Guadalajara, Jalisco. – 30 de Mayo de 2026
En estos momentos nos encontramos a días del Mundial, mientras la situación social en Jalisco y en gran parte de México continúa agravándose. Uno de los aspectos más alarmantes es el enorme contraste entre el espectáculo internacional que se prepara y la realidad que viven diariamente miles de familias mexicanas. Mientras se destinan recursos, campañas publicitarias y discursos oficiales para proyectar una imagen moderna, turística y segura del estado, la violencia y las desapariciones continúan marcando la vida cotidiana de la población. Actualmente, en México existen más de 133 mil personas desaparecidas y, tan solo en Jalisco, se registran más de 16 mil casos, convirtiendo al estado en uno de los territorios a nivel histórico con mayor número de desapariciones en todo el país.

La sorpresa fue para nosotros cuando vimos que distintos medios comenzaron a difundir la desaparición de más de 45 personas en apenas cinco días. Cinco días bastaron para que más de cuarenta familias en Jalisco tuvieran una silla vacía a la hora de la cena. Entre las personas desaparecidas también se encuentran menores de edad, jóvenes trabajadores y personas que simplemente salieron de casa y nunca regresaron.
Muchos casos señalan que algunas de estas desapariciones están relacionadas con falsas ofertas de empleo. Pero esto también nos obliga a preguntarnos: ¿de verdad creemos que las personas caen “fácilmente” en estas situaciones por ingenuidad? ¿O más bien la realidad económica ha empujado a miles a aceptar cualquier oportunidad con tal de sobrevivir?
Vivimos en un estado donde muchas familias apenas logran llegar a fin de mes. La vivienda se ha vuelto incosteable para gran parte de la población y cada vez más personas tienen que rentar en zonas lejanas de sus trabajos debido al aumento constante de precios. A esto se suma un sistema de transporte público insuficiente, saturado y cada vez más incapaz de responder a la demanda de millones de personas.

El gobierno afirma que no puede ampliar rutas o mejorar el servicio porque “no hay personal suficiente”, pero al mismo tiempo muchos trabajadores del transporte denuncian malas condiciones laborales, jornadas desgastantes y salarios que no corresponden al nivel de exigencia del trabajo. Es decir, la misma precarización termina generando un círculo de abandono social donde las necesidades básicas de la población quedan relegadas.
Todo esto ocurre mientras el discurso oficial intenta proyectar a Jalisco como un estado preparado para recibir al mundo. Sin embargo, ni siquiera existe agua suficiente y de calidad para satisfacer las necesidades básicas de su propia población. Ante esta crisis han surgido distintas colectividades y espacios de organización social que buscan denunciar las condiciones reales en las que vive gran parte de la ciudadanía, así como generar conciencia sobre los problemas estructurales que atraviesa el estado.
Uno de estos casos es el de la colectividad “SIAPA Corrupto”, la cual desde marzo de este año ha realizado diversos señalamientos sobre el estado de la red e infraestructura del SIAPA, denunciando deficiencias graves en las condiciones mínimas del servicio y en la calidad del agua destinada al uso diario de miles de personas. Además de las denuncias públicas, actualmente impulsan talleres comunitarios donde las propias personas puedan aprender a identificar y analizar la calidad del agua que consumen en sus hogares, fortaleciendo así procesos de organización y vigilancia ciudadana frente al abandono institucional.


Otro ejemplo ha sido la lucha impulsada por la Asamblea Popular contra el Tarifazo, hoy renombrada Asamblea Popular de Jalisco. Este movimiento surgió en oposición al aumento de la tarifa del transporte público, luego de que el Comité Técnico Tarifario aprobara elevar el costo hasta los 14 pesos, mientras diversos sectores de la población exigían que la tarifa preferencial permaneciera en 9.50 pesos. A esto se suma la inconformidad por la imposición de mecanismos de pago bancarizados por parte del gobierno estatal, como la llamada tarjeta “AlEstiloJalisco” los cuales continúan presentando irregularidades y dificultades para muchas personas usuarias.


Estudiantes de distintas partes del país han comenzado a organizarse con la intención de boicotear el Mundial 2026 si no se atienden las demandas por condiciones dignas dentro de las instituciones educativas, como hoy lo exigen estudiantes del IPN en la CDMX, quienes denuncian corrupción, desvío de recursos, deterioro de instalaciones y falta de transparencia por parte de las autoridades del instituto.
Lo que ocurre en el IPN no es un caso aislado, sino el reflejo de un modelo universitario que busca convertir la educación pública en un espacio controlado por grupos burocráticos y administrativos que utilizan los recursos públicos para beneficiar a sus propios allegados y proyectos privados, mientras las condiciones de estudiantes y trabajadores continúan deteriorándose…. ¿UdeG?

Que ocurre si no en Jalisco si no una grave crisis sociales mas grandes que ha presentado el estado, y esto solo está comenzando.
Faltan menos de 15 días para el inicio del Mundial, mientras cada vez más estudiantes, trabajadores y ciudadanos conscientes comienzan a cuestionar el enorme gasto, la simulación política y las falsas promesas de desarrollo que acompañan este tipo de eventos, en medio de un país atravesado por desigualdad y crisis social.
El reloj sigue contando, y parece que una parte importante de la sociedad ya no está dispuesta a dejar todo esto en el olvido.
— La Lucha Continúa!
Comité de Redacción de Revista Para Esto!




















