone una noción de centralidad en contacto directo con la memoria y sus dinámicas. Algo que no es la realidad en bruto si no la sombra que proyectan los árboles una tarde de abril, una fuerza con poder de persuasión que nos hostiga por el rabillo del ojo, logra captar nuestra atención, público cautivo de una cuasi manifestación divina que excede por mucho las facultades intelectuales. No damos razón de su misterio, que acontece por autonomía natural, se reproduce, toma posesión de los sentidos a su merced, apropiándose, al finalizar el abismo su jornada, del presente. Beatriz Sarlo cita a Bergson para la siguiente aseveración: El tiempo propio del recuerdo es el presente. 
Visto el recuerdo en tanto espacio habitable, acude al llamado perentorio de las casualidades más oportunas o infortunadas. Aparentando un objeto anodino, el cual a ningún elemento del exterior imita por sí solo, transgrede barreras en emergencia simultánea, aquello que censura la psique: los traumas. Surgen sin motivación alguna las aflicciones que no atendimos con la debida propiedad. Monstruo de mil facetas donde no hay dos máscaras iguales, advenimiento que paraliza la elaboración en términos del psicoanálisis, su actuación se desdobla de incitaciones previas. Podemos añorar el retorno al hogar materno que se perdió entre las deudas, pero también alzar el índice y preguntar a la tierra suelta y a los baldíos por el último paradero de los ausentes. 
Corresponde al ámbito exclusivo de lo privado la rememoración de los seres que partieron a la otra vida. Forma historia el recuerdo que de nuestros familiares conservamos en urnas y los homenajean los retratos como sepulcros abiertos a las flores. Hay un antes y un después inamovibles que delimitan, engranajes, la temporalidad, la línea de tiempo en la cual se circunscriben la biografía y los incisos, los comentarios al calce, las precisiones que alteran la masa cambiante en que el muerto es una metáfora de su personalidad. 
En paralelo, las calles distan de ser refugio para lo inamovible. Corren a una velocidad atropellada los actores de la urbe inquieta, a bordo de camiones destartalados en su rumbo por avenidas enfermas de congestión. Son la plaza y la fuente, los portales del mercado, el atrio, la iglesia virreinal, la rotonda ilustre los emblemas que dan el carácter público a la cotidianidad republicana, al ágora pleno de intervenciones como flechazos al talón desprotegido. Museo de cédulas de búsqueda donde los visitantes fueran caballos mensajeros, en sus paredes, a los pies de los edificios gubernamentales, brillan dijes que confrontan la desmemoria, que atentan contra el orden establecido por funcionarios censores y líderes políticos: son el primo del amigo a quien sus padres vieron salir de casa una noche para nunca regresar.     
Son la muchacha tras cumplir su horario de 8 horas por un sueldo de hambre; son los amigos que volvían de pasear en bicicleta. A ellos, ellas, elles, sin mayor sustento donde ampararse que el respaldo documental en un pedazo de papel cuya permanencia sobre los muros oficiales tiene las horas contadas, ¿qué figura legal cuida de la amnesia, arrojados a la turba loca del ruido y la injusticia? Entre seres queridos nos palmeamos el hombro, en restitución del consuelo por su larga ausencia. Suya es la ciudad que reniega de los memoriales y el fasto fúnebre. 
Sin embargo, pocos son los instrumentos de que disponen las familias aquejadas por el crimen. Se trata de fichas: en las arterias principales de la ciudad las encontraremos como bastiones de resistencia civil. Durante una marcha de tantas por Juárez. Mientras, en un crucero aleatorio, los destellos de luz verde propician la movilización del flujo vehicular, las hojas, un rectángulo en color amarillo con azul que incluye las señas particulares de una persona más sin aparecer en meses o incluso años, libran arduas batallas silenciosas. Son blanco de veladas persecuciones legislativas. Fuente de polémica, desde el título formal para la Glorieta de Las y Los Desaparecidxs, la pertinencia en materia de seguridad personal de recalcar a las autoridades competentes el agravio, los alcances culturales de su lucha a brazo partido con la intransigencia partidista, hasta el descrédito por desvelar al pueblo que el rey está desnudo, las fichas albergan una fuerte carga simbólica sin precedentes. Un museo itinerante cuyo homólogo privado refleja idénticas aspiraciones: reivindicar, conmemorar, celebrar y denunciar, verbos pasionales que son trinchera frontal de los derechos del recuerdo. En palabras de Beatriz Sarlo: vida, justicia y subjetividad.  
De la casa donde mi madre me vio crecer como las plantas de su jardín de guayabas y jitomates nos mudamos cuando cumplí 8 y me gustaban las retransmisiones de Batman por el canal 21. Felipe Calderón Hinojosa era presidente de México. A esa edad fue cuando aprendí palabras como “normalista”, “derechos laborales”, “pensiones”, “jubilación”. El recordatorio de la vida que dejamos atrás me trepaba por la nuca en mis noches de insomnio prematuro. De pronto había un silencio que no se parecía en nada al correr del viento por la calle de tierra. Fui consciente que mi pérdida cobró dimensiones universales. Éramos mi habitación con vista a la calle, a un árbol endémico de Chile de cuyo nombre autóctono me enamoré, la ropa donde aprendieron a acomodarse mis extremidades en crecimiento, y las fotografías de mi infancia, decenas de papeles fotosensibles revelados antes que yo viera la luz, en estudios que declararon la bancarrota. Otra, que no la mía, era la versión que posaba con mis deslucidas camisetas de Buzz Lightyear ante la cámara desechable. Para mis padres, yo era ese niño. Pero las constancias de existencia son como el reducto inmarcesible que las canciones de la radio siembran en la memoria profunda: el polvo se las lleva.  

— La Lucha Continúa

Sebastian Rojo

Nuevo Corresponsal de Revista Para Esto!

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Asamblea Popular de Jalisco se pronuncia tras marcha contra el tarifazo

Guadalajara, Jalisco — 02 de Abril de 2026

Tras una movilización que partió del Parque Rojo hacia el Centro Histórico, la #AsambleaPopulardeJalisco antes Asamblea Popular contra el Tarifazo emitió un pronunciamiento en el que afirmó que la reducción de la tarifa del transporte público de 14 a 11 pesos y la eliminación de la obligatoriedad de la tarjeta no son concesiones del gobierno, sino resultado directo de la presión social y la organización en las calles. Integrantes del movimiento señalaron que estos avances son producto de quienes se movilizaron contra el tarifazo, y destacaron también el papel del equipo legal que consiguió suspensiones provisionales en favor de estudiantes y adultos mayores. En contraste, acusaron a la Federación de Estudiantes Universitarios ( Feu Udeg ) de haber actuado de espaldas al movimiento, negociando sin transparencia y sin representar los intereses reales del estudiantado.

Durante el posicionamiento, la Asamblea denunció que la actual tarifa de 11 pesos carece de sustento técnico y responde a una imposición política, señalando que el subsidio de 3 pesos implica en realidad un costo trasladado a la población. Afirmaron que el sistema de transporte continúa siendo ineficiente, con unidades fuera de operación, servicio deficiente y condiciones que hacen del traslado diario una experiencia más cara, complicada e injusta. Frente a ello, propusieron una tarifa de 9.50 pesos como una alternativa más acorde a la realidad económica de la población, insistiendo en que no puede haber aumento sin una mejora sustancial en la calidad del servicio.

El pronunciamiento también enmarcó el conflicto del transporte dentro de una crisis más amplia en el estado, señalando problemas estructurales como la falta de acceso a servicios básicos, la inseguridad y la exclusión de la ciudadanía en la toma de decisiones. La Asamblea criticó la lógica de gobierno que prioriza proyectos de alto perfil, como los vinculados al Mundial, por encima de necesidades urgentes como el agua, la movilidad y la infraestructura urbana. Asimismo, denunciaron que las decisiones se siguen tomando a puerta cerrada, ignorando el descontento social que persiste en amplios sectores de la población.

Finalmente, la Asamblea Popular de Jalisco anunció el inicio de una nueva etapa organizativa, con asambleas en barrios para fortalecer la participación colectiva y recoger propuestas desde las bases. También hicieron un llamado a sumarse a próximas movilizaciones, incluyendo la del 1° de mayo, destacando la necesidad de unidad de la clase trabajadora frente a las decisiones gubernamentales. Reiteraron que la lucha continuará en las calles hasta lograr cambios reales, sosteniendo que el tarifazo no es un problema aislado, sino expresión de un modelo que sigue privilegiando intereses económicos por encima de las condiciones de vida de la población.

La llamada “Tarifa Universal” a 11 pesos no representa ninguna victoria estructural para la población, aunque se intente presentar como una tarifa universal. En los hechos, no garantiza absolutamente nada, ni mejor servicio, ni mayor cobertura, ni condiciones dignas para quienes dependen diariamente del transporte público. Se trata, más bien, de un reajuste político que busca contener el descontento sin resolver el problema de fondo. La movilidad en Guadalajara sigue marcada por unidades en mal estado, rutas insuficientes y tiempos de espera que recaen directamente sobre la vida cotidiana de la clase trabajadora.

Hablar de una tarifa “justa” en este contexto es una simulación. No puede justificarse ningún aumento cuando el servicio continúa siendo deficiente y precario. El usuario paga más sin recibir nada a cambio, mientras el Gobierno de Jalisco mantiene un modelo que no logra ni garantizar rentabilidad a concesionarios ni mucho menos un derecho efectivo a la movilidad. La universalidad del cobro no corrige la desigualdad estructural del sistema, solo la distribuye de manera más amplia entre quienes menos tienen.

Además, es fundamental señalar que la supuesta tarifa de 11 pesos es, en realidad, una ficción parcial, el costo real sigue siendo de 14 pesos, donde los 3 pesos restantes serán cubiertos con recursos públicos. Es decir, ese “subsidio” no es otra cosa que dinero que sale, sí o sí, de los impuestos de la propia población. No se reduce el costo, se redistribuye el pago. La ciudadanía termina pagando de todas formas, pero ahora sin transparencia y sin una mejora tangible en el servicio.

A esto se suma el incumplimiento de las promesas de campaña por parte de Pablo Lemus Navarro , particularmente en lo referente a la expansión del tren ligero. Lo que se prometió como una apuesta por transformar la movilidad hoy se reduce a discursos y proyectos ausentes, mientras la ciudad sigue creciendo sin infraestructura suficiente para sostenerla. La falta de nuevas líneas y la precariedad del transporte existente evidencian que no hay un proyecto real de movilidad, sino una administración del conflicto y más de la porquería que entrega Diego Monraz.

En este sentido, el tarifazo de 11 pesos no solo es insuficiente, sino que forma parte de una lógica más amplia donde se prioriza el control político sobre la solución de las necesidades sociales. Sin mejora del servicio, sin ampliación de rutas y sin inversión real en transporte masivo, cualquier ajuste a la tarifa es, en esencia, una carga más para la población. La discusión no es cuánto debe costar el transporte, sino por qué se sigue pagando —dos veces— por un sistema que no garantiza el derecho básico a moverse en la ciudad.

— La Lucha Continúa!

Mario Antonio López Carbajal

Director General de Revista Para Esto!

#movilidaddigna #NoAlTarifazo #asambleapopulardejalisco #Movilidad

 

Asamblea Popular Jalisco denuncia engaño en subsidio al transporte y anuncia movilización

Guadalajara, Jalisco — 31 de marzo de 2026

En medio del incremento a la tarifa del transporte público en el estado, la ahora denominada Asamblea Popular Jalisco denunció que el supuesto subsidio implementado por el Gobierno de Jalisco representa en realidad una medida engañosa que continúa afectando directamente a la ciudadanía, particularmente a los sectores más vulnerables.

Uno de los principales señalamientos gira en torno a la condición impuesta para acceder al subsidio, ya que este se encuentra vinculado al uso de la llamada #TarjetaÚnica, operada por la empresa Broxel. Dicha empresa, según denunciaron, ha sido mal evaluada por la CONDUSEF, lo que genera preocupación sobre el manejo de datos personales y los costos asociados a su uso.

Además, la Asamblea subrayó que este modelo obliga a los usuarios a ceder información personal, pagar posibles cargos bancarios y, en algunos casos, depender de esta tarjeta para acceder a programas sociales. A esto se suma la denuncia de que las tarjetas anteriores, como #YoJalisco y #MiMovilidad, están dejando de ser distribuidas, lo que en la práctica fuerza a la población a migrar al nuevo sistema.

Respecto al subsidio, señalaron que lejos de ser un apoyo gubernamental real, los tres pesos que reducen la tarifa —de 14 a 11 pesos— provienen de recursos públicos, es decir, de los propios impuestos de la ciudadanía.

La organización también criticó que no existe un subsidio universal para los sectores vulnerables, ya que el gobierno, en coordinación con la Feu Udeg, ha limitado el apoyo del 50% únicamente a estudiantes, dejando fuera a otros grupos igualmente afectados.

Frente a este panorama, la ciudadanía ha respondido con diversas acciones organizativas y de protesta, incluyendo marchas, mítines, asambleas populares, volanteo, así como la promoción de mecanismos legales como amparos, referéndum y plebiscito. La Asamblea Popular contra el Tarifazo ha acompañado y articulado gran parte de estas movilizaciones.

Asimismo, denunciaron que estas medidas forman parte de una estrategia de desmovilización por parte del gobierno estatal, que busca reducir la presión social sin resolver de fondo las problemáticas del transporte público, caracterizado —según señalaron— por su ineficiencia y malas condiciones.

En este contexto, el pasado domingo 29 de marzo se llevó a cabo una asamblea en la que participaron distintos sectores organizados, incluyendo integrantes de la Asamblea Interuniversitaria, quienes acordaron fortalecer y ampliar sus formas de organización, articulando nuevas estrategias de lucha más allá del tema del transporte.

Como resultado de este proceso, la organización anunció su transformación a Asamblea Popular Jalisco, reflejando la decisión de extender su agenda a diversas problemáticas que afectan a la población, como la calidad del agua, la limpieza social y el derecho a la ciudad.

También advirtieron sobre el impacto del Mundial de Fútbol 2026 en la entidad, señalando que las autoridades han priorizado la preparación para este evento por encima de las necesidades básicas de la población, beneficiando principalmente a sectores económicos específicos mientras persisten condiciones de desigualdad y violencia.

Ante esto la Asamblea convocó a una marcha el próximo miércoles 1 de abril a las 5 de la tarde, partiendo del Parque Rojo hacia el andador Imelda Virgen, en el marco de la entrada en vigor de la nueva tarifa del transporte público.

“La lucha no se detiene”, afirmaron, reiterando su compromiso de continuar movilizándose por vías legales y pacíficas para exigir rendición de cuentas, una tarifa justa y condiciones dignas de vida para la población. La organización adelantó que en los próximos días dará a conocer nuevas acciones y líneas de trabajo, invitando a la ciudadanía a sumarse y mantenerse informada a través de sus redes sociales.

Mario Antonio López Carbajal

Director General de Revista Para Esto!

Fotos en colaboración de boris

#NoAlTarifazo #TransporteDigno #GuadalajaraResiste #LaCiudadEsDelPueblo #NoALaRepresión

 

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