La apatía sobre las problemáticas sociales, culturales, políticas y económicas son parte de la memoria instantánea de la juventud presente. No es indispensable estrictamente ser marxista, anarquista o cristiano para realizar organización colectiva con el prójimo en organización en contra de las injusticias del Estado y el crimen organizado.

La juventud es heterogénea y con memoria de teflón. Hay universitarios fijados en deambular acríticamente su posición dentro de la sociedad y en la política estudiantil. Existen jóvenes con la posición de involucrase más en el narco y hacer dinero que transformar su cotidianidad para el bien de todos y todas. Caminamos por los senderos donde la política no interesa, sin embargo los factores que conlleva de ella sí importa para las clases dominantes o hegemónicas.

Desaparecidos por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en conciliación con el gobierno regional de Movimiento Ciudadano (MC) diariamente, educación precaria a niveles básicos y universitarios, sueldos bajos en todos los rublos productivos, tarifazos del transporte público, el sueño americano imperialista está cayendo, gente en situación de calle y el hambre campesina en zonas periféricas de Jalisco. Abre los ojos estamos hipnotizados y drogados con medios construidos de veneno para las conciencias.

Pisemos la realidad. En cada barrio y pueblo de Jalisco hay puntos de venta y compra de drogadicción. La juventud es el motor para ese modelo de distribución. Supuestamente la comunidad universitaria debería establecer la línea de transformaciones de la sociedad, no obstante, están preocupadas en convertirse en modelos y maniquís de reproducción del sistema que tratarlo de cambiarlo o en el peor de los casos no encuentran trabajo para alimentarse.

Nosotros los jóvenes no somos el futuro de Jalisco, sino el presente pronto, el de hoy y ahorita. Quitémonos las vendas de los ojos no vivimos igual que las clases dirigentes universitarias y gobernantes. Dejemos de ser objeto de ellos y organicemos una realidad donde quepamos todos y todas. La revolución juvenil íntimamente está congelada solo falta la mecha ardientemente feroz para volverla encender.

La prueba de cualquier hecho hay que buscarla no en las palabras, sino en las condiciones reales, el narco no es aliado, el gobierno no solucionará nada si no hay dinero de por medio. La juventud popular pronto será la transformación solo necesitamos romper esquemas de éxito tradicionalista.

Cáncer.

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