La Universidad de Guadalajara vuelve a mostrar su rostro institucionalista al impulsar proyectos que buscan opacar el trabajo colectivo de los estudiantes organizados. En lugar de apoyar las iniciativas autónomas surgidas desde el propio estudiantado, la universidad —particularmente la administración del CUCSH Belenes, bajo la dirección de la Dra. Dulce Zúñiga— ha optado por desarrollar proyectos institucionales con amplio respaldo publicitario, cuyo propósito parece ser el de invisibilizar y restar legitimidad a los esfuerzos independientes.
Durante las últimas semanas, diversos grupos estudiantiles han denunciado que las autoridades del centro impulsan estas acciones como una forma de mantener el control político y simbólico del espacio universitario. La administración busca presentar una imagen de participación “colaborativa” entre la institución y el alumnado, mientras en realidad promueve una dinámica de subordinación y cooptación del trabajo colectivo.
En el CUCSH Belenes, desde 2023 los estudiantes han impulsado la iniciativa “ Leones en movimiento” —liderada por Jafet Figueroa— para responder a la precaria situación del transporte público en Zapopan. El proyecto se ha desarrollado en cuatro fases: diagnóstico, encuestas sobre la rutina estudiantil, mapeo de trayectos y la proposición de un servicio de transporte universitario propio. Aun en 2025, esta carencia sigue siendo una demanda vital para cientos de estudiantes que diariamente enfrentan dificultades para trasladarse al campus.
A pesar del trabajo sostenido por los estudiantes, la administración universitaria ha impulsado nuevas iniciativas “institucionales” en colaboración con otros centros universitarios, intentando posicionarlas como respuestas innovadoras al mismo problema. Estos proyectos cuentan con recursos, difusión mediática y respaldo de las autoridades, mientras las propuestas autónomas continúan siendo ignoradas o minimizadas. (Aunque en semanas recientes ya ha habido contacto entre el proyecto de Leones en Movimiento y la administración, este aún no muestra señales de concretarse pronto).
Otro ejemplo reciente fue difundido por Oficial Difunde CUCSH el pasado 20 de octubre, bajo el título “¡Sembramos vida en el CUCSH!”. La convocatoria invitaba a participar en la creación de “Jardines Polinizadores”, un espacio destinado a atraer colibríes, mariposas y abejas. Aunque la propuesta se presenta como una acción ecológica, estudiantes señalaron su carácter superficial y simbólico.
“Ya existe un huerto comunitario con especies nativas y comestibles dentro del centro, pero la administración nunca brindó apoyo. En lugar de fortalecer lo que ya construimos colectivamente, prefieren inaugurar un nuevo proyecto que sólo sirve para tomarse la foto y embellecer el campus”, expresó una compañera.
Estudiantes también señalaron que el área verde sigue siendo utilizada de manera incongruente. Según denuncias, la administración retiró varios árboles bajo el argumento de que las obras aún no terminan, por lo que no está permitido plantar nuevos ejemplares hasta concluir la construcción de los edificios. Sin embargo, los espacios que sí están terminados —como el Paseo de las Jacarandas, el Jardín Japonés— permanecen desaprovechados, mientras se reduce el espacio destinado al uso estudiantil.
“Prefieren quitarnos espacio en lugar de aprovechar las zonas que sobran”, comenta una estudiante. “Y cuando plantan árboles, eligen especies que no son nativas, no dan sombra o requieren enormes cantidades de agua, como los tabachines que regalaron. Son árboles que tardan años en crecer y que, en lugar de adaptarse al entorno, lo agotan”.
Más allá del discurso ambiental, la comunidad estudiantil ha denunciado la falta de congruencia en las prioridades del CUCSH Belenes. Mientras se destinan recursos y espacio para proyectos de imagen, los estudiantes siguen enfrentando condiciones precarias: falta de sombra, carencia de áreas de descanso y espacios comunes restringidos.
Y no sólo eso: mientras aún existe criminalización hacia los estudiantes que permanecen en las aulas para descansar o protegerse del sol, la administración continúa cerrando salones con llave cuando no están en uso, reforzando una lógica de exclusión y control.
Estos hechos evidencian un patrón más amplio: la administración universitaria teme al trabajo colectivo e independiente. La creación de asambleas estudiantiles, foros o espacios autónomos se percibe como una amenaza a su control. La pregunta que queda en el aire es inevitable:
¿Le teme la Universidad de Guadalajara a la organización del estudiantado? ¿O simplemente no tolera aquello que no puede controlar?
— La Lucha Continúa!

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here