Guadalajara, Jalisco — 26 de abril de 2026
Este domingo 26 de abril, el Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. llevó a cabo una nueva jornada de pega de cédulas en el Parque San Jacinto, sobre la avenida Javier Mina, en Guadalajara. La actividad reunió a familias de personas desaparecidas, voluntarios y solidarios que, además de colocar aproximadamente 3 mil fichas de búsqueda, realizaron una cascarita de futbol como forma de convivencia y apropiación del espacio público.

Durante la jornada también se informó sobre la próxima movilización a la Ciudad de México los días 10 y 11 de Junio, donde colectivos de distintas partes del país acudirán para exigir a la presidenta que reconozca la dimensión real de la crisis de desapariciones, los reclutamientos forzados y la simulación burocrática que atraviesa a las fiscalías y comisiones de busqueda como la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco. Las familias señalaron que asistirán con pancartas unificadas con los rostros de sus desaparecidos, para que desde lejos se vea aquello que el poder intenta ocultar.
La protesta nacional ocurre en un contexto alarmante. Apenas el día de ayer, medios nacionales difundieron la denuncia de Indira Navarro, integrante del colectivo Guerreros Buscadores De Jalisco, quien advirtió que los protocolos de búsqueda han cambiado de facto. Hoy ya no basta con presentar una denuncia y solicitar una ficha de búsqueda, ahora las familias deben presionar para que se abra una carpeta de investigación, aportar pruebas, indicios y hasta líneas de localización para que las autoridades actúen.
El caso de Yahel David Carmona Báez, joven de 16 años desaparecido el 9 de abril en Zapopan, exhibe esa lógica perversa. Sus padres denunciaron que no se abrió de inmediato una carpeta de investigación ni se realizaron diligencias básicas. Solo después de advertir que harían público el caso y con acompañamiento colectivo comenzaron a moverse las autoridades. En México, muchas veces no basta con denunciar, ya que hay que exhibir, presionar y gritar para ser escuchado.

Durante la actividad en San Jacinto, integrantes del colectivo también informaron sobre nuevas búsquedas en campo y recorridos nocturnos en Guadalajara, señalando obstáculos constantes como la falta de seguridad suficiente, la descoordinación entre instituciones y el desplazamiento forzado de personas en situación de calle del centro de la ciudad, lo que dificulta las labores humanitarias y de localización.
Incluso en medio de la crisis, las familias continúan organizando actividades solidarias, como la entrega de juguetes y zapatos para niñas y niños por el día del niño, así como capacitaciones jurídicas sobre carpetas de investigación y mecanismos de denuncia ante omisiones ministeriales. Porque mientras las instituciones producen abandono, los colectivos producen comunidad.
La cascarita jugada este domingo no fue un simple partido. Fue un acto político. Fue demostrar que incluso entre el dolor se puede construir vínculo, fuerza y vida colectiva. Frente a un sistema que apuesta al desgaste emocional y al aislamiento, las familias responden con organización.

Las autoridades han llevado la irresponsabilidad a un nivel absurdo. esperan que las familias les entreguen todo en bandeja de plata. Quieren la ubicación, los nombres, los indicios, los testigos, las rutas, las pruebas y hasta la presión mediática para entonces moverse apenas lo indispensable. Pretenden que madres, padres y colectivos hagan la investigación, el rastreo y la denuncia, mientras ellos se reservan el papel de firmar papeles, tomarse fotos y presumir resultados ajenos. Han invertido la lógica básica de la justicia en lugar de que el Estado busque a las personas desaparecidas, son las víctimas quienes tienen que empujar, rogar y demostrar por qué merecen ser buscadas. Y aun cuando se les entrega información precisa, muchas veces responden tarde, mal o con total apatía. No estamos frente a simple negligencia, sino ante una comodidad institucional sostenida sobre el dolor de miles de familias.
Las 3 mil cédulas pegadas hoy no son papel en los muros. Son rostros que regresan al espacio público. Son nombres que se niegan al olvido. Son la prueba de que la búsqueda sigue viva pese a todo.
— La Lucha Continúa!
Duskmon
Reportero de Revista Para Esto!
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