Un fantasma recorre los pasillos del CUCSH Belenes: el fantasma del “comunismo”.
Así como en la vieja Europa se desataba la paranoia de los poderosos ante un supuesto enemigo que “pervertía” a los trabajadores, hoy en la Universidad de Guadalajara se repite la misma historia. Las autoridades no pueden concebir que los estudiantes, aquellos que permanecieron en silencio durante más de dos décadas, vuelvan a levantarse en su contra.
Les resulta inconcebible que sus “carteras con patas”, como suelen tratarlos, sean capaces de organizarse, de cuestionar, de exigir. No pueden entender que los estudiantes estén cansados de no ser escuchados, de que se les nieguen las condiciones más básicas, de que se les utilice como mano de obra gratuita bajo el disfraz del servicio social.
Entonces, ante su miseria mental y política, inventan un nuevo enemigo: “alguien los está manipulando”, “hay grupos externos infiltrados”, “es obra de radicales”. No pueden aceptar que el hartazgo se geste desde abajo, desde las entrañas mismas de la universidad que ellos convirtieron en su feudo.
Y justo ahora, en vísperas de las elecciones para la presidencia de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de Guadalajara, el programa de servicio social lanza una curiosa convocatoria: “Apoyar en patrullajes”. ¡Por dios! Como si se tratara de guerrilleros armados.
¿Acaso ven en el pobre estudiante que trabaja doce horas en la noche, que viaja desde la otra punta de la ciudad, a un temible enemigo? Mírenlo bien, con sus ojos cansados y sus mochilas rotas: seguro es un subversivo peligroso.
Diez y diez: veinte cupos.
Veinte jóvenes “beneficiados” con seis horas diarias de trabajo a cambio de treinta horas acreditadas.
¿Y su labor? Vigilar, revisar credenciales, “observar” que todo transcurra con normalidad. Una práctica digna de una institución que se ha acostumbrado a vigilar antes que a escuchar.
Nada sorprende, si consideramos quién dirige este programa: Saúl Pérez Ávila, el mismo porro que golpeó a estudiantes el 11 de septiembre, aquel que aparece en los carteles de denuncia que tres administrativos intentaron retirar esta semana.
Claro, que nadie se entere, deben pensar ahora los de la administración, mientras el coordinador del servicio social —el golpeador, el porrista— se mofa de lo que ocurre en el CUCSH con bromas internas y risas cómplices.
Redactor: Mario Antonio López Carbajal.
Diseño: Lily Galarza
Director General y Comité de Redacción de Revista Para Esto!

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