El día de ayer, dos individuos identificados como Cristopher “N” y Rafael Constantino “M”, estudiantes del CUCSH Belenes, fueron confrontados luego de ser sorprendidos colocando propaganda fascista y supremacista en los baños y paredes de los edificios C y D. Ambos pertenecen a agrupaciones de corte falangista como “UN× y “L.E.×.×” , vinculadas al grupo Liga Soberanista Internacional (ISL) “Paladins”, una organización de extrema derecha con origen en España que mantiene conexiones internacionales con otras formaciones de este tipo.
Durante el incidente, los estudiantes que intervinieron fueron increpados por Hanna Camacho, integrante y candidata a la presidencia de la División de Estudios Políticos y Sociales y candidata de los grupos estudiantiles “Libre”, “Xpresión CUCSH” y “Unión”. No resulta extraño que este tipo de personajes, ligados históricamente a la política estudiantil institucional, terminen defendiendo o encubriendo expresiones de corte fascista. La Feu Udeg , cabe recordar, ha mantenido un historial de tolerancia —cuando no complicidad— con sectores neonazis dentro de la universidad.
El origen de estas agrupaciones en Guadalajara puede rastrearse desde la primavera de 2022. No es coincidencia: ya en 2023, medios como El País y Milenio reportaron la existencia de organizaciones supremacistas que, a través de conciertos clandestinos realizados principalmente en la CDMX, evidenciaron su creciente influencia entre jóvenes universitarios. En este contexto, universidades como la “UNAM, la Universidad de Guadalajara y la UJAT” han visto emerger estos núcleos de adoctrinamiento que, aunque se presentan como “no violentos”, difunden discursos abiertamente racistas, nacionalistas y antidemocráticos.
En uno de sus manifiestos, la agrupación UN× (Unión, ×××××, ××××××××××) —vinculada a estos sectores— se describe como:
“Una organización nacionalista mexicana enmarcada en el pensamiento antidemocrático y antiliberal, fundada en la primavera de 2022… Su acción se concentra en las principales zonas urbanas del país, donde realiza actividades callejeras militantes y promueve la difusión cultural alternativa…”
Este tipo de retórica, que combina referencias a la “regeneración nacional” con la exaltación de un supuesto legado hispano-indígena, busca legitimar proyectos de carácter autoritario y xenófobo, encubiertos bajo un lenguaje pseudo-cultural y espiritualista.
Más alarmante aún es que uno de los involucrados, “Rafael Constantino M”, figura en registros públicos como beneficiario de subsidios federales a través de la Universidad de Guadalajara, dentro del programa U006 – Subsidios Federales para Organismos Descentralizados Estatales, recibiendo $15,000 pesos entre el 01/07/2024 y el 30/09/2024.
Esto abre la pregunta:
¿Está la Universidad de Guadalajara financiando, directa o indirectamente, a individuos vinculados con organizaciones fascistas y supremacistas?
El riesgo no es menor. Estas agrupaciones mantienen lazos internacionales. Recientemente, la llamada “ISL” realizó un foro en San Petersburgo, Rusia, donde participaron más de 50 delegados de 15 organizaciones y 12 países, incluyendo representantes del grupo “Paladins”. Entre los asistentes se encontraban figuras como Konstantin Malofeev y Alexander Dugin, ideólogos ultraconservadores del nacionalismo ruso.
La expansión de estos movimientos en espacios universitarios representa una amenaza directa para los colectivos estudiantiles, feministas, de izquierda y de disidencias que han hecho de la UdeG un espacio de resistencia crítica. La presencia de ideologías fascistas dentro de nuestras aulas no es un problema “de opinión”, sino un problema político y de seguridad universitaria.
Los estudiantes no podemos permanecer indiferentes.
El fascismo se combate, no se debate.
— La Lucha Continúa!

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