Un día como hoy Raúl Padilla López decidió quitarse la vida mediante una bala, un artefacto tan simple que no terminó con todo el imperio que construyó en la Universidad de Guadalajara. Dice el viejo dicho que muerto el perro no está exterminada la rabia. Lo mismo hizo su padre Raúl Padilla Gutiérrez.

Raúl Padilla es de esos personajes míticos, fantasiosos y martirizados en la historia del tiempo presente. La UdeG fue su cuento de hadas, su negocio y su imperio al mismo tiempo. Era conocido como el famoso “licenciando”, historiador del camino político de la negativa Federación de Estudiantes de Guadalajara, FEG, llegó a ser presidente de 1977 a 1979. Su carrera política la hizo mediante el nepotismo y la charola que le otorgó la familia Ramírez Ladewig, quienes terminó traicionando y adueñándose de la Universidad cuando fue rector de 1989 a 1995.

Él entregó la UdeG al neoliberalismo de la mano del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari y convirtió la educación pública en un negocio caciquil. Incluso, creó su propia agrupación estudiantil para mantener a raya al estudiantado: la Federación de Estudiantes Universitarios de la mano del eterno secretario José Alfredo Peña Ramos “El Atengillo”. Hoy son días que ex integrantes de la FEU son administrativos y rectores de la Universidad acompañados de ex fegosos como Tonatiuh Bravo Padilla y su hermano Trinidad Padilla López, por mencionar los más destacables.

Se le recuerda como un catedrático a favor de la cultura, sin embargo, se olvida que utilizó y culminó con el Partido de Revolución Democrática, PRD, para su propio beneficio político. Inclusive creó su propio partido llamado Hagamos para ganar aún más terreno de poder dentro de Jalisco. También apoyó la candidatura de Ricardo Anaya Cortés integrante del Partido Acción Nacional, PAN, en 2018, lo cual le costó ser señalado nacionalmente por actos de corrupción antes de su autoasesinato.

Mucho hay que hablar de este personaje. Su padillismo sigue vigente aun en la UdeG y actualmente es una figura que hay que seguir de cercas para comprender nuestro presente universitario. Su cacicazgo no ha terminado tampoco su fantasma de mártir. El tiempo dará respuestas y caerán fanatismos ciegos de la doctrina padillista.

Cáncer.

 

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