30 de mayo de 2026 – Guadalajara, Jalisco.
Durante el último mes se ha visto crecer la resistencia contra el Mundial de 2026 en Jalisco. El enorme gasto público destinado a este evento, impulsado por el gobierno estatal encabezado por Pablo Lemus, ha generado una profunda indignación entre amplios sectores de la población. Lo que para las autoridades se presenta como una oportunidad de desarrollo y proyección internacional, para muchos habitantes representa una muestra más de las prioridades equivocadas de quienes gobiernan.
Las críticas no son menores. De acuerdo con información difundida en mayo de 2026, el gobierno de Jalisco ha destinado alrededor de 400 millones de pesos en contratos y servicios relacionados con la organización de la Copa Mundial de Futbol. Entre estos gastos se encuentran 44 millones de pesos para la denominada operación “última milla” de la FIFA, cerca de 14 millones de pesos para uniformes de más de tres mil trabajadores y voluntarios, 40 millones para la llamada “Vestimenta de la Ciudad”, 300 millones de pesos para la organización del #FANFEST y más de 9 millones de pesos para el arrendamiento de inmuebles destinados a oficinas administrativas y centros de voluntariado. Para diversos sectores de la población, estas cifras contrastan con la falta de inversión suficiente en problemas urgentes que afectan diariamente a los habitantes del estado.
Esta inconformidad se ha traducido en la organización de distintos sectores sociales que han salido a las calles para exigir condiciones de vida dignas. Las demandas abarcan problemas urgentes como la crisis del transporte público, el acceso al agua, la defensa de áreas naturales amenazadas por proyectos de infraestructura y, especialmente, la grave situación de las personas desaparecidas en el estado.

Cientos de familias buscadoras y colectivos han aprovechado la atención mediática generada por el Mundial para visibilizar una crisis que lleva años desarrollándose. Entre las denuncias más recurrentes se encuentra la situación del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), donde las autoridades han argumentado en diversas ocasiones que la saturación de los servicios forenses se debe a la acumulación de cuerpos que no han sido reclamados por sus familiares.
Sin embargo, esta explicación no responde a los problemas estructurales de fondo. Miles de cuerpos permanecen sin identificar, mientras persiste la falta de personal especializado y de peritos suficientes para atender la magnitud de la crisis. A ello se suma el caso del Centro de Identificación Humana, un proyecto que ha recibido importantes inversiones públicas y que, tan solo en diciembre de 2025, fue beneficiado con la adquisición de dos equipos de Rayos X digitales de última generación como parte de una inversión total de 3 millones 949 mil 800 pesos destinada por el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses para fortalecer sus capacidades tecnológicas. Sin embargo, pese a los recursos invertidos, familiares y colectivos continúan señalando la falta de resultados proporcionales frente a la crisis de desapariciones que atraviesa Jalisco, por lo que el Centro de Identificación Humana lo señalamos como un “elefante blanco” incapaz de responder a la magnitud del problema.
La comparación se vuelve aún más reveladora cuando se observan partidas específicas del presupuesto. Mientras que para los preparativos de un evento que durará apenas unas semanas ya se han destinado alrededor de 400 millones de pesos, el presupuesto anual de la Comisión de Búsqueda de Personas para todo 2026 será de 83 millones 866 mil pesos, y el de la Secretaría de Inteligencia y Búsqueda de Personas alcanzará 75 millones 698 mil pesos. Incluso sumando ambas dependencias, los recursos apenas representan poco más de una tercera parte de lo que ya se ha gastado en la organización del Mundial.

Más aún, los 400 millones de pesos comprometidos para la fiesta mundialista equivalen a casi el 87 por ciento del presupuesto anual asignado al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, que recibirá 461 millones 667 mil pesos para enfrentar tareas tan complejas como la identificación de personas fallecidas y el procesamiento de evidencia forense. En un estado marcado por la crisis de desapariciones, estas cifras reflejan con claridad cuáles son las prioridades presupuestales de quienes gobiernan
Ante esta situación, el Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. Agrupación en conjunto con estudiantes de la Asamblea Interuniversitaria y la Asamblea Popular de Jalisco , ha decidido resignificar el deporte a través de las llamadas Cascaritas Antimundialistas por la Memoria. La iniciativa no busca enfrentarse al fútbol ni a quienes disfrutan de este deporte, sino recordar que detrás de las cifras de personas desaparecidas existen historias, sueños y vidas que fueron arrebatadas.
Mediante estos encuentros deportivos, las familias buscadoras buscan reivindicar la memoria de sus seres queridos, muchos de los cuales también crecieron jugando, viendo y disfrutando del fútbol. La actividad pretende demostrar que la exigencia de verdad y justicia no está peleada con el deporte, sino con las prioridades de un Estado que ha sido incapaz de responder de manera efectiva a la crisis de desapariciones.

De esta manera, las cascaritas se convierten en un espacio de memoria, organización y protesta, donde cada pase, cada gol y cada partido recuerdan a quienes hoy faltan y a las familias que continúan buscándolos frente a la indiferencia institucional.
— La Lucha Continúa!
Mario Antonio López Carbajal
— Director General de Revista Para Esto!
Fotos: Canser



















