Con un olor que cala en la garganta, ojos y piel; el tour del horror y la esperanza, dirigido
por Un Salto de Vida, nos sumerge en la zona de sacrificio en que convirtieron los
municipios de El Salto y Juanacatlán, revelando la realidad de lo que hoy es el patio trasero
donde la ciudad deposita sus desechos.

Nos encontramos con un cuerpo de agua que despide más metano del que puede
almacenar, la presa “Las pintas” es el punto de descarga de los residuos de la zona sur de
la ciudad. Una manta verdosa que mezcla lirio, residuos y gases se extiende ante nuestros
pies, exhibiendo las descargas de aguas negras que recibe diariamente y que la convierte
en el primer punto de contaminación del municipio de El Salto. El agua de esta contaminada presa representa un riesgo para la salud de quienes habitan sus alrededores, sobre todo en temporada de lluvias, donde el nivel del agua sube en ocasiones al mismo que el de las casas, causando inundaciones infectadas con aguas fecales.
Después de tres décadas sin una intervención de limpieza profunda, el gobierno del estado
hizo pública la inversión de 23 millones de pesos en el saneamiento de la presa, el cuál
consistió, según el informe oficial, en la limpieza de lirio, maleza acuática y azolve, con el
propósito de que este cuerpo de agua aumente su capacidad de almacenamiento para la
próxima temporada de lluvias, disminuir el mal olor y la reproducción de mosquitos
causantes de enfermedades.
Sin embargo, diversos colectivos ambientales y vecinos, sostienen que este saneamiemto
ha sido insuficiente, ya que se ha limpiado la superficie, pero el fondo sigue lleno de
contaminantes y lodos tóxicos. Señalan que el lirio retirado se abandonó en las cercanías
de la presa y que no han parado las descargas de residuos en este lugar, por lo que se
vuelve a contaminar rápidamente. Vecinos del lugar persisten en que se sigue despidiendo
un olor fétido a pesar de las acciones de saneamiento.

Nacido de la presa de las pintas, el arroyo “El ahogado” va llevando la contaminación hacia
el humedal y presa con el mismo nombre. Aquí se vierten los residuos de más de 600
industrias pertenecientes al corredor industrial de El Salto, industrias que no cuentan con la
regulación y supervisión necesaria, ya que existen sólo 2 inspectores de la CONAGUA
encargados de las labores de vigilancia en toda la cuenca Lerma – Santiago.
Aquí, el olor se vuelve metálico, químico, inundado de ácido sulfhídrico y una basta variedad de sustancias dañinas para la salud. En este punto, es evidente ante nuestro ojos la ineficiencia de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales “El ahogado”, ya que no fue
diseñada para eliminar metales pesados y sólo trata 2,250lts/s, mientras recibe muchos
más.
Esto nos deja un cuerpo de agua lleno de coliformes fecales y metales pesados.

Lo que fue la 7ma cascada más grande del mundo, el “Niágara mexicano” fue nuestro tercer punto de encuentro con la realidad. Una cascada sacrificada y convertida en un vertedero donde convergen las aguas residuales de la ZMG y los desechos industriales. Podemos observar esta convergencia en forma de espuma blanca que despide un olor que arde físicamente, y que su caída eleva los contaminantes que terminan lloviendo sobre los
municipios de El Salto y Juanacatlán.
La lluvia de contaminantes está compuesta por plomo, arsénico, cadmio, mercurio, y una
amplia lista de sustancias identificadas a lo largo de los años de trabajo por la organización
Un Salto de Vida. La inhalación de estos contaminantes son causa de enfermedad y muerte
para quienes habitan este territorio, manifestándose en forma de insuficiencia renal, cáncer
y hasta alteraciones en el ADN que se heredarán a las generaciones futuras.
En el punto final del tour del horror, aparece la esperanza. Manos trabajando la tierra,
colectividad, resistencia; una comunidad que construye de a poco El Bosque del Fin del
mundo, nos da la bienvenida al vivero de Un Salto de Vida, lugar que nace desde la
resistencia para romper “la dictadura de la normalidad”, como nos dijeron. El vivero busca
recuperar el ecosistema local, siendo un refugio para la biodiversidad y un símbolo de los
años de lucha de Un Salto de Vida, nos enseña que la vida se defiende sembrando,
educando y resistiendo.

En este tour, el horror no es una metáfora. Según los registros que Un Salto de Vida ha
documentado por años, en este cauce corren más de mil sustancias dañinas para la salud y
la vida, muchas de las cuales ni siquiera existen en los manuales de regulación mexicana
No dejemos de hablar del Río Santiago.
No dejemos de hablar de las empresas que envenenan a nuestro pueblo.
No dejemos de hablar del ecosistema que se está extinguiendo por la contaminación.
La defensa del territorio y la colectividad son lo único que tenemos contra un sistema que
mercantiliza todo, incluso si pone en riesgo la vida de las personas y los ecosistemas.
María Gutiérrez
Nueva Corresponsal de Revista Para Esto!
Fuente: Recorrido del tour del horror el día 18 de abril de 2026.




















