Este domingo 11 de octubre del presente año en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, a las once de la mañana la mayoría del pueblo jalisciense marchó por la dignificación de la mala calidad del agua en la entidad de la Minerva a Casa Jalisco. Miles de personas alzaron la voz en contra del gobierno de Pablo Lemus Navarro perteneciente al partido empresarial naranja Movimiento Ciudadano (MC). El gobernador días anteriores juró ante estudiantes del ITESO y ante un pronunciamiento en sus redes de comunicación digital que no iba haber represión por parte de las fuerzas represivas del estado, sin embargo la palabra no vale para un sujeto sin escrúpulos ni pensamiento crítico de la dimensión de la realidad en Jalisco.

Durante el trayecto del contingente hubo infiltrados del gobierno así como investigadores de asuntos especiales, dependencia genérica de la Subsecretaría de Asuntos del Interior encabezada por Iván Chávez Gómez cuyo propósito es grabar e identificar colectivos, periodistas independientes y manifestantes mediante esquiroles camuflajeados, pareciera que dimos un salto histórico al siglo pasado con la represiva Dirección Federal de Seguridad (DFS). Por otro lado, la marcha cumplió con el propósito de llegar a su destino, meta obstaculizada por vallas de seguridad y elementos policiacos.

La protesta por su propia naturaleza material y por el desgaste fúrico del pueblo por tener agua envenenada en sus hogares iba a escalar, la experiencia y detenciones de antimotines con los vecinos del Sauz por la misma problemática (o con los vecinos del Mirador de San Isidro en la lucha por el territorio) ya era cimiento o hilo conductor para no solo mostrar pancartas y gritar consignas sin ser escuchadas y escuchados por el hombre sin palabra, personaje que jamás dio la cara en el lugar donde supuestamente labora u reside. Sucedió al contrario. Lemus fue representado por policías, macanas, bombas lacrimógenas y agua en buen estado desperdiciada por los bomberos para desescalar la protesta.

La violencia genera más violencia dice aquel emblemático dicho corto, tibio, pero cuando no hay resoluciones de un gobierno inepto, privatizador e indolente vale la pena. Lo doloroso del asunto es el choque del pueblo contra policías estatales autómatas (sujetos que solo cumplen ordenes) que culminó con varios heridos, torturas y detenciones forzadas de varios manifestantes, entre ellxs menores de edad y estudiantes de la Universidad de Guadalajara, de los cuales no han salido de la fiscalía ubicada en la Calle 14. Lo más grave es que varixs ni siquiera están allí. Las desapariciones son el desayuno, comida y cena en la gestión de Lemus. La tortura de su gente hacia lo que priva sus intereses económicos y políticos pareciera darle placer. La distorsión de la información y las cifras su entretenimiento personal.

De esta manera, Revista Para Esto! Exige de manera inmediata la liberación de los camaradxs secuestrados por el estado, el esclarecimiento de la información de su paradero a sus familias y el despido de los policías tanto de los infiltrados que usaron la fuerza represiva como método de entretenimiento visceral con el poder que les otorga la impunidad de su pútrido uniforme.

Canser

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here