Otra vez, la Federación de Estudiantes Universitarios ( Feu Udeg ) volvió a mostrar su verdadero rostro: el de una maquinaria violenta, manipuladora y profundamente antidemocrática. Lo que ocurre en las prepas y centros universitarios de la Universidad de Guadalajara UdeG no son elecciones estudiantiles, son espectáculos de poder orquestados por una estructura que se aferra a seguir controlando a una comunidad que ya no cree en ellos.

El pasado 30 de octubre, en la Preparatoria Politécnica de Guadalajara, las votaciones fueron suspendidas tras una jornada plagada de agresiones, robo de urnas y amenazas. De acuerdo con el testimonio de una estudiante del plantel, el grupo político “Nexo”, ligado a la FEU, impidió que compañeros pudieran votar libremente durante el turno vespertino. “Empezaron a alterar a los estudiantes, prohibiéndoles su votación. Robaron urnas, se escondieron en módulos y agredieron a compañeros”, relata.

La violencia fue tal, que la elección tuvo que ser cancelada y posteriormente “reanudada de manera justa”, aunque los estudiantes saben que de justa no tuvo nada. Y por si fuera poco, ese mismo grupo político tuvo el cinismo de rifar una tablet utilizando el nombre de un compañero desaparecido, como si el dolor ajeno fuera un simple recurso de campaña. (Actualmente Axel Ríos ya fue localizado por fortuna) No es nuevo: la FEU ha hecho de la desgracia una estrategia política.

Pero la violencia no se limitó a una prepa. Durante los días siguientes, distintos centros universitarios —como CUCosta y CUCSH Belenes— vivieron escenas de caos, agresiones y manipulación. Videos circularon mostrando enfrentamientos entre grupos feuistas, donde la “democracia estudiantil” se resolvía a golpes. En uno de ellos, la consejera de educación de la FEU, Citlali López Asencio, fue captada insultando y amenazando a estudiantes con una violencia verbal que parece parte del manual de esta organización.

En CUCosta, las planillas se confrontaron, se insultaron y hasta se robaron urnas a mitad de las votaciones. Lo mismo en el Politécnico, donde el candidato de “Impulso” —otro grupo feuista— golpeó a su propio compañero. Todo un circo electoral que exhibe la degradación política de una federación que hace tiempo dejó de representar a los estudiantes.

Y mientras tanto, la presidenta de la FEU, Zoe García, sigue sin pronunciarse. Ni ella ni la rectora Karla Planter dijeron una sola palabra ante las agresiones, robos y amenazas. Callan cuando los suyos golpean, pero actúan cuando los disidentes protestan. Porque si algo ha dejado claro la FEU es que la violencia solo les parece condenable cuando no proviene de ellos.

El 4 de noviembre, las votaciones se reanudaron en CUCSH Belenes bajo un clima de tensión e irregularidades. Desde temprano se reportó la presencia de personas ajenas al centro, hombres de entre 40 y 50 años, con micrófonos y radios de onda corta, custodiando urnas sin portar insignia universitaria. Nadie explicó quiénes eran ni por qué estaban ahí. La administración del centro guardó silencio.

Mientras tanto, los verdaderos estudiantes —los de la División de Estudios Políticos y Sociales— eran acosados durante sus clases para “ir a votar”, en muchos casos amenazandolos con los “Favores” que les debían solo para terminar recaudando menos 170 votos. Las cédulas de votación fueron resguardadas por seguridad privada y miembros de la FEU, como si se tratara de un operativo policial y no de una elección universitaria.

Frente a esta farsa, la Asamblea del CUCSH Belenes respondió con sarcasmo: Se pintaron la cara de payasos y pusieron música de circo en alusión de la simulación de la Federación. En su “antivotación”, los resultados fueron claros:

561 votos para la Asamblea,

13 para el CGU,

58 nulos y 52 ambiguos.

Se identificaron alrededor de ocho personas, miembros de la FEU, portando micrófono y auriculares, operando bajo el mismo modus operandi.

Una votación simbólica, pero profundamente política, que reflejó el hartazgo de cientos de estudiantes ante una federación que no representa más que el autoritarismo y la simulación.

Durante la jornada, las disidencias también confrontaron directamente a Zoé García, quien se encontraba en el plantel. Frente a las denuncias de amenazas, provocaciones y presencia de “porros” dentro del centro, la presidenta simplemente se escondió y guardó silencio, siempre riendo mientras usaba su teléfono, mientras los estudiantes exigían respuestas.

Ante la nula respuesta las desidencias decidieron proyectar videos de las propias peleas internas de la FEU en las prepas, exponiendo su hipocresía.

Lo que sucede en la UdeG ya no puede llamarse política estudiantil. Es una estructura podrida que sobrevive gracias al miedo, la manipulación y la institución. Los feuistas se golpean entre sí, agreden a estudiantes, compran votos y utilizan el dolor social como herramienta de campaña. Todo, con el aval silencioso de las autoridades universitarias que se dicen “renovadoras”.

La FEU no representa a los estudiantes, representa al poder. A un poder que aprendió a disfrazarse de “voz estudiantil”, pero que no es más que un tentáculo del mismo sistema que reprime y silencia las verdaderas luchas juveniles.

La presidenta en ese momento, Zoé García, nunca atendió las demandas ni se acercó al diálogo con las y los estudiantes manifestantes.

Por eso cada año vemos lo mismo: urnas robadas, amenazas, porros, agresiones, fraudes y silencio institucional. Porque la violencia en la FEU no es un accidente: es su método.

Mientras tanto, las asambleas, colectivos y medios independientes —como Revista Para Esto!— seguimos denunciando, registrando y evidenciando lo que ellos quieren ocultar.

Porque si algo ha quedado claro en esta última semana de elecciones, es que la FEU no tiene legitimidad, ni moral ni política. Los estudiantes ya no le temen, y su aparente control se resquebraja frente a una generación que no está dispuesta a seguir callando.

Que quede claro: en la Universidad de Guadalajara, los golpes, las urnas robadas y los porros no son casualidades; son el reflejo de una federación que ya no tiene nada que ofrecer, salvo su propia decadencia.

— La Lucha Continúa!

Dirección General y Comité de Redacción de Revista Para Esto!

Activista de la Asamblea Interuniversitaria protestando ante la simulación de elecciones de la FEU.

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