Para nadie es nuevo el famoso dobleteo- trabajar en dos instituciones al mismo tiempo, empalmando horarios o incluso ocupando dos plazas de tiempo completo- En el rubro universitario esto ya parece una práctica normalizada, sobre todo si observamos los salarios raquíticos que obligan a muchos profesores a buscar horas extra donde se pueda, hasta ahí, nada nuevo.
Pero el problema cambia cuando quienes incurren en estas prácticas no son docentes precarizados, sino altas personalidades dentro de sus instituciones, gente con poder, con nombramientos, con redes políticas y con un margen de impunidad que el resto del personal académico jamás podría soñar. Ahí ya no hablamos de necesidad, sino de corrupción y una total falta de ética e integridad.
En Revista Para Esto! llevamos meses siguiendo un caso de la mano de varios servidores públicos que han decidido romper el silencio para llegar al meollo del asunto. Fue a principios de octubre cuando recibimos, de manera anónima, un paquete de información que advertía prácticas graves dentro de la Universidad Tecnológica de Jalisco-UTJ (UTJ), favoritismos, tráfico de influencias, irregularidades administrativas y, por supuesto, dobleteo de puestos ocupados por altos mandos.
Siendo gracias a esta denuncia que logramos revelar una red mucho más amplia, tejida entre la Universidad de Guadalajara UdeG y la UTJ, donde ciertos personajes han encontrado el modo perfecto de beneficiarse del presupuesto público. Es aquí donde entra el personaje principal de este caso: el rector de la UTJ, Héctor Pulido González, máximo responsable de la casa de estudios y, paradójicamente, miembro fundamental del propio Comité de Ética de la institución.
El mismo órgano encargado de vigilar la integridad y prevenir conflictos de interés es el que sufre violaciones desde dentro, justo por parte de quien debería ser ejemplo. En este los intereses públicos quedan comprometidos por decisiones que favorecen al funcionario en cuestión.
El Código de Conducta de la UTJ es claro respecto al doble puesto y los conflictos de interés que implica desempeñar simultáneamente un trabajo de tiempo completo en más de una institución. En la página 13, dentro de la sección “El Comité de Ética, Conducta y Prevención de Conflictos de Interés”, se establece que este órgano colegiado es el encargado de vigilar, interpretar y aplicar las medidas preventivas y correctivas necesarias para garantizar el cumplimiento del Código.
Además, se señala que todos los servidores públicos están obligados a acatar las medidas que determine dicho Comité. Es decir, el propio rector está sujeto a estas normas, aunque en la práctica actúe como si estuviera por encima de ellas.
Los Principios Rectores del Servicio Público, ubicados en la página 6, también establecen los fundamentos que se ven vulnerados cuando una persona en un cargo directivo mantiene dos plazas de tiempo completo. El principio de Honradez exige no utilizar el cargo para obtener beneficios personales, mientras que el de Lealtad obliga a priorizar el interés colectivo por encima de cualquier interés privado. La Objetividad, descrita entre las páginas 6 y 7, demanda preservar el interés superior del servicio público, evitando decisiones que favorezcan intereses particulares, algo incompatible con el dobleteo ejercido por figuras de alto rango.
La Ley de Incompatibilidades para los Servidores Públicos del Estado de Jalisco establece que un servidor público no puede desempeñar simultáneamente dos cargos públicos remunerados cuando exista incompatibilidad. Esto ocurre cuando el ejercicio de un cargo impide, interfiere o afecta el cumplimiento efectivo del otro, ya sea por coincidencia de horarios, por desgaste físico o mental, por conflicto en las funciones o por la imposibilidad material de atender ambos cargos en distintos lugares.
Este principio se encuentra desarrollado en los artículos 8 al 12 de la Ley.
¿Y cómo sabemos todo esto? Gracias a los órganos de transparencia. Fueron ellos quienes terminaron por confirmar que, al menos desde 2023, estas prácticas se venían realizando —y eso sin contar que ya tenemos indicios sólidos de que esto ocurre desde 2021—. La evidencia llegó a través de respuestas oficiales de la Universidad de Guadalajara, donde los documentos dejan ver con absoluta claridad que Héctor Pulido González ha mantenido una plaza de profesor de tiempo completo en el CUCEI mientras ocupaba simultáneamente la Rectoría de la UTJ, sin haber tramitado ninguna licencia que le permitiera compatibilizar ambos cargos.
En una de las respuestas, signada por la Coordinadora de Transparencia y Archivo General, Natalia Mendoza Servín, correspondiente al expediente UTI/0113/2025 del 18 de febrero de 2025, se solicitó a la UdeG información sobre si ciertos servidores públicos tenían licencia para ejercer un puesto en otra institución. Entre los nombres aparece el de Héctor Pulido González, a lo que la universidad respondió tajantemente: “El C. Héctor Pulido González no cuenta con ningún tipo de licencia otorgada por este Centro Universitario”. La respuesta fue emitida el 24 de febrero de 2025.
Es decir, la UdeG confirma que Pulido mantiene su plaza de tiempo completo sin ninguna autorización formal para laborar fuera.
Meses después, otro requerimiento —expediente UTI/1089/2025 del 15 de octubre de 2025— profundizó aún más. En él se solicitó la nómina completa, horarios, materias y situación contractual de académicos del CUCEI y CUCS, entre ellos nuevamente Héctor Pulido González. La Secretaría Administrativa del CUCEI respondió detallando que Pulido ha sido contratado durante todos los años revisados como profesor de tiempo completo, primero como Asociado “C” y posteriormente como Titular “A”, adscrito al Departamento de Química, con actividades de docencia. Además, sus horarios oficiales en todos los ciclos —de 2021A a 2025B— lo ubican impartiendo clases de lunes a viernes de 7:00 a 15:00 horas. Ocho horas diarias frente a grupo, de manera continua, ciclo tras ciclo.
El propio CUCEI, en su respuesta oficial, no sólo confirma la existencia de estos horarios, sino que incluso anexa los registros institucionales del SIIAU donde consta la programación académica de Pulido, así como la inexistencia de criterios claros de asignación de carga académica en esa dependencia. También aclara que Pulido desempeña funciones completas de docencia, investigación, difusión y extensión, como cualquier profesor de tiempo completo.
Todo esto se vuelve aún más grave cuando se confronta con la función pública que Pulido desempeña en la UTJ desde 2019, cargo que la misma página oficial de la institución reconoce bajo el periodo 2019-2023, aunque su gestión continúa en los hechos hasta 2027. Durante todo este tiempo ha ocupado la Rectoría, uno de los puestos de mayor responsabilidad política y administrativa dentro del sistema educativo estatal.
La evidencia documental muestra, sin lugar a dudas, que mientras dirigía la UTJ mantenía simultáneamente una plaza de profesor de tiempo completo en el CUCEI, cobrando dos sueldos públicos, acumulando dos responsabilidades incompatibles y violando abiertamente el Código de Ética y el Código de Conducta que él mismo debería garantizar. No hay licencia. No hay autorización. No hay compatibilidad. No hay justificación.
A través de la información obtenida por solicitudes de transparencia y la revisión de nóminas oficiales, se confirma que Héctor Pulido González ha percibido de manera simultánea dos sueldos completos provenientes del erario público, pese a la incompatibilidad material de sus cargos. Por un lado, como Rector de la Universidad Tecnológica de Jalisco (UTJ), recibió ingresos mensuales que oscilaron entre $50,522.22 y $61,471.20 pesos, según el año y la quincena documentada. De manera paralela, mantuvo activa su plaza como Profesor de Tiempo Completo en el CUCEI de la Universidad de Guadalajara, por la cual percibió $10,522.36 pesos mensuales en 2021, $14,553.28 pesos mensuales en 2024 y $24,630.70 pesos mensuales en 2025, ya como Profesor-Investigador Titular A.
En conjunto, estos ingresos representan percepciones mensuales que alcanzaron hasta $71,993.56 pesos en 2021 y $65,075.50 pesos en 2024, sin que exista constancia de licencia, compatibilidad o autorización formal para desempeñar ambas funciones de tiempo completo. Por lo que resultan aún más agravantes si se considera que desde 2016 existen señalamientos internos por posible abandono de labores académicas, debido a que Pulido habría dejado de cumplir de forma regular con sus obligaciones docentes mientras ocupaba cargos directivos en la UTJ, evidenciando cómo la estructura administrativa de la UdeG permitió que la plaza permaneciera activa en nómina durante años sin supervisión efectiva.
Las irregularidades no terminan ahí. Documentos obtenidos vía transparencia y testimonios internos señalan que Pulido no sólo dobletea funciones, sino que también ha ejercido el poder para sostener estructuras administrativas infladas y discrecionales. Un convenio firmado por él mismo para la distribución del presupuesto 2023 —casi 113 millones de pesos— establecía que la plantilla de mandos superiores, medios, administrativos y secretariales debía ser de 107 personas, pero en realidad la UTJ operaba con 39 más. Ese exceso representó una erogación anual no prevista de 8 millones 172 mil pesos, una desviación presupuestal difícil de justificar y que reproduce las prácticas más opacas del aparato educativo estatal.
Estas inconsistencias no son nuevas. Una auditoría al ejercicio fiscal 2020 ya había advertido que la UTJ contaba con trabajadores fuera del “catálogo de puestos” y del “tabulador de sueldos autorizados”, lo que constituyó incumplimiento de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. También se detectó un probable daño a la Hacienda Pública Federal por 2 millones 244 mil 873 pesos, más intereses, debido al uso indebido de subsidios federales en pagos a 35 trabajadores con cargos no autorizados como “secretario administrativo”, “personal de apoyo” y “técnico laboratorista”.
A estas prácticas se suma un conflicto de interés que personal inconforme —que pidió anonimato por miedo a represalias— ha denunciado: la concesión de un espacio dentro de la UTJ para la venta de material eléctrico a María Esperanza Villaseñor Valencia, madre de un profesor de tiempo completo, Héctor Villaseñor Cabrera. Según los testimonios, el profesor envía a sus alumnos directamente con ella a comprar insumos para sus prácticas, beneficio directo que nunca fue declarado, violando las normas internas de integridad.
Toda esta red —dobleteo, anomalías presupuestales, personal excedente, conflictos de interés y uso discrecional de recursos federales— revela un patrón sostenido que no responde a errores administrativos, sino a una forma de operar incrustada en la estructura de la UTJ bajo la gestión de Héctor Pulido González.
Nota: Parte de esta información fue originalmente señalada en la investigación publicada por Proceso bajo el título “Rector de la UTJ y cuatro profesores dobletean puestos de tiempo completo”, cuyos elementos coinciden con los hallazgos recuperados para esta investigación.
¿Cómo logró sostener esta doble plaza sin que nadie “se diera cuenta”? Basta revisar su propio currículum publicado en la página de Rectoría de la UTJ: ahí enumera con detalle cada uno de sus cargos administrativos desde 2005, sus funciones en instancias estatales y federales, su paso por Copladi, por SEPLAN y, finalmente, su llegada a la Rectoría de la UTJ en 2019. Pero en ningún momento menciona una sola actividad académica reciente en CUCEI, pese a que oficialmente sigue registrado como Profesor de Tiempo Completo. La contradicción se vuelve aún más evidente cuando se observa que en la página del propio CUCEI tampoco aparece su nombre como docente activo, a pesar de que las nóminas institucionales lo siguen ubicando con carga completa y con clases registradas. Más indignante resulta el hecho de que quien aparece en las fotografías de su toma de protesta como rector de la UTJ —el actual rector del CUCEI, Dr. Marco Antonio Pérez Cisneros— jamás mencionó esta situación, aun cuando meses después fue protagonista del conflicto estudiantil por la falta de cupos al inicio del semestre 2025-B. Y es que, ¿cómo no iban a faltar cupos si los puestos académicos están ocupados por altos mandos que ni siquiera se presentan a trabajar? A esto se suma una denuncia interna de la UTJ donde se señala que la secretaria de la Coordinación de Química del CUCEI sería quien “le hace el favor” de firmar por él, realizando llamadas telefónicas para cubrir sus ausencias. No sorprende entonces que estudiantes del CUCEI se muestren confundidos al saber que, aunque no aparece desde hace más de un año en la currícula, Pulido sigue inscrito en SIIAU y aparece en transparencia con clases activas. La pregunta inevitable es: ¿a quién le imparte esas clases que sólo existen en papel?
Próximamente tendremos más información sobre las redes de poder, favores administrativos y vínculos ocultos entre la UTJ y la UdeG. Esta investigación apenas comienza, y cada documento que llega, cada denuncia anónima, cada contradicción encontrada, abre nuevas líneas que seguiremos hasta el final.
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— La Lucha Continúa!
Mario Antonio López Carbajal
Director General de Revista Para Esto!
Diseño: Lily Galarza

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