Guadalajara, Jalisco – 02 de Mayo de 2026

¿Quién diría que la organización que se da por el transporte digno empiece a configurar nuevas formas de lucha? El movimiento social que ahora se empeñan entre los colectivos en Guadalajara no deja indiferente a nadie, aunque es pequeño en sí mismo, llegando a no ser un movimiento conformado por veces entre 500 a unas 1000 personas, empieza a tomar fuerza en un llamado por dignificar su vida en Guadalajara.

La llamada “Asamblea Popular de Jalisco” representa más por lo que ha estado formando que por sus acciones directas, y esto se ve reflejado en su idea de participación social, donde se busca generar bases con las cuales empezar a llevar sus luchas en otro plano. Ayer 1 de mayo empieza una nueva etapa de lucha donde en México pareciera que las condiciones de los trabajadores se vuelven sobre sí mismas no pareciera, pero la búsqueda por las 40 horas y dos días de descanso parece que está apenas por iniciar.

La lucha de los trabajadores sindicalizados y de la Nueva Central de Trabajadores parece ser bajo la cual muchos empiezan su organización sindicalizada. Con esto también se vio una marcha a la cual se unieron trabajadores, muchos de ellos jóvenes, de diferentes agrupaciones como lo es la UJRM Jalisco y la JCM Jalisco, donde nuevamente se tomó las calles. Desde la Glorieta de las y los Desaparecidos, partieron los contingentes independientes que caminaron por avenida Chapultepec hasta llegar a la Plaza Imelda Virgen.

Ahí entre las consignas se dejó claro que las condiciones materiales de vida y a la violencia estructural que atraviesa el estado de Jalisco. Todo forma parte del mismo sistema. En los discursos se retomó la memoria de los Mártires de Chicago, recordando que la jornada de 8 horas fue una conquista arrancada con sangre. Hoy, más de un siglo después, la reducción de la jornada laboral sigue siendo una deuda pendiente en México, uno de los países donde más se trabaja y peor se vive.

Se señaló también que la precarización laboral, el charrismo sindical y la sobreexplotación no son fenómenos aislados. Se conectan con el racismo, la discriminación, la situación de los migrantes y, en su forma más extrema, con la desaparición forzada. Todo responde a un mismo entramado de opresión.

El posicionamiento leído por trabajadores de la industria electrónica, el Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. y el movimiento por las 40 horas se dijo:

“este no es un día de fiesta, es un día de lucha.”

Se reivindicó el carácter internacionalista del primero de mayo, recordando la masacre de Haymarket y la necesidad de organización global de la clase trabajadora. Así como la necesidad de construir organización independiente, sin partidos, sin patronal y sin estructuras sindicales corruptas.

Las demandas siguen siendo las mismas

Pan, Paz y Tierra

Se habló de la precariedad como base de múltiples opresiones. De cómo la explotación laboral se cruza con el patriarcado, con la violencia contra mujeres y disidencias, con la exclusión de personas con discapacidad, con la criminalización de migrantes y con el abandono de quienes viven en la calle. También se denunció la guerra que el Estado sostiene contra los pueblos, la desigualdad estructural y la forma en que se administra la vida y la muerte de la clase trabajadora.

En ese sentido, la lucha por las 40 horas no es solo una reforma laboral. Es parte de algo más grande una disputa por el tiempo, por la vida y por el derecho a existir con dignidad.

El 1 de mayo en Guadalajara dejó claro que, aunque el movimiento aún es pequeño, hay algo que empieza a moverse. Y cuando eso pasa, ya no es tan fácil detenerlo…

— La Lucha Continúa!

Mario Antonio López Carbajal

— Director General de Revista Para Esto!

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