Jueves 10 de septiembre de 2026| Existen hechos concretos inevitables de borrar a lo largo y ancho de las líneas del tiempo, acciones cimentadas en la conciencia histórica del pasado articuladas con el presente. Presente moldeado de las distintas narrativas y discursos de poder estructurados por instituciones a través de la conveniencia política, económica, cultural y social.

Este 10 de septiembre del presente año a las afueras de la Rectoría General de la Universidad de Guadalajara (UdeG), como parte de la de Jornadas de la Memoria en Jalisco, las disidencias estudiantiles organizadas mediante asambleas de centro rememoraron la coyuntura violenta, atroz y porril de hace un año por parte de las autoridades de la misma institución mediante una rueda de prensa. Cada vocero expresó y señaló a los culpables materiales, sin embargo los intelectuales también siguen inmunes. Culpables que a la fecha no han sido separados de su cargo a pesar de golpear estudiantes en el vivo derecho de la protesta pacífica, golpes mentales inolvidables en la memoria estudiantil presente.

La UdeG barricó las puertas principales del máximo recinto educativo expresando simbólicamente el cierre resolutivo de las demandas estudiantiles, ni Karla Planter (rectora general y ex reportera del Canal 44), César Barba Delgadillo “Chicho” (secretario general y ex presidente de la organización porril) y Erika Loyo (“defensora de los derechos universitarios”) salieron a recibir el pliego petitorio. Mandaron a personal administrativo como carne de cañón por delante de sus responsabilidades, no hay manera más cobarde para afrontar la inconformidad estudiantil que es la base principal de la fuerza productiva académica.

La Universidad tiene miedo, esa es una realidad irrefutable, pues tiene que proceder al uso de la vigilancia porril de miembros de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), personal operativo, aparatos represivos del estado de Jalisco y por qué no pensar más allá: la delincuencia organizada. La Universidad tiene miedo porque estudiantes inconformes de la verticalidad burocrática padillista están cansados y cansadas. La Universidad tiene miedo porque poco a poco se está desmoronando la vil semilla de Raúl Padilla y sus leoncitos feuistas que esperan su hueso para seguir mamando del presupuesto universitario. La Universidad tiene miedo porque poco a poco los viejos fegosos están dando patadas de ahogados en el control de la conciencia estudiantil y la FEU no representa al alumnado, sino sus propios intereses, no es una mentira que cambiaron las armas por los golpes. La Universidad tiene miedo porque encubre violadores, lo vimos en la Preparatoria Regional de Santa Anita con Eduardo Martínez Medrano. La Universidad tiene miedo porque es corrupta y punitiva a los que no se apegan al modelo que ellos quieren.

El 10 de septiembre es una fecha que les dará dolor de cabeza, al igual que el 11 del mismo mes cuando golpearon a estudiantes en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) durante la toma de las instalaciones. En el devenir histórico el movimiento estudiantil autónomo cimentará las bases de una educación popular del pueblo dirigida para el pueblo, no obstante el cambio es responsabilidad de todos los días de cada uno y una de nosotrxs.

Canser  

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