Ocotlán, Jalisco. – 10 de octubre de 2026
La universidad anunció en 2025 que el inmueble albergaría laboratorios de Fabricación, Robótica y Electrónica, hoy, documentos oficiales reconocen encharcamientos y reportes por residuos de obra, mientras persisten cuestionamientos sobre las condiciones en las que estudia la comunidad.
La Universidad de Guadalajara presume el crecimiento de su infraestructura, pero ¿de qué sirve inaugurar edificios y anunciar inversiones millonarias si las condiciones en las que estudian sus alumnos siguen siendo motivo de denuncia?

Estudiantes de Ingeniería en Mecatrónica del Centro Universitario de la Ciénega UdeG (CUCiénega) denunciaron anónimamente ante Revista Para Esto! las condiciones que enfrentan en las instalaciones donde reciben clases. De acuerdo con su testimonio, las obras y remodelaciones realizadas en el centro universitario han dejado escombros y materiales de construcción en las inmediaciones del edificio, que durante las lluvias se convierten en lodo y provocan encharcamientos que dificultan el tránsito.
La situación, señalan, también genera preocupación por la proliferación de mosquitos. Los estudiantes aseguran que ha habido compañeros enfermos de dengue, aunque la UdeG se respalda diciendo que no tienen documentación que permita establecer una relación directa entre esos casos, sabemos de viva voz y experiencia que es muy fácil perder las denuncias si esto afecta a tus inversiones e imagen como institución, por lo que le damos más credibilidad a los estudiantes por las condiciones denunciadas.
Pero el problema no termina en el exterior, estudiantes refieren también a la falta de contactos eléctricos, ausencia de espacios adecuados para descansar, limitaciones en el acceso a internet y aulas con condiciones que consideran inadecuadas. Ante las altas temperaturas, incluso habrían tenido que comprar ventiladores con sus propios recursos para soportar las jornadas académicas.
Mientras tanto, las inconformidades que, según el testimonio, han hecho llegar a los responsables no han obtenido una solución satisfactoria.
Del discurso de los millones a la realidad de los estudiantes
El 10 de marzo de 2025, la propia Universidad de Guadalajara publicó una nota titulada “CUCiénega crece en investigación, programas de estudio e infraestructura”, en la que destacó los avances del centro universitario durante la administración de su entonces rector, Edgar Eloy Torres Orozco.
En aquella publicación, la institución presentó el Edificio Q como parte de la expansión de su infraestructura y señaló que albergaría laboratorios de Fabricación, Robótica y Electrónica para las prácticas de Ingeniería en Mecatrónica, además de un auditorio, aulas y salas de usos múltiples.

La misma nota informó que la inversión total en infraestructura y equipamiento durante esa administración superaba los 141 millones de pesos.
Sin embargo, la imagen institucional de crecimiento contrasta con las condiciones que ahora denuncia el estudiantado. Si la universidad presenta estos espacios como prueba de modernización, tiene la obligación de explicar si las instalaciones están funcionando en condiciones adecuadas, qué trabajos siguen pendientes y por qué los estudiantes continúan señalando carencias.
La infraestructura universitaria no debería medirse únicamente por los edificios inaugurados, las fotografías de las autoridades o las cifras de inversión difundidas en los informes. También debe evaluarse por las condiciones reales en las que una comunidad puede estudiar, realizar prácticas y desarrollar sus actividades sin tener que resolver con su propio dinero las deficiencias de los espacios institucionales.
Y si, como señalan los estudiantes, el inmueble que permanece en remodelación lleva meses sin avances sustanciales, es innegable cuestionarnos ¿cuánto tiempo más tendrá que esperar la comunidad universitaria para contar con instalaciones terminadas y funcionales?

Las respuestas a las solicitudes de acceso a la información UTI/0915/2026 y UTI/0916/2026 permiten contrastar parte de la denuncia con los datos proporcionados por el propio centro universitario.

En la respuesta correspondiente al expediente UTI/0916/2026, la administración del CUCiénega reconoció que todavía cuenta con materiales derivados de las obras y que pretende utilizarlos como relleno en áreas aledañas al edificio.

También admitió que se han registrado encharcamientos durante el temporal de lluvias. Más aún, informó que durante 2025 recibió tres reportes relacionados con el estado de los sanitarios, escombros, tierra, materiales de desecho y lodo. Según la institución, estos reportes fueron atendidos por la Coordinación de Servicios Generales.
La respuesta, sin embargo, nos deja insatisfechos. Aunque la universidad afirma haber atendido los reportes, no basta con declarar que una incidencia fue resuelta, la comunidad merece conocer qué acciones se realizaron, si los problemas desaparecieron y qué medidas se adoptaron para evitar que se repitan.
En materia de control de plagas, la institución proporcionó información sobre distintas fumigaciones realizadas en instalaciones del centro universitario, pero afirmó que no cuenta con reportes relacionados con mosquitos o plagas. También señaló que no dispone de información sobre reportes de enfermedades o riesgos sanitarios vinculados con el inmueble.
Es decir, existen registros institucionales de fumigaciones, pero la respuesta de la Universidad no aclara si realmente se está atendiendo el problema que los estudiantes de Mecatrónica han denunciado. Entonces, ¿están fumigando sin resolver las condiciones que originan el problema o simplemente están cumpliendo con el trámite sobre el papel? Una de dos, porque mientras el CUCI presume registros de estos servicios, los estudiantes siguen señalando problemas de humedad, encharcamientos y presencia de mosquitos dentro del plantel.
Y no es un tema menor. En plena temporada de ciclones, las lluvias y la acumulación de agua pueden agravar estas condiciones y favorecer la proliferación de mosquitos. Nosotros cuestionamos ¿dónde está la respuesta de las autoridades universitarias y de qué sirve fumigar si no se atienden las condiciones que ponen en riesgo a la comunidad estudiantil? La Universidad de Guadalajara debe dejar de esconderse detrás de los informes administrativos y demostrar con hechos que está atendiendo las denuncias de sus estudiantes.
Las respuestas oficiales también muestran vacíos en la información disponible sobre aspectos básicos de la infraestructura.
Respecto a las instalaciones eléctricas, el centro universitario manifestó que la información solicitada era inexistente en sus archivos. Sobre ventilación y temperatura, señaló que el edificio utiliza ventilación cruzada natural y afirmó que no se habían adquirido ventiladores específicamente para ese espacio.
En cuanto a la conectividad, informó que el inmueble cuenta con un punto de acceso inalámbrico y cuatro nodos de internet, cuya cobertura está destinada a las coordinaciones de carrera y los cubículos docentes. La respuesta no acredita la existencia de acceso público a internet para el conjunto del estudiantado en el edificio Q. Nosotros pensábamos que siendo un edificio para las ciencias y tecnología tendría acceso a internet pero lamentablemente la UdeG se queda corto en garantizar herramientas suficientes.

La institución también reportó nueve aulas habilitadas y tres laboratorios, además de dos personas destinadas a la limpieza del área, con una frecuencia de entre tres y seis veces al día en los turnos matutino y vespertino.
Estos datos describen parte de los recursos disponibles, pero no si estos verdaderamente se hacen, y por las denuncias sabemos que esto no es así ya que el CUCI dijo que esa información sobre los informes era inexistente, así que si las instalaciones reúnen las condiciones necesarias para desarrollar las actividades académicas de manera digna y segura, nosotros lo cuestionamos.
Que una dependencia declare que determinada información no existe en sus archivos tampoco demuestra automáticamente que una instalación sea deficiente; sí plantea, no obstante, interrogantes sobre el registro, la supervisión y la documentación del mantenimiento de un espacio universitario, que recordemos usa recursos públicos para mantener operatividad.
La Universidad de Guadalajara no puede sostener indefinidamente un discurso de modernización sin rendir cuentas sobre las condiciones materiales de sus centros universitarios. Menos aún cuando son los propios estudiantes quienes denuncian los problemas y, según sus testimonios, no encuentran respuestas satisfactorias de las autoridades responsables.
No se trata de negar la importancia de construir laboratorios ni de cuestionar por sí misma la inversión en infraestructura. Se trata de exigir que esas inversiones se traduzcan en espacios terminados, funcionales y dignos, y que las autoridades expliquen con claridad los retrasos, las deficiencias y las medidas correctivas.
Desde Revista Para Esto! exigimos a las autoridades del CUCiénega que atiendan las denuncias de la comunidad de Mecatrónica, aclaren el estado de las obras y del mantenimiento del edificio, informen sobre las acciones emprendidas para resolver los encharcamientos y garanticen condiciones adecuadas para las actividades académicas.
La universidad pública no puede conformarse con presumir millones invertidos mientras sus estudiantes denuncian que tienen que comprar ventiladores, caminar entre el lodo o soportar instalaciones que consideran inadecuadas.
Una obra no se demuestra con una inauguración. Se demuestra cuando sirve a la comunidad para la que fue construida.
— La Lucha Continúa!
Mario Antonio López Carbajal y Estudiantes Organizados CUCI
Comite de Redacción de Revista Para Esto!
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