Guadalajara, Jalisco — 29 de agosto de 2026.

En estos días, mientras observamos con indignación el resurgimiento de expresiones fascistas y de extrema derecha alrededor del mundo, resulta sencillo compartir las imágenes de quienes salen a las calles a enfrentarlas. Es sencillo indignarnos por lo que ocurre en otros países y celebrar las movilizaciones que las combaten.

Pero ¿qué ocurre cuando esas mismas expresiones existen cerca de nosotros?

¿Qué pasa cuando el fascismo no aparece en las noticias internacionales, sino que se encuentra dentro de nuestra propia universidad?

En Revista Para Esto! ya advertimos sobre la presencia de grupos de corte fascista, supremacista y falangista dentro de espacios universitarios, particularmente en el CUCSH Belenes. No se trata de un fenómeno nuevo ni de algo que haya aparecido ayer. Es una situación que hemos señalado y documentado anteriormente, y que consideramos necesario volver a poner sobre la mesa.

En aquella publicación señalamos a estudiantes vinculados, según la información que habíamos documentado, con agrupaciones de corte nacionalista radical y falangista, así como la colocación de propaganda de estas características dentro de instalaciones universitarias.

Le recordamos a la propia rectora del Centro, @Dulce Zúñiga, que usted misma, junto con quien se hace llamar Rojo, reconoció que este tipo de ideologías no tenían cabida dentro de la Universidad de Guadalajara y se comprometió públicamente a dialogar con los coordinadores al respecto. Nosotros estuvimos presentes y fuimos testigos de ese compromiso. Sin embargo, lo que posteriormente observamos fue algo muy distinto: la tolerancia y solapación de estas expresiones. Incluso la propia Nayelly llegó a justificar su presencia bajo el argumento de la “libertad de pensamiento”, cuando estamos hablando de señalamientos relacionados con ideas supremacistas y xenófobas, que no pueden reducirse simplemente a una diferencia de opinión. Lo mismo ocurrió con integrantes de los grupos Libre CUCSH y @Xpresión CUCSH, vinculados políticamente con Hanna Camacho, quienes fueron señalados por intervenir en defensa de estos personajes.

Entre ellos se encuentran integrantes identificados con UN* y L.E.*.N, agrupaciones que, de acuerdo con la información que hemos documentado, mantienen vínculos con la denominada Liga Soberanista Internacional (ISL) “Paladins”, organización de extrema derecha de origen español con conexiones internacionales con otros grupos de similar orientación ideológica.

También advertimos sobre la existencia de redes que buscan presentarse como movimientos culturales o nacionalistas, pero que reproducen discursos racistas, supremacistas, xenófobos y abiertamente contrarios a los valores democráticos.

Y aquí es donde resulta inevitable cuestionar el silencio.

Porque parece que existe una indignación selectiva frente al fascismo, cuando ocurre lejos, compartimos fotografías, consignas y llamados a combatirlo, cuando aparece en nuestro propio entorno, preferimos mirar hacia otro lado.

No debería ser así. La Universidad de Guadalajara es un espacio público y plural. Precisamente por eso, la presencia de grupos que promueven discursos de supremacía, odio o autoritarismo debe ser observada con seriedad por toda la comunidad universitaria.

No estamos diciendo que todas las personas que tengan una determinada postura política deban ser perseguidas. La libertad de pensamiento y expresión debe existir en la universidad.

Pero la libertad de expresión tampoco puede convertirse en una excusa para normalizar discursos de odio o supremacía.

Por eso recuperamos hoy aquella información.

No porque haya ocurrido algo nuevo ayer.

Sino porque lo que ya advertimos sigue siendo importante recordarlo.

El fascismo no siempre llega con uniformes, símbolos evidentes o grandes concentraciones. A veces aparece disfrazado de cultura, nacionalismo, tradición o supuesta defensa de la identidad.

Y cuando una comunidad deja de cuestionarlo, empieza a normalizarlo.

Por eso, desde Revista Para Esto!, les recordamos que no podemos indignarnos únicamente cuando el fascismo aparece en las calles de otro país. También tenemos que mirar nuestras propias universidades, nuestras propias calles y nuestros propios espacios.

Porque el silencio también puede convertirse en complicidad.

Como diría nuestro vecino arácnido:

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.”

Y nosotros lo tenemos claro:

El fascismo no se debate. Se combate.

— La Lucha Continúa.

Mario Antonio López Carbajal

Director General de Revista Para Esto!

Lee la nota anterior aquí:

Fascistas en la UdeG: “Supremacistas” comienzan ataques propagandísticos contra colectivos en CUCSH Belenes

#ParaEsto #NoAlFascismo #CUCSH #UdeG #OrganizaciónEstudiantil

 

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