Guadalajara, Jalisco — 12 de Abril de 2026
Desde el Parque Rojo, se llevó a cabo un mitin pacífico convocado por el Comité de Solidaridad con Palestina GDL en el que alrededor de 120 personas se concentraron para rechazar la reciente aprobación en Israel de una ley que permitiría la pena de muerte contra rehenes palestinos y presos políticos. Durante la jornada, que tuvo una duración aproximada de dos horas, se repartieron volantes, se colocaron lonas y carteles, y se realizó un posicionamiento político que denunció tanto el genocidio en curso en Gaza como la expansión del imperialismo en Oriente Próximo.

Asimismo, se hizo un llamado a participar en la movilización independiente del próximo 1° de mayo, articulando la lucha internacional con las condiciones locales.
Durante el pronunciamiento, las y los asistentes señalaron que la aprobación de esta ley no puede entenderse como un hecho de castigo sin más, sino como parte de una política sistemática de represión y exterminio contra el pueblo palestino. Denunciaron que más de 9,000 personas permanecen detenidas bajo custodia israelí, muchas de ellas sin cargos ni juicio, enfrentando condiciones que ponen en riesgo su vida. En este sentido, afirmaron que la legalización de la pena de muerte representa la institucionalización de la violencia y la normalización de prácticas de tortura, desaparición y ejecución, en un contexto donde la comunidad internacional ha optado por la pasividad o la complicidad.
El posicionamiento también vinculó esta situación con el contexto mexicano, señalando que la violencia ejercida por el Estado de Israel no es ajena a la realidad nacional. Integrantes del comité denunciaron que la relación entre Gobierno de México e @Israel se traduce en la adquisición de armamento que termina en manos del crimen organizado, así como en el uso de tecnologías de videovigilancia y en la capacitación de cuerpos policiales en técnicas de represión. Bajo esta lógica, exigieron al gobierno mexicano romper relaciones diplomáticas con Israel, al considerar que mantenerlas implica una forma de legitimación de crímenes contra la humanidad.

La protesta también enmarcó su posicionamiento dentro de una crítica más amplia donde el Parque Rojo, espacio que ha sido intervenido bajo proyectos de reconfiguración urbana vinculados a eventos internacionales, se denunció el despojo de personas de a pie como parte de una estrategia de “limpieza” de la ciudad. Las y los manifestantes señalaron que estas políticas forman parte de una lógica de gobierno que prioriza la imagen y los intereses económicos por encima de las condiciones de vida de la población, en un estado que, además, arrastra una crisis profunda de desapariciones forzadas y violencia estructural.
Asimismo, se expresó el rechazo a los ataques contra Líbano e Irán, ampliando la denuncia hacia el papel del imperialismo en la región. En ese marco, se manifestó solidaridad con la flotilla internacional Global Sumud Flotilla, que recientemente partió nuevamente como parte de las acciones de acompañamiento al pueblo palestino, destacando la importancia de la articulación internacional de las resistencias.
Durante la jornada se registraron al menos dos agresiones leves por parte de personas identificadas como simpatizantes de Israel, sin que esto escalara a mayores confrontaciones. Pese a ello, la movilización se mantuvo en un carácter pacífico, reafirmando su posicionamiento político y su presencia en el espacio público como forma de denuncia.

A esto el Comité en Solidaridad con Palestina en GDL reiteraron que la lucha por Palestina no es un conflicto lejano, sino parte de una misma estructura de dominación que atraviesa distintos territorios. Insistieron en que la neutralidad no es una opción frente a contextos de violencia sistemática, y que la organización desde abajo seguirá siendo una herramienta central para confrontar estas realidades. La aprobación de la pena de muerte contra rehenes y presos políticos no solo representa un retroceso en términos de derechos humanos, sino que evidencia la profundización de un modelo basado en la violencia como mecanismo de control. Lejos de tratarse de una medida excepcional, forma parte de una política sostenida que ha normalizado la represión como respuesta a la resistencia de los pueblos.
En este sentido, el silencio de los gobiernos y la falta de acciones concretas para frenar estas prácticas reflejan un orden internacional que permite —y en muchos casos respalda— este tipo de políticas. La exigencia de romper relaciones con Israel no se limita a un gesto diplomático, sino que apunta a cuestionar las redes de complicidad que sostienen estas dinámicas a nivel global.
— La Lucha Continúa!
Mario Antonio López Carbajal
Director General de Revista Para Esto!
Fotos: Boris Vólkov
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