En Revista Para Esto! hemos documentado la manera constante de cómo la Universidad de Guadalajara ha subvertido y desviado el uso de recursos públicos, muchas veces guardando silencio ante señalamientos directos, este silencio lo hemos interpretado de dos maneras: de manera que no le importan nuestras denuncias o incomodidad a lo que nuestras investigaciones evidencian, prácticas que han mantenido ocultas por mucho tiempo. En cualquiera de los casos, nuestras investigaciones continúan.
En esta ocasión abordamos la controversia en torno a pagos que superan los 450 mil pesos, detectados a través del portal de transparencia de la UdeG, relacionados con la Federación de Estudiantes Universitarios ( Feu Udeg ) y, específicamente, con transferencias realizadas a nombre de Fernanda Citlalli Romero Delgado, identificada como beneficiaria directa de múltiples cheques bajo el concepto genérico de “gastos de movilidad correspondientes al mes de diciembre”.
De acuerdo con la información pública disponible (vigente a diciembre de 2025) se registran 14 transferencias bancarias emitidas en diciembre de ese año, todas desde la Secretaría General de la UdeG, con montos que van desde los 6 mil hasta los 75 mil pesos, sumando una cifra considerable para un solo mes y bajo un concepto ambiguo, sin desglose ni justificación detallada. (Ademas de que el archivo xml al cual vinculan el gasto no es accesible mediante la misma plataforma, no se puede visualizar o descargar)
Ante el señalamiento público, la presidenta de la FEU respondió:
“Este dinero no es para mi movilidad, ni siquiera es mi cuenta. Si leen nuestros estatutos se darán cuenta de que hay más de 25 secretarías, con auxiliares y personas que realizan proyectos. Esto es guerra sucia del gobierno del estado. Nosotros vamos a subir nuestra transparencia y ahí se va a notar en qué se gasta el dinero”.
Esta declaración ignora un punto central, la información fue revelada por estudiantes organizados de la Asamblea Interuniversitaria, no por el gobierno estatal. Acusar “guerra sucia” resulta una estrategia conocida, similar a la utilizada por otros actores políticos cuando se ven exhibidos, y no responde al fondo del problema, la falta de rendición de cuentas clara y verificable.
Este caso se inscribe en una problemática más amplia. La UdeG ha insistido en que no comparte poder con el gobierno estatal, pero constantemente aparece como actor privilegiado en espacios de decisión, como ocurrió cuando participó en el comité técnico para definir el aumento al transporte público, sin consulta ni votación estudiantil previa.
La FEU por su parte se autoproclama representante de todo el estudiantado, aunque sus decisiones y posicionamientos contradicen las demandas reales de amplios sectores universitarios. No es casualidad que numerosos exdirigentes de la FEU terminen ocupando cargos en gobiernos estatales o municipales, sin importar el partido político. Esto evidencia una lógica de simulación y uso político del movimiento estudiantil, que recuerda casualmente a las prácticas de la extinta FEG.
A lo largo de 2025, la FEU intentó apropiarse de luchas ajenas, desde la visita de la embajadora de Palestina, hasta el acompañamiento a colectivos de madres buscadoras, quienes públicamente han señalado que ni la FEU ni la UdeG han hecho un trabajo real de apoyo. Cabe recordar que investigaciones periodísticas hechas por NTR revelaron que la UdeG recibió cuerpos sin identificar, un hecho gravísimo que sigue sin esclarecerse del todo.
Exintegrantes de la propia FEU han señalado que los recursos se reparten internamente, beneficiando principalmente a ciertas corrientes políticas, mientras otros lucran mediante fiestas organizadas en instalaciones universitarias o en espacios rentados de forma irregular. En varios de estos eventos se han denunciado abusos sexuales, venta de alcohol a menores y corrupción, sin que la FEU o la UdeG actúen de manera adecuada.
Desde Revista Para Esto! exigimos que la FEU transparenté de inmediato el uso de los recursos públicos que ha manejado durante años. Es inaceptable que desde 2022 no existan informes claros en su propia página de transparencia y que la última rendición de cuentas mínimamente sólida date de 2018, durante la presidencia de Jesús Arturo Medina Varela, quien también fue acusado de desvío de recursos.
Los gastos deben detallarse con precisión, no esconderse bajo conceptos genéricos como “movilidad”. De cara al inicio del ciclo escolar 2026-A, la FEU y su presidenta tienen la obligación política y ética de rendir cuentas o, de lo contrario, abrir paso a una reforma profunda o incluso a su desaparición como órgano representativo.
Mientras tanto, quienes integramos Revista Para Esto! seguiremos firmes en nuestra línea de denuncia, investigación y difusión, acompañando las luchas estudiantiles reales y señalando los abusos del poder, vengan de donde vengan.
— La lucha Continúa!
Mario Antonio López Carbajal
Director General de Revista Para Esto!

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