22 de junio de 2026 – Guadalajara, Jal.
En lugar de pasar el Día del Padre en casa, con sus hijos y sus familias, decenas de padres buscadores y familiares de personas desaparecidas acudieron este domingo 21 de junio al Parque Rojo para realizar una pega de cédulas de búsqueda y denunciar, una vez más, el abandono institucional con el que el gobierno de Jalisco ha respondido a la crisis de desapariciones en el estado.

Para ello las familias buscadoras del Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. a dos semanas de su regreso del viaje a Ciudad de Mexico después de ser victimizadas y criminalizadas por el Gobierno de México encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo vuelven a las calles a seguir visibilizando lo que los Gobierno de Guadalajara busca minimizar, la crisis de desaparición forzada en Jalisco.
Uno de los testimonios más duros fue el de Héctor Águila, padre de Héctor Águila Corona, desaparecido en julio de 2023, quien relató el profundo dolor que significa vivir un Día del Padre en una jornada de búsqueda y no junto a su hijo.
“Es muy triste, es muy doloroso que llegue este día y venir a empezar mi día en una pega de fichas de búsqueda. No se vale. Ya no sabemos más qué hacer, hemos hecho de todo en la búsqueda, pero es muy doloroso”, expresó.
Héctor explicó que, aunque no tenía ánimo siquiera de levantarse de la cama, se hizo presente por la necesidad de seguir buscando a su hijo y por el acompañamiento de su familia. “Tengo otros dos hijos, tengo a mi esposa que también anda motivada buscando a mi muchacho, a mi Héctor Adrián, pero sí, es mucho muy doloroso y muy triste venir a una pega de búsqueda de tu hijo. Tu hijo perdido, que ya tiene casi tres años, dos años y once meses para ser exactos, y no saber nada”, dijo.
Durante su intervención, también denunció que las medidas tomadas por el gobierno estatal para “facilitar” la pega de fichas se quedan en un gesto mínimo e insuficiente frente a la magnitud de la crisis. Recordó que hace ocho días fueron colocadas ocho mamparas en Chapultepec y que ahora en Parque Rojo se repitió la misma lógica de simulación.
“Se torna en una burla. Nos fuimos hace ocho días a Chapultepec, puso ocho mamparas, las cuales tampoco son suficientes, pero dices tú: bueno, se está abriendo un poco la voluntad del gobierno. Pero vienes al Parque Rojo a seguir el proceso y ponen una mampara donde caben 16 fichas de cada lado, entonces ¿de qué se trata? Nosotros tenemos que pegar mínimo dos mil fichas cada ocho días. No es posible que nos hagan una burla poniendo un lugar para pegar 32 fichas”, denunció.
Héctor también hizo un llamado a que el gobierno deje de administrar la tragedia con medidas cosméticas y asuma una búsqueda real de las personas desaparecidas. “Que le dé seriedad a esto, mínimo a nuestra búsqueda. Que busquen a nuestros hijos, que haga acciones concretas de búsqueda en vida de nuestros hijos, porque para eso quisieron estar en el puesto”, sostuvo.
En su testimonio, también cuestionó a quienes buscan desviar la responsabilidad actual remitiéndose a sexenios anteriores. Recordó que su hijo desapareció durante la administración federal pasada y señaló que el incremento de desapariciones en México ha continuado bajo los gobiernos que prometieron una transformación.
“Mi hijo se perdió hace tres años, cuando ya estaba en la administración de López Obrador. Cuando llegó López Obrador en todo México había 50 mil desaparecidos; desde hace siete años para acá casi se triplicó la cantidad, 134 mil. Por favor, es una aberración, no es justo. Vivir un Día del Padre buscando no se vale”, expresó.
Otro de los testimonios recogidos durante la jornada fue el de Jorge Castro, quien busca a su hermano Jesús Castro, desaparecido el 12 de febrero de 2024. Jorge relató lo difícil que resulta acudir a una pega de cédulas en una fecha como esta, no solo por el peso de la búsqueda, sino porque tanto él como su hermano son padres.
“Es complicado en cierta parte, porque a mi hermano a quien busco también es padre. Yo soy padre, pues, pero por la otra parte me siento un poco desconfortado de estar aquí siguiendo la lucha por él, haciéndose el ánimo porque realmente no vienes con todo, pero ves aquí además padres y nos apoyamos entre todos para darnos fuerzas”, compartió.
Jorge también señaló que el apoyo institucional es prácticamente inexistente y que las medidas tomadas por el gobierno se limitan a lo mínimo, sin representar una solución real para las familias. “Apoyo de gobierno, poco y nada realmente. Lo poco que ponen es como para tranquilizar a las personas, a ver si no siguen con las manifestaciones, los reclamos, pero la realidad es otra. Vas a pedir apoyo a las instituciones y te rechazan o nada más te dan largas”, denunció.

Durante la jornada, las familias también recordaron el despliegue policiaco y de contención que enfrentaron el pasado 10 de junio en la Ciudad de México, cuando, en Avenida Tlalpan, autoridades montaron un operativo sin precedentes para impedir el avance de la movilización de familias buscadoras que se dirigía hacia el entonces Estadio Azteca, hoy Estadio Banorte, en el contexto del Mundial. De acuerdo con los testimonios, incluso César Cravioto Romero les habría pedido retirarse del lugar.
Para las familias, ese episodio demuestra con claridad que el argumento de la falta de recursos es falso. Si el gobierno federal fue capaz de desplegar un aparato de contención de esa magnitud para frenar una protesta, también tendría capacidad para fortalecer las búsquedas, garantizar acompañamiento institucional y generar acciones reales para localizar a las más de cien mil personas desaparecidas en el país. Lo que falta no es presupuesto, sino voluntad política.
Desde este medio también cuestionamos la forma en que el gobierno estatal pretende administrar la exigencia de visibilización de las personas desaparecidas. Durante semanas se impulsaron medidas y lineamientos que buscaban limitar la colocación de cédulas en espacios públicos; más tarde, ante la presión social y la crítica de colectivos y familiares, la propuesta fue modificada parcialmente. Aun así, la respuesta institucional sigue basándose en lo mínimo: ofrecer espacios reducidos y controlados, mientras se mantiene intacta la incapacidad para atender la dimensión real de la crisis.
Se dijo a las familias que no pegaran fichas en el Parque Rojo con la promesa de que existirían espacios designados para facilitar la visibilización. Sin embargo, la realidad ha sido otra, mamparas en Parque Rojo, ocho más en Chapultepec y otras repartidas en puntos como Mercado Corona y la calle Hidalgo. En total, apenas 20 mamparas metálicas para una crisis que en Jalisco se cuenta por miles de desaparecidos.
La insuficiencia no es un asunto menor ni una exageración de las familias. Si en una mampara apenas caben 24 fichas —12 por cada lado de una hoja regular tamaño bond—, para visibilizar a 15 mil personas desaparecidas se necesitarían al menos 625 mamparas en cada punto de pega, no en todo el estado, no por municipio, sino en cada uno de los espacios donde se pretende concentrar la memoria y la denuncia de las familias. Lo que hoy ofrece el gobierno no alcanza ni para rozar la dimensión de la tragedia.
Por ello resulta inevitable recordar las declaraciones del gobernador Pablo Lemus Navarro en entrevista con Pascal Beltrán del Río en la Primera Emisión de Imagen Radio, donde aseguro aseguró que en Jalisco existe apertura, diálogo y resultados para atender a las madres buscadoras, además de sostener que debía respetarse su libre manifestación y no perder de vista la tragedia nacional de las desapariciones.
La pregunta, sin embargo, sigue siendo la misma que ayer se escuchó entre fichas, testimonios y rabia contenida en el Parque Rojo, ¿dónde está esa apertura y esa voluntad? ¿En las 20 mamparas para miles de desaparecidos? ¿En los espacios mínimos para administrar la protesta y no para visibilizar realmente a quienes faltan? ¿En las instituciones que, como denuncian las propias familias, solo dan largas, rechazan peticiones y responden con simulación?
Por esto desde Revista Para Esto! seguimos manteniendo este cuestionamiento público sobre la forma en que el gobierno estatal y el gobierno federal han pretendido responder a la crisis de desapariciones a través de medidas mínimas, insuficientes y profundamente ofensivas para las familias buscadoras.
No se puede hablar de “apertura”, “diálogo” o “voluntad” cuando a las familias se les pretende contener con unas cuantas mamparas mientras son ellas quienes cargan con la impresión de miles de fichas, con la búsqueda en campo, con la presión pública y con el desgaste físico y emocional de sostener una lucha que debería asumir el Estado.

Tampoco se puede hablar de falta de recursos cuando el pasado 10 de junio el gobierno fue capaz de desplegar un operativo de gran escala en Avenida Tlalpan para contener y frenar a familias buscadoras que pretendían visibilizar su lucha en el contexto del Mundial. Para vigilar, contener y administrar la protesta sí hay recursos; para buscar a los desaparecidos, para fortalecer instituciones y para garantizar verdad y justicia, dicen que no.
La realidad es que la crisis de desapariciones en Jalisco y en México no se resuelve con mamparas, discursos ni promesas recicladas. Se resuelve con búsqueda en vida, con investigación seria, con recursos suficientes, con reconocimiento de la magnitud del problema y, sobre todo, con un gobierno que deje de tratar la exigencia de las familias como un problema de imagen pública.
Las familias no tendrían que pasar el Día del Padre pegando fichas de búsqueda. No tendrían que mendigar espacios para nombrar a sus hijos, hermanos y seres queridos. No tendrían que seguir demostrando, ficha por ficha, que en este país la memoria y la búsqueda siguen siendo sostenidas por quienes más han sido golpeados por la violencia.
La organización y la búsqueda no son un favor que el gobierno concede. Son una exigencia de justicia frente a un Estado que sigue quedando a deber.
— Dirección General de Revista Para Esto!
— La Lucha Continúa!
Mario Antonio López Carbajal
Director General de Revista Para Esto!
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