En un posicionamiento público realizado afuera de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), estudiantes organizados de distintos centros universitarios de la Universidad de Guadalajara denunciaron actos de represión, censura, violencia física y control político ejercidos por la propia institución. Las intervenciones, realizadas a micrófono abierto, señalaron que la UDG mantiene estructuras de poder que impiden la participación estudiantil real, reproducen prácticas autoritarias y sostienen negocios privados bajo el disfraz de educación pública.

La denuncia inició con un recuento de los hechos del 10 y 11 de septiembre, cuando estudiantes que realizaban un mitin pacífico en Rectoría fueron agredidos:
“Mandaron porros a violentar estudiantes, golpearon a menores de edad de preparatorias y a compañeros de todos los centros”, señalaron.
Un día después, un paro estudiantil en CUCSH Belenes también fue reprimido.
“Profesores, trabajadores y elementos ligados a la FEU participaron en las agresiones.”
Estudiantes añadieron que, tras esas jornadas, la UDG inició una campaña de hostigamiento y difamación:
“Publicaron datos personales de compañeros, difundieron información falsa y comenzaron a acosar en los centros universitarios.”
Lxs estudiantes denunciaron que el Consejo General Universitario no es un órgano democrático, pues la voz estudiantil está “tomada por la Feu Udeg y las autoridades universitarias”.
“La FEU no es representación, es un mecanismo de control”, afirmaron.
Además, señalaron que la actual Ley Orgánica sostiene privilegios políticos y económicos concentrados en pequeños grupos que controlan la institución.

Entre las denuncias, se expuso la contradicción entre la narrativa de gratuidad y la realidad del día a día:
“Nos cobran libros, comida, trámites; la universidad no es gratuita.”También documentaron que muchos trabajadores y docentes están precarizados:“Para escalar en la jerarquía laboral te obligan a vender tu moral y alinearte con las autoridades.”
Otro punto señalado fue el uso de la FIL como plataforma política y económica:
“Este evento se sostiene con trabajo no remunerado de estudiantes en servicio social.”
Mencionaron el reciente caso de un estudiante fue agredido por un guardia de seguridad por intentar descansar:
“No les dan espacios dignos ni derechos básicos.” de esto mismo la Fiscalía del Estado de Jalisco abrió una carpeta de investigación.

El Comité de Solidaridad con Palestina GDL acusaron además censura en el retiro de un espacio dedicado a Palestina dentro de la feria, al tiempo que la UDG mantiene vínculos con el Estado de Israel:
“Una universidad pública no puede hablar de derechos humanos mientras evita pronunciarse sobre crímenes internacionales.”
En el mitin tomó la palabra el padre del egresado de la UDG “Héctor Adrián Águila Corona” desaparecido hace más de dos años:

“¿Qué está haciendo la universidad por buscar a mis hijos y a tantos estudiantes desaparecidos?”, cuestionó.
También denunció que en algunas ocasiones les retiran cédulas de búsqueda dentro de la propia UDG:
“Literal vuelven a desaparecer a nuestros desaparecidos.”
Colectivos de vivienda denunciaron la financiarización del sector inmobiliario y la falta de políticas públicas efectivas:
“La vivienda digna no puede seguir siendo un privilegio.”
Señalaron la necesidad de aumentar presupuesto al crear modelos de renta social y mecanismos contra la especulación.
Estudiantes del CUCSH denunciaron la presencia y protección institucional a “autodenominados fascistas” dentro del centro universitario:
“Se les ha dado espacio, ponencias y protección pese a los discursos de odio que promueven.” en @Revista Para Esto! denunciamos también esta situación, de un grupo autodenominado Falangista que tiene apoyo indirecto de la Universidad de Guadalajara.
El movimiento estudiantil planteó una demanda concreta, la democratización la UDG a través de asambleas por carrera y centro, sustituyendo los actuales mecanismos de representación:

“Las asambleas sí representan; la FEU solo cuida el interés de unos cuantos.”
Las intervenciones recordaron que las prácticas represivas no son nuevas:
“Desde los años 70, con la FEG, la universidad ha construido estructuras para golpear y perseguir estudiantes.”
Para los jóvenes, lo ocurrido en septiembre confirma que esas lógicas continúan vigentes.
“No nos miren, únanse. Si no luchamos nosotros, nadie lo hará.”
La denuncia colectiva sostiene que la represión, la censura y la violencia contra estudiantes forman parte de un patrón institucional que no ha sido atendido ni sancionado. La permanencia de estructuras de control político y la ausencia de procesos transparentes permiten que estos hechos se repitan sin consecuencias.
Al igual que otros episodios históricos de represión universitaria en México, lo ocurrido en la UDG muestra que cuando las autoridades no sancionan ni corrigen, la violencia se normaliza como herramienta de control. Y en ese contexto —dicen los estudiantes— la lucha por democratizar la universidad y defender derechos básicos no es solo legítimo, es urgente.
Si la represión no se nombra, si la violencia institucional no se reconoce y si quienes la ejercen no rinden cuentas, la repetición deja de ser accidente y se convierte en política de Estado.
— La Lucha Continúa!
Mario Antonio López Carbajal
Director General de Revista Para Esto!
Fotos: Lily Galarza y Boris



















